Las 10 enfermedades más comunes de los gatos domésticos

enfermedades comunes gatos domésticos
La conjuntivitis o la otitis con algunas de las enfermedades más comunes de los gatos de interior | Pixabay

Te contamos las enfermedades más comunes entre los gatos domésticos. Cómo tratarlas y qué pasos seguir para evitarlas.

- Anuncio Publicitario -

Es inevitable que nuestros gatos estén ‘pachuchos’ alguna vez. Por muy bien que vivan y por muchos cuidados que les dispensemos, la enfermedad puede llamar a la puerta e vez cuando y hay que estar preparados para combatirla. No hay que asustarse. Todos nos ponemos malos alguna vez y no se acaba el mundo. Con nuestros amigos felinos ocurre los mismo. Nuestra responsabilidad máxima es tenerlos vacunados y cumplir con las visitas al veterinario, así se evitan cargos de conciencia. Ahora bien, nunca está de más conocer los síntomas de ciertas patologías, quizás las enfermedades más comunes de los gatos que viven bajo nuestro resguardo.

En Wamiz, hablamos con Felipe Vázquez Montoto, licenciado en Veterinaria y Biología del Centro Veterinario Cat & Dog, que nos enseña algunas claves para reconocer y adelantarnos a la enfermedad. “Se pueden identificar ciertos síntomas, pero el consejo primordial es acudir al veterinario. Únicamente un especialista puede distinguir una patología y actuar en consecuencia”, advierte.

Existen ciertas ‘pistas’ para reconocer que nuestro gato no es el de siempre. Son cosas que se notan. Si vemos que el ‘pequeño’ está desganado y tiene pocas ganas de juego, si ha perdido el apetito y está quedándose muy delgado, si ha dejado de beber agua… es evidente que algo está ocurriendo. Ni que decir tiene si apreciamos tos, vómitos, diarrea, cambios de aspecto en la orina o dificultades respiratorias, por ejemplo. Entonces, la llamada al veterinario para concretar una cita es prioritaria. Probablemente no será nada grave, pero hay que cerciorarse cuanto antes. Cualquier síntoma extraño e inusual requiere un chequeo médico urgente.

Nuestra exploración primaria puede centrarse en la temperatura, el ritmo cardíaco y la boca. Esto es algo que sí podemos verificar. Para tomar su pulso debemos colocarlo en posición horizontal, en estado de relajación, y encontrar su ‘latido’ en alguna de sus patas traseras, justo en la zona de la ingle. Un gato sano debe marcar entre 110 y 120 pulsaciones por minuto.

Su temperatura natural es ligeramente superior a la humana, entre 38 y 39 grados, aunque lo ideal es que sea un veterinario quien le coloque el termómetro. En su lugar, podemos examinarle los dientes y encías. Si apreciamos que tienen un color amarillento o que tiene muy mal aliento, algo no está yendo del todo bien.

“Enfermedades hay muchas, tanto en gatos domésticos como en callejeros, y normalmente son las mismas”, recuerda Vázquez. Aquí abordaremos las diez que más se repiten entre nuestras mascotas de interior. A buen seguro que sabes reconocerlas.

gato doméstico enfermo
Si vemos que nuestro gato está desganado o ha perdido el apetito, hay que acudir al veterinario | Pixabay

Alergia

Los gatos pueden padecer alergias estacionales, igual que las personas. Los síntomas se manifiestan a través de tos, estornudos, mocos y dificultades variadas a la hora de respirar, aunque también se pueden apreciar en su piel, cuando el gato se rasca mucho o le lloran los ojos. 

Lo primero que hay que hacer es reconocer el causante de la alergia, que puede ser alimentaria -en cuyo caso habrá que controlar su dieta y descubrir qué alimento le sienta mal-, o ambiental. Los ‘culpables’ en este campo son muy variados, desde alérgenos que se respiran (moho, polen, polvo, humo del tabaco…) hasta pulgas o alérgenos de contacto como jabones, lanas, aerosoles del hogar, productos químicos o de limpieza, collares antipulgas… 

Los tratamientos son diversos y variados, dependiendo de la causa de la alergia. Desde antibióticos o antinflamatorios hasta modificaciones en la dieta y el comportamiento. La mayoría de estas alergias se solucionan de forma satisfactoria.

Gripe

Los síntomas con los que se presenta son muy parecidos a los de la alergia: el gato tiene los ojos llorosos y la nariz congestionada y con mocos. Además, también presenta un cuadro de tos y estornudos. Tiene muchas papeletas de sufrir una gripe felina. Aunque esté vacunado contra la gripe, el minino puede contagiarse.

