Cuándo adoptar a un gato y qué consecuencias tiene su destete prematuro

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Un gato en manos de su dueño

Marie-Hélène Bonnet, experta en el comportamiento de los gatos, nos recuerda, a través de la “voz” de un gato víctima de la ignorancia de sus propietarios, hasta qué punto es importante respetar el periodo de destete de un gato cuando es un bebé para evitar serios problemas de comportamiento.

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Vamos a dejar que sea un pequeño gatito quien nos explique sus vivencias y, sobre todo, el riesgo y los importantes trastornos que pueden tener sobre él o sus hermanitos un destete precipitado.

“Cuando nacimos mi hermanos, hermanas y yo fue un veterinario quien nos sacó del vientre de nuestra mamá, que tuvo una cesárea. Entonces, mamá no pudo lamernos para limpiarnos, algo que puede crear una carencia afectiva que más tarde puede traducirse en un “super-apego” a mis futuros amos. Sin embargo, son comunes las cesáreas y, en la mayoría de los casos, nuestros amos hacen lo que sea necesario. Pero en esta historia nuestra ama no sabía cómo debía actuar.

Mamá no tenía leche, y nos dieron biberones. Es divertido, pero dicen que no poder mamar para conseguir la leche puede también crear una carencia afectiva… ¡Y eso que la sueña de mamá estaba cerca!

El fenómeno de la vicarianza

Todos crecimos correctamente, pero el destete fue difícil y, cuando por fin encontramos los pezones de mamá, que no habíamos tenido antes, teníamos tantas ganas de recuperar el tiempo perdido que no queríamos pasar a comer sólido, ¡no queríamos perder nuestra dosis diaria!

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A partir de las 4 semanas, los gatos empezamos a interesarnos por el mundo fuera de nuestro nido. Y comenzamos a imitar a mamá, nos explicaron que eso se llamaba el fenómeno de la vicarianza. Esta fase dura hasta las 8 semanas. Después, se pasa a la fase puramente educativa en la que mamá nos enseña a poner límites y a vivir en sociedad. Desafortunadamente no habíamos vivido esa importante fase para nuestro desarrollo. Nos habían separado de nuestra mamá sin avisar, a las 7 semanas. ¡En plena fase de vicarianza!”. 

Volvamos a la realidad. Estos gatitos no tuvieron la suerte de la gatita Bambi que, como ya os contamos, no tardó en encontrar a una mamá adoptiva. Y un gatito que se separa de su madre antes de la semana 12/13 es un gato que no tendrá límites. Mordisquear, arañar, pipí y otras “alegrías” como “destrozar” el sofá con sus uñitas, aparecerán seguramente. Será necesario que los amos consulten a los expertos en comportamiento para poner las cosas en orden… y, sinceramente, al precio de un gato de raza, todo dueño espera no tener este tipo de contratiempos. Un criador que hace bien su trabajo no vendería un gato que corre el riesgo de tener estos problemas, ¡se asegurará de que todo esté a punto para que el gatito se adapte a la vida en familia y a su futuro entorno!

Además, separar a un gatito de su madre durante el periodo de vicarianza puede ocasionar graves problemas que no podremos erradicar, como mucho, se podrán atenuar. De hecho, a un gatito que no ha aprendido a ir al baño o cubrir su cama no se le pueden enseñar a hacerlo ni con 6 meses ni con 10 años.

Devolvemos la palabra a nuestro pequeño amigo:

“Ya sabes, nos apartaron de golpe del regazo de nuestra mamá, nos fuimos sin decir adiós, sin saber qué hacer ni cómo. Hemos llegado a una casa extraña, con gente desconocida y olores raros. ¡Todo eso nos perturba! La nueva señora que se ocupa de nosotros no sabe cómo hacer para trasladar a un gatito a un nuevo entorno. La terapeuta de mamá estaba en cólera cuando le hemos contado todo esto. ¡Dijo que era un crimen hacer eso a unos pequeños gatitos! Así es, no os puedo dar más noticias, ni deciros si estamos bien o si algo peor nos ha pasado, parece que algunos de nosotros no podremos soportar un cambio tan brusco a nuestra edad… y podemos morir. Gracias por haberme leído…”

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No adoptar antes de las 8 semanas

Diferentes normativas sobre la adopción de animales no permiten que un gato sea regalado o separado de su madre antes de las 8 o 10 semanas, basándose en el final del periodo de vicarianza. Aún así, hay que recordar que los gatitos no deberían separarse de su madre antes de la fase de rechazo, que tiene lugar después de todas las etapas educativas, cuando la gata ha transmitido todos sus conocimientos a sus pequeños. ¡Nunca antes! 

Un día nos encontraremos a uno de estos pequeños en una consulta, si viven o sobreviven a este tipo de grave trauma que ningún humano digno de ese nombre se atrevería a hacer.

Texto de Marie-Hélène Bonnet

Especialista en comportamiento de los gatos

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Periodista, apasionada del arte, enganchada a las redes sociales y enamorada de los animales. ¡Puedo pasar horas viendo vídeos de gatetes en internet!