Clínica veterinaria de perros: cómo elegir la mejor

Una veterinaria le coge la vía a un perro en su consulta. / DuxX
Una veterinaria le coge la vía a un perro en su consulta. / DuxX

Escoger la clínica veterinaria más adecuada para tu perro puede ser una decisión complicada. ¿Quieres saber cómo elegir la mejor? Te lo contamos

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Elegir la mejor clínica veterinaria para tu perro, realmente, no es algo que puedas decidir en el minuto uno. Al menos hablo en base a mi experiencia. Recuerdo que cuando adopté a Chufa estaba bastante perdida. En aquel momento fui al veterinario que me recomendó la propia chica que encontró a mi perra abandonada. Aunque con el tiempo aprendes a valorar diferentes aspectos de una clínica veterinaria para perros y pruebas hasta dar con la que más te convence. En este artículo te contamos cómo elegir la mejor.

Clínica veterinaria de perros: la sensación que transmite

Lo primero que hay que plantearse es qué quieres para tu perro. Si te conformas con un servicio mínimo o quieres una atención de calidad. En mi caso, por ejemplo, a esa primera clínica a la que acudía dejé de ir por varias razones. La primera, y quizá la menos importante, era que el sitio tiene más años que Matusalén. Puede parecer una tontería, pero no es lo mismo ver que las instalaciones te dan sensación de adaptarse a los tiempos, de que invierten por ofrecerte lo mejor, que verlo casi todo viejo y estropeado.

Aparte, lo que menos me gustaba de esa clínica veterinaria de perros era que siempre estaba hasta los topes de pacientes-clientes. Eso quiere decir que, además de guardar una larga espera, el tiempo en consulta no iba más allá del cuarto de hora. Esa sensación de prisas debido a la cantidad de gente no me gustó nunca. Y por ponerle la guinda al pastel, no hacía falta indagar mucho para que llegaran a tus oídos historias bastante feas: cirugías que salen mal, animales mal atendidos… Un suma y sigue que te hace llegar a una conclusión clara: por muy conocida que sea esa clínica por sus bajos precios, mejor pagar más y obtener calidad en todos los aspectos.

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Quieres una atención de calidad

Chufa, en sus 7 años de vida, no ha necesitado nada más allá de sus vacunas pertinentes, por lo que esas prisas, unida a la ignorancia, durante una temporada las vi compensadas por lo económico. Por suerte la experiencia es un grado y el paso de los años aprendes que lo barato sale caro. Sí, en nuestro caso solo vamos una vez al año al veterinario, ¡gracias! Pero llega un punto en el que comprendes que, aunque sea para una vacuna, quieres lo mejor para tu perro. Quieres que en la consulta le atiendan tranquilamente, que te pregunten por su salud, que lo que le vayan a hacer te lo expliquen detalladamente. Quieres sentir que se paran verdaderamente a atender a tu perro aunque esté sano como un roble.

Chufa recuperándose tras una visita al veterinario. / LOLA DUARTE
Chufa recuperándose tras una visita al veterinario. / LOLA DUARTE

Relación veterinario y paciente

La consulta veterinaria es el eje central de la medicina veterinaria en un centro veterinario, valga la redundancia. La consulta es el acto clínico principal donde el veterinario interactúa contigo y con tu perro durante un tiempo determinado donde se resuelven problemas de salud relacionados con nuestros peludetes. Este es un importante factor que debemos valorar: desde la auxiliar de veterinaria que te abre la puerta, cómo os recibe a ti y a tu peludete, hasta el profesional que te atiende en consulta.

Sin ir más lejos, la semana pasada llevé a Chufa al veterinario para una revisión de sus dientes. Marian es la primera persona que ves al entrar por la puerta de la clínica. Saludó a Chufa, la acarició y le dio una chuche. Esto, al menos para mí, es importante. El paciente es mi perra y a uno le gusta que le presten esos mimos. Tras unos breves minutos de espera, pasamos a la consulta. Allí Lucía, la veterinaria, también recibió con cariño a Chufa. Acto seguido procedió a realizarle la exploración en la boca explicándome cada paso, como ya hicimos en este vídeo sobre el sarro en los dientes de nuestras mascotas.

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La calidad hay que pagarla

En total fueron 30 minutos de una atención cuidada, profesional e, importante, sin prisas. Esto se traduce en calidad y la calidad, amigos, hay que pagarla. Bien es cierto que igual que hay centros veterinarios conocidos en media provincia por sus bajos precios, los hay porque van a sacarte los cuartos. Pero a estas alturas de la vida uno ya sabe diferenciar entre estas situaciones y un servicio realmente bueno.

Evidentemente cada uno va con su perro y su dinero a donde quiera. A mí pagar 28 euros por media hora de consulta en la que sé que Chufa está bien atendida y recibe los mejores cuidados, no me parece caro. Llegar a dar con un servicio veterinario que me convenciera me ha costado unos años y pasar por tres clínicas veterinarias para perros distintas. Y probablemente en esas decisiones influyeran el ser mamá primeriza perruna y la ignorancia. Pero igual que quieres lo mejor para ti, quieres lo mejor para tu perro porque es un miembro importante de tu familia.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.