¿Cuáles son las enfermedades en la piel en gatos más comunes?

Enfermedades en la piel en gatos: síntomas y tratamiento
Las pulgas son un parásitos de los que más pueden afectar a tu gato | Pixabay

Estas son las enfermedades que pueden tener los gatos en la piel, descubre cómo tratarlas y curar a tu gato.

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Las enfermedades en la piel de los gatos son mucho más habituales de lo que imaginamos. De hecho, podría decirse que los problemas cutáneos son los más comunes de nuestro amigos felinos, y aunque la mayoría de las veces son contratiempos sin importancia, conviene estar muy atentos a su comportamiento para erradicar posibles problemas lo más pronto posible. No hay que dejar pasar estas cosas. Cualquier tipo de trastorno cutáneo, por insignificante que parezca, puede tener detrás un disgusto mayúsculo. Ya sabéis que en Wamiz os recomendamos consultar al veterinario con cualquier tipo de duda. Nunca está de más.

En cualquier caso, y como siempre lo mejor es estar informados, hablamos con un especialista en la materia, el veterinario Felipe Vázquez, del Centro Veterinario CatDog, que nos da algunos consejos sobre las alteraciones más comunes en los gatos domésticos. “El problema con las enfermedades de la piel en los gatos es que al principio todas presentan los mismos signos, por lo que es conveniente ir al veterinario para dar con el problema concreto y así tratarlo de la mejor manera posible”, nos comenta.

El primer consejo ya lo sabes. ¿Tu gato se rasca mucho? ¿Tiene un pequeño bulto? ¿Presenta alguna zona enrojecida o inflamada? ¿Tiene alguna zona calva? Acude al veterinario. Ni te lo pienses. Los trastornos cutáneos pueden deberse a multitud de causas: alergias, infecciones, bacterias, parásitos, hongos, tumores… pero esto no lo confirmaremos hasta que no llevemos al ‘médico’ a nuestro amigo. La veterinaria Cristina Serrano, del Colegio de Veterinarios de Sevilla, especialista en gatos, asegura que el porcentaje de felinos con patologías de piel que se atiende en una clínica veterinaria asciende a un 20%.

Ante todo, debes saber que la piel del gato únicamente puede ser de color rosa o negra. Depende de los pigmentos naturales de su raza o de su mezcla genética, pero no debe presentar otros colores. Del mismo modo, si apreciamos puntos blancos o negros, zonas inflamadas, irritaciones, descamaciones, costras o cualquier tipo de bulto o herida infectada, conviene consultar con un especialista porque habremos descubierto un problema cutáneo que hay que resolver cuanto antes.

Otra pista nos la da el pelo, que debe ser terso, liso y luminoso. Si presenta zonas despobladas o calvas, caspa, pelos rotos, también puede estar iniciándose un problema. Ahora bien, no te alarmes si el gato pierde mucho pelo. Esto es normal. Los mininos pierden cabello a lo largo de todo el año, pero mudan con más intensidad en otoño y verano, cuando pasamos del calor al frío, y viceversa.

Las enfermedades que más tratan los veterinarios

El experto Felipe Vázquez nos comenta los síntomas que, según su experiencia, se repiten con más frecuencia en el ámbito de los gatos domésticos. “La pérdida de pelo, las descamaciones, cualquier tipo de alopecia, picores, pústulas, heridas… casi todas las enfermedades comienzan con la misma sintomatología”. 

Precisemos a continuación algunas de las enfermedades más comunes:

Dermatitis atópica o alergia de piel

Conozcamos los síntomas y el tratamiento para los problemas y enfermedades de la piel en los gatos
El gato puede desarrollar alergias ambientales o alimentarias que le puede producir enrojecimiento de la piel | Shutterstock

El gato puede desarrollar alergias que hacen que su piel se enrojezca. Existen múltiples causas, ya sea porque ha comido algo en mal estado o por sustancias ambientales como los ácaros o el polen, pero el caso es que pueden aparecer alergias que irritan o descaman su piel.

Si aprecias que tu gato se rasca de forma compulsiva, que se toca con las patas y se  frota mucho en las áreas que presentan picazón, es probable que sufra una alergia de piel y conviene que acudas al veterinario, que le realizará pruebas para determinar el origen del problema.

A la hora de explicar el problema a un especialista, no hay que olvidar contarle los comportamientos ‘extraños’ que has apreciado en tu gato últimamente, la época del año en la que le ves más molesto con los picores o cuando comenzaron a aparecer. Existen casos graves en los que el veterinario recomienda realizar una prueba cutánea para encontrar la causa exacta de la reacción. Lo normal, no obstante, es que realice un análisis fecal para buscar la presencia de parásitos internos y que tome una muestra del interior de las orejas para verificar las señales de ácaros u otros huéspedes.

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Si el responsable del trastorno es un alimento, probablemente el animal presentará también signos de malestar gastrointestinal. En este caso, es importante recordar la dieta que ha seguido el gato para aislar el alimento que le causa la alergia.

La alergia ambiental suele darse cuando el minino ha estado expuesto en repetidas ocasiones a un alérgeno que le ha causado reacción. Suele darse cuando, además de rascarse, pierde también mucho pelo. Y los ‘culpables’ en este campo son muy variados, desde alérgenos que se respiran (moho, polen o polvo) hasta pulgas o alérgenos de contacto como jabones, lanas, aerosoles del hogar, productos químicos o de limpieza, collares antipulgas…

Los tratamientos son diversos y variados, dependiendo de la causa de la alergia. Desde antibióticos o antinflamatorios hasta modificaciones en la dieta y el comportamiento. La mayoría de estas alergias se solucionan de forma satisfactoria.