Lo más recomendable es que lo lleves al veterinario, aunque ya conocemos de antemano muchos de los cuidados para curar el resfriado: limpiarle la mucosidad, aplicarle vaselina en la nariz, asegurarte de que beba mucha agua… El veterinario te dará muchos consejos y le recetará unos antibióticos específicos y aptos para la raza de tu gato.

No hay que confundir con la bronconeumonía, otra de las enfermedades comunes en los gatos domésticos que se presenta en ojos llorosos, mucosidad, tos e incluso úlceras en la boca. Esta enfermedad consiste en una inflamación de los bronquios y los alvéolos pulmonares, también producida por un virus.

- Anuncio Publicitario -

Conjuntivitis

Es una de las enfermedades más típicas de los gatos de interior y les puede aparecer a cualquier edad. Evidentemente, hay que examinarle los ojos. Si lagrimea y le aparecen muchas legañas sufre conjuntivitis. El gato suele presentar los ojos muy enrojecidos y los párpados inflamados. Es una patología muy molesta para ellos y el mejor remedio es la higiene constante.

La conjuntivitis no deja de ser una inflamación de la membrana que recubre el ojo y el interior del párpado. Se puede dar por infecciones oculares, por alergias, por otras enfermedades -normalmente las que afectan al sistema respiratorio-, por la suciedad del medio ambiente, por traumatismos o por problemas genéticos. 

Hay que evitar que el gato se frote los ojos porque esto le agravará la irritación. Hay que limpiarle la zona con suero fisiológico y una gasa esterilizada. El veterinario podría recomendar un antiinflamatorio, pero tanto las curas como la vigilancia son básicas en esta molesta afección. El gato puede llegar a perder la vista si no se actúa con disciplina.

enfermedad gato domestico
Si notamos que nuestro gato no es el de siempre podría estar sufriendo alguna enfermedad de la lista | Pixabay

Otitis

Es una inflamación del conducto auditivo muy común en los gatos, tanto cachorros como adultos. Les produce mucho dolor. Normalmente aparece a consecuencia de parásitos, hongos o bacterias. Es importante que examines sus orejas de vez en cuando y compruebes que no tienen secreciones de ningún tipo. La otitis comienza a manifestarse con la presencia de cerumen marrón oscuro y seco.

Es fácil de reconocer pues notarás que tu gato intenta rascarse con mucha frecuencia y que está incómodo, pero no debes preocuparte porque su tratamiento es de lo más simple. Únicamente consiste en la aplicación de una pipeta antiparasitaria. Eso sí, no lo dejes pasar porque, aparte de ser muy molesta y dolorosa, la otitis puede traer consecuencias más graves como la perforación del tímpano e incluso la pérdida total de audición.

Panleucopenia felina

Es una enfermedad vírica muy común entre los gatos jóvenes, de hecho llega a ser mortal en cachorros. El virus, muy contagioso y resistente, se multiplica por el tubo digestivo y la médula ósea. La infección se origina por contacto directo con las heces de un gato infectado o por contagio indirecto en un entorno u objeto contaminados, como el cuenco de comida o la propia cama del animal.

Los síntomas son palpables. Vómitos, diarrea, fiebre, hipotermia, deshidratación, poco apetito e incluso rechazo de la comida. El gato parece estar deprimido. El veterinario realizará un análisis fecal para detectar la presencia del virus. A esta enfermedad también se le conoce como moquillo felino, enteritis o gastroenteritis infecciosa.

El tratamiento se sustenta en la hidratación intravenosa y los antibióticos. También se pueden administrar fármacos para detener los vómitos. Los animales infectados deben aislarse de otros animales y hay que tener especial cuidado con la limpieza cuando entramos en contacto con un minino enfermo. El virus que la ocasiona puede resistir en el medio ambiente hasta un año.

Rinotraqueítis

Es una enfermedad respiratoria corriente en los gatos y muy contagiosa que a veces ocasiona la muerte. En muchos otros casos, deja secuelas permanentes. La mayor parte de los casos están provocados por dos tipos de virus. La enfermedad se manifiesta en síntomas respiratorios acompañados de lagrimeo y abundante mucosidad nasal.

Suele darse con más asiduidad en gatos cachorros. La mayoría se restablecen -siempre que reciban el tratamiento adecuado-, aunque muchos, sin embargo, pueden sufrir secuelas permanentes. Los síntomas se presentan en forma de catarros con fiebre, estornudos, mocos, tos, pérdida de apetito… El virus se transmite por las secreciones de animales enfermos y a través de comederos, bebederos y ropa. La mejor prevención para esta afección es la vacunación.

