Cachorrito de pit bull es rociado con gasolina y sobrevive. Ahora tiene una vida feliz

Este perrito maltratado consigue un final feliz.

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Hailey, la mamá de Jacob, no disfruta al ver las fotos de cuando su perro era un cachorro de cuatro meses y vivía en las calles de la ciudad de Nueva York. Resulta doloroso recordar que hace mucho tiempo, su pequeño pit bull casi muere al ser abandonado en un estacionamiento. “No creo que él lo recuerde”, confiesa Toni Enright, quien entrenó a Jacob en el Centro de Rehabilitación Forever Home en Virginia Beach.

Los primeros meses en al vida de Jacob fueron una completa pesadilla. Cuando lo encontraron, estaba gravemente desnutrido y sufría de sarna. Alguien lo había rociado con gasolina, posiblemente para intentar librarse de la sarna; probablemente quien lo hizo no sabía que palicar gasolina a una herida abierta es letal y la sangre del cachorrito terminó envenenada. Estaba en estado séptico y las cosas no lucían bien para él.

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Su vida fue salvada después de algunas semanas en el veterinario. Lo llevaron a Second Chance Rescue NYC, donde no se rindieron hasta salvarlo, lo que causó que el pequeño perrito empezara a demostrar su verdadera personalidad. Al recordar la escena, Toni y su esposa Lydia mencionan que muchos perritos no hubieran sobrevivido. “Él tiene ese espíritu”, declararon, “que solo quiere vivir”.

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La organización de rescate envió a Jacob a Forever Home cuando sanó de sus heridas físicas, pero el perrito aún tenía camino que recorrer. “Nunca tuvo la oportunidad de disfrutar sus primeros meses”, lamentan Lydia y Toni, por lo que el cachorro necesitaría entrenamiento. Parecía estar muy agradecido por disfrutar del contacto humano, pero no sabía cómo comportarse como un perro. Mordía suavemente su correa y mostraba afecto de manera exagerada.

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Cno el tiempo, Jacob aprendió todas las reglar. Estaba dispuesto a hacer feliz a los humanos y, con la ayuda de Lydia y Toni, lo lograba con creces. Se hizo amigo de un perro llamado Clinton. Jacob fue adoptado en una ocasión, pero lo regresaron una vez que mordió algo dentro de la casa. Durante los días después de haber sido regresado, “Jacob permaneció muy callado”. Parecía estar triste y desganado.

Justo cuando el perro más positivo comenzó a perder la esperanza, ocurrió un milagro. Hailey y Conner son una pareja joven que llegó a Forever Home buscando un perrito; al conocer a Jacob, todo empezó a tener sentido. Lo amaron por todo lo que sus antiguos dueños no pudieron apreciar: su emoción y su alegróa incontenible.

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“Salió por esa puerta”, recuerda Hailey mientras se ríe, “y brincó encima de Conner”. En ese mismo momento, Conner solo podía pensar: “¡Ese es mi chico!” Incluso antes de que aceptaran su solicitud de adopción, corrieron a la tienda de mascota para comprar juguetes para Jacob. Luego, recibieron la llamada: tenían permiso para llevarlo a casa y Lydia nos cuenta cómo lo recuerda:

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“El perro sabía que esa era su familia”.

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Hailey and Connor han tenido a Jacob por un poco más de un mes y ya saben que estarán juntos por el resto de sus vidas. Cuando le preguntan por el pasado de su mascota, Hailey no encuentra las palabras. Para ella, Jacob solo es un perro feliz que disfruta la vida en cada una de sus facetas: es el perro que ama sus juguetes, cava huecos en la playa y no deja que Connor duerma porque siempre está lamiendo su rostro. Finalmente, pondera:“No creo que los perros rescatados reciben el crédito que se merecen”.

Jacob sobrevivió a mucho maltrato y, cada día, le enseña a mamá y papá un poco más sobre perseverancia y valentía. Lydia y Toni están convencidos de que es algo especial en los pit bull: estos perros son tan fuertes, que encuentran maneras de confiar en la gente incluso después de una gran traición.

Hailey y Connor entraron a Forever Home buscando, según sus propias palabras, “un perro que quisiera jugar con nosotros”. Encontraron eso y muchísimo más. Los perros encuentran maneras de ser felices sin importar lo que haya pasado. Hailey desea que la gente se dé cuenta de que, con un poco de amor, cualquier perro puede cambiar para bien.

FUENTEBarkpost