Dermatitis en la cola

Se da cuando las glándulas de la cola segregan una especie de aceite denso y grasiento de color marrón. Suele darse en gatos que no han sido castrados. El veterinario suele recomendar la esterilización y el tratamiento más común consiste en la máxima higiene de la zona lavando con un champú especial la zona para eliminar el exceso de grasa.

Tiña

Enfermedades cutáneas comunes en gatos
La sarna felina es muy contagiosa para perros y personas | Pixabay

Se trata de una infección cutánea que se manifiesta en alopecias localizadas y que está producida por hongos. Los parásitos atacan directamente al pelo, lo vuelven frágil y termina cayéndose. El problema de esta enfermedad es que es altamente contagiosa ya que los animales sanos que comparten casa con el gato enfermo pueden contagiarse por contacto directo o indirecto ya que los pelos ‘infectados’ que pululan en el ambiente pueden sobrevivir durante varios meses.

El tratamiento para combatir esta enfermedad es por partida doble (y prácticamente triple). Por un lado, el veterinario prescribirá un antifúngico o antihongos en pastillas y otro en forma de loción para aplicar directamente sobre la piel afectada. El tratamiento suele alargarse entre un mes y medio y dos meses. Además de los antimicóticos en comprimidos y crema, también se apuesta por una vacuna contra este mal. La solución extrema consiste en rasurar completamente el pelo del animal afectado.

En cualquier caso, contra la tiña, además de curar al gato infectado, es tan o más importante la descontaminación de la zona. Hay que limpiar el ambiente, así que hay que ‘tirar’ de aspiradora y pasarla por toda la casa (especial atención a cojines, camas, sillones y alfombras) para llevarse todos los pelos que puedan estar infectados.

Atención a esta enfermedad porque es muy contagiosa también para perros y personas. En la piel de los humanos se observan lesiones redondas, blancas, como si fuesen herpes o inflamaciones que, si no se tratan, se extienden por el cuerpo.

Pulgas

Son los parásitos de la piel más comunes en los gatos. De hecho, hay una especie de pulga que parece especialmente ‘diseñada’ para alimentarse de la sangre de los felinos, aunque tampoco ‘hace ascos’ a perros y personas. Su mecanismo de supervivencia es sencillo: se alimenta de la sangre del gato mientras puede.

Estos insectos, pese a no ser mortales de necesidad, se reproducen con suma facilidad, por lo que conviene erradicarlos cuanto antes. Su gran problemática es que son los causantes de otras enfermedades cutáneas como la dermatitis atópica. Los gatos pueden llegar a tolerar las pulgas, pero cuando comienzan a rascarse suelen producirse heridas, costras, pápulas… sobre todo en la zona del cuello y la espalda.

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Normalmente se combaten con pipetas que se aplican directamente en la piel del gato y cuyo efecto se alarga durante un mes.

Acné

Es una patología más común entre los gatos de pelo largo. Consiste en unos puntos negros que aparecen en la zona del mentón. La razón de esta alteración cutánea es la humedad que queda en la barbilla del gato cuando bebe agua.

El acné felino está provocado por una infección bacteriana que precisa un tratamiento con antibióticos y un champú para gatos específico para la zona afectada.

Cheyletiella felina

Es un fuerte picor y una descamación de la piel del gato, como si fuese caspa. Esta patología dermatológica la suelen sufrir los cachorros y está provocada por un ácaro llamado ‘cheyletiella’.  El gran problema es se puede transmitir a las personas. El veterinario tratará esta patología de la piel del gato con antibióticos.

Otodectes

Es una otitis o inflamación y dolor del oído. Los más vulnerables son los cachorros. Su madre, también infectada, les transmite los parásitos, que se alojan en el oído, a través de su leche. Se combate con antiinflamatorios y antibióticos, así como con productos antiparasitarios.

Sarna

Las enfermedades en la piel de los gatos más comunes
Las condiciones higiénicas de los felinos son fundamentales para evitar problemas y enfermedades cutáneas | Shutterstock

La sarna no es tan común en gatos y no es contagiosa a los humanos. Es una enfermedad que se desarrolla a través de un ácaro parasitario que tenemos en la piel, tanto los gatos como las personas. Este parásito se activa cuando el animal está enfermo y sus defensas bajan y no funcionan a pleno rendimiento.

Otro tipo de sarna que es más frecuente en los gatos es la llamada sarcóptica, que se produce cuando las condiciones higiénicas del felino son inadecuadas. Los síntomas de esta sarna son picores, rojeces y descamaciones. Si esta enfermedad está avanzada, la identificaremos porque el gato huele mal ya que desprende un desagradable olor en la piel.

Cáncer de piel

Es la peor de las noticias que pueden darnos cuando acudimos al veterinario. Las enfermedades cancerígenas suelen estar detrás de heridas, irritaciones e infecciones en la piel del gato. Es el caso de los tumores, que precisan tratamiento oncológico, se pueden apreciar incluso bultos en su piel. El cáncer cutáneo se da con más frecuencia en gatos ancianos.

Felipe Vázquez no quiere ponernos en lo peor, pero recuerda que estas alteraciones hay que testarlas cuanto antes para descartar lo peor: “Es obligatorio que vaya al veterinario. Todos los tratamientos hay que valorarlos porque la enfermedad se presenta con los mismos signos. En la piel todo parece lo mismo, por eso hay que realizar un raspado en la piel, citologías, bioxias, cultivos de hongos… para saber a lo que nos atenemos realmente”.

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Soy periodista y me gusta contar historias. Amigo, hermano y dueño de Lucky, un inquieto podenco andaluz que vive siempre a medio metro de mí. Cada día intento conocerlo un poco más.