Dormir con tu perro: 3 situaciones ridículas que no podrás evitar

Cuando Chufa logró su objetivo: echar a la humana de la su cama. / LOLA DUARTE
Cuando Chufa logró su objetivo: echar a la humana de su cama. / LOLA DUARTE

¿Has probado a dormir con tu perro? Te traemos unas simpáticas viñetas que reflejan las 3 situaciones ridículas que vivirás sí o sí

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Dormir con tu perro mola mucho, sí, pero también se puede convertir en una escena de lo más cómico. Al principio cuando tienes perro pretendes impedir que se suba al sofá o a la cama, por aquello de esté bien educado, que no deje pelos en ellos… pero al final caes rendido a sus encantos. O al menos ese fue mi caso con Chufa, a la que adopté hace 7 años. Habla una mamá perruna primeriza: me cuesta resistirme al chantaje de esos ojos marrones de pestañas rubias. Y al final acabas viviendo, como poco, 3 situaciones ridículas que no podrás evitar.

Está circulando por las redes sociales una viñeta que refleja la mar de bien esa aventura amorosa de dormir con tu perro. Bajo el título ‘Cuando duermo con mi humano (a veces puede ser difícil)‘, los dibujos que aparecen a continuación te cuentan cada una de esas 3 situaciones ridículas por dormir con tu perro. Como avance: por muy grande que sea tu cama, acabarás en una esquina.

Humano: quiero dormir contigo

El proceder de Chufa es el siguiente. Ella duerme en su cama, bien hermosa, en el salón; y yo en mi cama de 150 cm en mi habitación. Suelo dejar la puerta abierta, así que desde bien cachorra Chufa acostumbra a visitarme sobre las siete y pico de la mañana. Sientes sus uñas sobre el suelo, cual zapatos de claqué, y al abrir los ojos tienes esa carita de chantaje de “¿me dejas subirme a la cama, pooorfa?”. Y le das permiso y se sube.

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Los perros también sueñan

Por muy grande que sea tu cama, ella quiere dormir costado con costado, algo que en invierno es glorioso con ese calorcito que desprende. Pero claro, aquí viene la escena uno de las viñetas. Los perros también se mueven dormidos y a saber con qué sueñan.

Escena uno: no paran quietos, los perros también sueñan.
Escena uno: no paran quietos, los perros también sueñan.

Te llevarás alguna sorpresa…

La escena dos de la viñeta pasa por “ronco más que tú y hasta me echo gases”. Chufa cumple esto a medias. Roncar no ronca, como mucho alguna respiración muy profunda, pero… madre de Dios ¡cuando te viene esa peste! Ese peo silencioso por el que te levantarías de la cama si no estuvieras muerta de cansancio.

Escena 2: ese olorcillo que te llega sin más.
Escena 2: ese olorcillo que te llega sin más.

Misión: achuchar al humano

Ahora bien, la amiga doña Chufa es muy de achuchar, no sé tu perro. Ese calorcito costado con costado solo se trata de una estrategia. El objetivo final es ¡echarte de tu cama! Como lo oyes. ¿Has visto la foto principal de este artículo? No es que Chufa se haya puesto en mitad de la cama tras yo levantarme, es que la tía me echó. Van buscando su hueco, achuchando con el culillo como el que no quiere la cosa y cuando te viene a sonar el despertador, estás en la esquina de la cama. O directamente tienes a tu perro casi encima de ti como en la última viñeta.

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Escena 3: echarte de tu cama.
Escena 3: echarte de tu cama.

¿Qué hacemos con estos perros? ¡Pues quererlos! Porque encima dormir contigo es una de las cosas que más feliz le hacen. Mira, mira:

 

Y es que les encanta dormir contigo. Y a ti con él.
Y es que les encanta dormir contigo. Y a ti con él.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.