Directora de refugio se suicida, atormentada por la vergüenza y la culpa por sacrificar perros

Jian Zhicheng, la directora del Centro de Protección y Educación Animal de Xinwu, en Taiwán, se suicidó luego de ser acosada y amenazada por haber revelado en un reportaje la gran cantidad de perros que se vio forzada a sacrificar.

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Esta amante de los animales tenía 31 años y trabajaba muy duro para rehabilitar animales y promover la adopción, pero eso no detuvo a los críticos que la atacaron con amenazas e insultos, apodándola “la carnicera”. Imaginen lo devastador que eso puede resultarle a alguien que ha dedicado su vida entera a salvar tantos animales como pudiese.

La trágica verdad es que las perreras necesitan recursos para poder cuidar a los animales. Cuando los recursos se agotan, se acaba también el apoyo para las mascotas sin hogar.

DIRECTOR OF TAIWANESE ANIMAL SHELTER COMMITS SUICIDE AFTER 'FEELING DISTRAUGHT ABOUT HAVING TO EUTHANISE TOO MANY DOGS'…

Gepostet von COPAL कोपल am Mittwoch, 25. Mai 2016

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“La realidad es que no hay suficientes hogares en el mundo para los millones de animales no deseados que terminan siendo sacrificados cada año”, comentó Elisa Allen, Directora Asociada de PETA, en un reportaje para Daily Mail. “El trabajo sucio le toca a los amantes de los animales como Jian Zhicheng, y se llega a estos extremos porque casi nadie esteriliza a sus animales, cosa que ayudaría a disminuir la crisis de sobrepoblación”.

Cuando Jian expuso que había sido forzada a sacrificar 700 perros en solo dos años, se convirtió en el blanco del desprecio de la gente; no pudo soportar sentirse la culpa y la vergüenza de sus acciones.

Lo que las personas no notan es que tanto Jian como los otros empleados de la perrera son en realidad héroes. Elisa Allen ya lo explicó claramente: los trabajadores de la perrera no solo salvan animales, también “hacen el trabajo sucio de la sociedad” al disminuir la sobrepoblación.

“A las perreras públicas se les permite realizar sacrificios por compasión cuando se quedan sin espacio, de acuerdo con la ley Taiwanesa”, aclaró un miembro de la Oficina de Cuidado y Control Animal en Taoyuan al Daily Mail. “Dado que esto es una perrera, no puede rehusarse a recibir animales callejeros, pero cuando son más los animales que entran que los que salen, esto es permitido para mantener la calidad de vida de los animales ya alojados”.

El Daily Mail reportó que la perrera Xinwu solo podía mantener 500 perros y 100 gatos, algo que probablemente el público no conocía. Ahora mismo la perrera está casi al borde de su capacidad, albergando 410 perros y 94 gatos.

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Jian fue encontrada inconsciente por su esposo y la policía después de haberse inyectado la misma solución que utilizaba para sacrificar a los perros. Murió en el hospital una semana después.

Daily Mail reportó: “según los medios de comunicación chinos, ella dejó una nota donde explicaba lo afligida que estaba por haber sacrificado a tantos perros. Sin embargo, solo publicaron una parte de sus últimas palabras”.

Esta trágica historia tiene un mensaje importante: aquellos que son forzados a practicar la eutanasia en animales tienen uno de los trabajos más duros en todo el mundo, pero lo hacen por un bien mayor que es cuidar a los animales que sí pueden salvar.

Los únicos que podemos prevenir la práctica tan extendida de eutanasia que hay hoy en día somos nosotros, el público: debemos ser dueños responsables, procurando esterilizar y castrar a nuestras mascotas. Podemos adoptar de las perreras. Podemos ofrecernos como voluntarios y/o donar. Lo más importante es que debemos comprometernos con nuestros animales y nunca abandonarlos.