¿Cuáles son las enfermedades comunes en los gatos domésticos?
Abordamos las diez enfermedades que más se repiten entre nuestras mascotas de interior | Pixabay

Peritonitis

Es una enfermedad infecciosa causada por un virus llamado ‘coronavirus’ que se manifiesta en fiebre, anorexia, aumento del volumen del abdomen y acumulación de líquido. En las personas, la peritonitis es una inflamación del peritoneo, la membrana que cubre las vísceras abdominales; en gatos, es una inflamación de los vasos sanguíneos. Normalmente acaba siendo mortal, sobre todo en gatos jóvenes.

Si sospechas que tu ‘amigo’ sufre una peritonitis, hay que acudir rápidamente al veterinario para que confirme o descarte este extremo. La mala noticia es que esta patología no puede curarse. Su tratamiento es meramente paliativo y se centra en prevenir otras infecciones. 

- Anuncio Publicitario -

Cistitis idiopática felina

También denominada cistitis intersticial. Es una patología relativamente frecuente en gatos y que es particularmente dolorosa y, en ocasiones, difícil de diagnosticar. La afección se produce en el sistema urinario y suele afectar a gatos ya entrados en edad.

Consiste en la formación de minerales que obstruyen el conducto urinario, lo que genera dolor al orinar, mucha sed, ausencia total de micción, lamido de la zona urinaria, vómitos y orinar en distintos lugares sin ceñirse a la caja de arena. No hay ningún estudio que certifique la eficacia de ningún fármaco en el tratamiento. Lo que sí podemos
hacer paliar los síntomas para intentar mejorar el estado del paciente durante los 5-8 días en los que sufre esta patología. El gato tendrá que seguir una dieta especial. Los cuadros de cistitis no obstructiva se resuelven por sí solos en aproximadamente una semana.

Virus de inmunodeficiencia felina 

El FIV, el equivalente al VIH en los gatos, es una inmunodeficiencia que daña el sistema inmunológico del gato, lo que le incapacita para combatir otras patologías.

Este virus “se transmite a través de la saliva y es como un SIDA felino que afecta a su sistema inmune”, nos explica Felipe Vázquez. El virus llega a consecuencia de una mordedura entre gatos. Se trata de una enfermedad de evolución lenta, pero es irremediablemente mortal porque no tiene cura, tratamiento, ni vacuna, solo remedios paliativos.

gato-domestico-enfermedad-comun
El virus de la inmunodeficiencia felina y la leucemia son las enfermedades más complicadas | Shutterstock

Leucemia felina

El virus de la leucemia felina se transmite por contacto directo, también a través de la saliva, y puede darse por mordeduras o por el lamido reiterado entre gatos. “La leucemia es ‘prima-hermana’ del virus de la inmunodeficiencia felina. A diferencia de los humanos, la leucemia nace de un virus y desencadena en un cáncer que normalmente es mortal”explica Vázquez.

La infección se produce en situaciones que comportan cierta agresividad (mordiscos o luchas) o en intercambios de fluidos corporales relacionados con contactos sexuales. Otras secreciones -respiratorias, heces u orina-, también pueden ser infecciosas, aunque en menor medida.

Los signos y síntomas de la infección del virus de la leucemia felina son bastante variados e incluyen pérdida de apetito, deficiencias en el pelaje, infecciones de la piel, la vejiga y el tracto respiratorio, enfermedades bucodentales, convulsiones, pérdida de peso…

El virus produce una gran cantidad de trastornos inmunológicos y cancerosos, que desencadenan la muerte del gato en un tiempo máximo de entre dos y tres años. No se conoce ninguna cura para la infección de este virus.

El mejor seguro de vida: la vacunación

Vacunar a nuestro gato es el método preventivo más eficaz para evitar la aparición de cualquier tipo de mal. Es cierto que no es del todo infalible porque siempre pueden presentarse contratiempos de salud, pero es totalmente obligatorio y necesario. Existen graves enfermedades que pueden evitarse con una simple visita al veterinario. Hay que dejarse guiar por las recomendaciones del especialista, tanto en el número de vacunaciones como en las fechas en las que cada vacuna debe ser recordada.

Leer también: ¿Por qué mi gato no quiere comer y está tan decaído?

 

Soy periodista y me gusta contar historias. Amigo, hermano y dueño de Lucky, un inquieto podenco andaluz que vive siempre a medio metro de mí. Cada día intento conocerlo un poco más.