¿Cómo evitar que nuestro gato pille garrapatas?

Cómo prevenir las garrapatas en un gato | Roberto Herrero

En Wamiz te ofrecemos los mejores consejos para evitar que tu gato coja garrapatas, ya que son transmisoras de un gran número de enfermedades.

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Aunque parezca un mal propio de otra época, las garrapatas siguen siendo la principal preocupación de los dueños de gatos, sobre todo de aquellos que acostumbran a salir al exterior. Son unos seres molestos que, además de provocar terribles picores en nuestro animal, también pueden transmitirle un gran número de enfermedades muy peligrosas. Afortunadamente para ti, en Wamiz queremos ofrecerte los mejores consejos y las precauciones más efectivas para que tu gato no padezca esta terrible pesadilla.

¿Qué son las garrapatas que atacan a los gatos?

Las garrapatas son pequeños parásitos, de forma similar a las arañas, que se aferran al pelaje de nuestro gato y que se alimentan de su sangre. Comienzan siendo de pequeño tamaño, pero poco a poco van creciendo y pueden llegar a alcanzar el tamaño de un guisante después de haberse llenado de sangre. Sí, lo cierto es que esta práctica es bastante desagradable. Por lo general, las garrapatas viven libres en la vegetación y en el interior de los bosques, sin embargo, es cuando se aferran a los animales, cuando muestran su verdadero peligro. Tienden a ser más activas en  primavera y en otoño, donde las temperaturas son mucho menos extremas, aunque se pueden contraer en cualquier época del año.

¿Cómo puedo proteger a mi gato de las garrapatas?

Enfermedad de Lyme, tularemia, ehrlichiosis felina… Estas son solo algunas de las enfermedades que las garrapatas pueden contagiar a nuestro gato, algunas de las cuales pueden llegar a ser fatales. A decir verdad, la mejor forma de evitar que un gato contraiga algún tipo de enfermedad relacionada con las garrapatas es mantenerlo siempre en casa. De esta forma evitaremos el riesgo al máximo. Sin embargo, hay gatos y dueños que tienen un verdadero espíritu aventurero que deberían tomar las siguientes precauciones:

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  • Mantén el jardín ordenado: si tu casa tiene jardín, este debería estar en las mejores condiciones posibles. Quita las malas hierbas y poda habitualmente los arbustos y los árboles. Esto impedirá que se cree el caldo de cultivo perfecto para las pulgas o las garrapatas. Estos seres odian estar a la intemperie, por tanto, se lo estamos poniendo cada vez más difícil. También debes tener cuidado de no dejar comida en los alrededores, ya que puede servir de reclamo para animales salvajes que nos habituales portadores de este tipo de parásitos y que podrían contagiar a nuestro gato.
  • Usa un tratamiento preventivo: una vez más, la prevención puede ser tu mejor arma para evitar este tipo de situaciones tan peligrosas. Hay multitud de tratamientos que podemos aplicar a nuestro gato que nos ayudarán a la hora de prevenir las garrapatas. Hay que asesorarse bien a la hora de elegir el producto en cuestión, ya que no todos son apropiados para nuestro gato. Lo mejor es dejarse aconsejar por nuestro veterinario.
  • Champú con medicación: en el mercado existe una gran oferta de champús específicos para la prevención de las garrapatas. Si tu gato las ha padecido alguna vez, quizá esta sea la mejor opción. Se deberá aplicar cada dos semanas para optimizar los resultados, sobre todo en las épocas anteriormente mencionadas.
  • Collar específico antigarrapatas: si tu gato se lleva bien con los collares, quizá el collar antigarrapatas sea tu mejor opción. Son efectivos especialmente en la zona del cuello y de la cabeza y debemos asegurarnos de que le queda holgado, pero en contacto con su pelaje para que sea totalmente efectivo.
  • La observación directa, tu mejor aliado: no importa cuántos tratamientos antigarrapatas utilicemos, la mejor manera de evitarlo es estar pendiente continuamente de nuestro gato. Si regresa a casa después de una expedición, revisa minuciosamente su pelaje para asegurarte de que no trae ningún visitante extraño. Haz hincapié entre los dedos, detrás de las orejas, alrededor del cuello y entre las piernas. Si encuentras alguna, es esencial que la elimines lo más rápido posible y que te pongas en contacto con tu veterinario. Para retirarla, puedes hacer uso de unas pinzas y deberás tener mucho cuidado de no aplastarla con los dedos, pues la sangre contaminada puede volver a estar en contacto con tu gato, con los riesgos que ello conlleva.

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Soy periodista y también tengo un gato. Como a ti, me encantan los animales y por eso busco historias que merecen ser contadas.