Las enfermedades respiratorias más habituales en gatos

enfermedades respiratorias en gatos
A diferencia de los humanos y los perros, los gatos solo pueden respirar por la nariz | Shutterstock

Los gatos pueden contraer enfermedades que dificulten su respiración. Estos son los pasos que tienes que seguir para tratarlas evitar riesgos graves en tu mascota.

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Las enfermedades respiratorias de nuestras mascotas son, probablemente, las más angustiosas a las que nos podemos enfrentar. Se pasa muy mal cuando somos conscientes de que nuestro amigo tiene dificultades para respirar y la sintomatología de este tipo de enfermedades es muy variable, por lo que conviene saber a qué nos atenemos.

En Wamiz, hablamos con el experto Felipe Vázquez Montoto, licenciado en Veterinaria y Biología del Centro Cat Dog, que nos previene con este tipo de patologías e igualmente nos advierte de algo que considera primordial en esta materia: no especular lo más mínimo. “Podemos teorizar sobre los síntomas de este tipo de enfermedades, pero nunca conjeturar tratamientos de antemano. Para ello, hay que llevar al gato al veterinario y estudiar su caso de forma particular. No se puede aventurar un tratamiento simplemente sabiendo que el gato tose o estornuda, por ejemplo, porque puede ser muy contraproducente y poner en juego incluso su vida”. 

Los gatos no deben hacer ruido al respirar, por lo que escucharle jadear nunca será buen síntoma. Esto no quiere decir que sea un problema grave, pero conviene visitar al veterinario cuanto antes. Antes de nada, asegúrate de que tenga acceso a agua y llévalo a una zona fresca en la que pueda sentirse tranquilo. Hay que tener en cuenta que los animales pueden tener hipo, sobre todo los cachorros, y tampoco se debe asociar el bufido a una respiración ruidosa, el gato lo hace por miedo y suele ser un momento puntual. Si no deja de jadear en unos minutos, debes acudir al veterinario. Si escuchas un silbido en su respiración, puede tratarse de un cuerpo extraño o una masa que está bloqueando el paso. La gravedad y la urgencia depende de la causa.

Como ya hemos explicado, en este tipo de patologías los síntomas se presentan de diversas y variadas formas. Repasamos algunos consejos de sencilla comprobación: Si tiene mocos o legañas puede tratarse de una infección. Si parece no poder respirar bien y se coloca sobre su esternón y estira la cabeza, puede estar padeciendo un ataque de asma. Si lleva días decaído y con signos de catarro puede tratarse de un edema de pulmón o una neumonía. Si respira rápido y su lengua adquiere un tono azulado puede que no esté llegando suficiente oxígeno a sus órganos, especialmente al cerebro.

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Los síntomas de asfixia o ahogamiento en un gato suponen una experiencia muy dura para todos | Pixabay

Con todos estos problemas hay que acudir inmediatamente al veterinario, no titubees lo más mínimo. Al igual que en personas, cualquier contratiempo respiratorio puede tener consecuencias graves, así que hay que actuar inmediatamente. Estos problemas suelen provocar toses, aunque comparados con nosotros o los perros los gatos suelen toser poco a pesar de estar muy enfermos. Hay que estar pendiente de otros síntomas como toses, vómitos, diarrea, pérdida de apetito…

En cualquier caso, conviene estar informados de las enfermedades más comunes en este campo para saber actuar en consecuencia. “Las enfermedades respiratorias son un tema complejo. Necesitaríamos mucho más espacio para describir y analizar todas las patologías que pueden sufrir los felinos, por lo que la primera opción siempre debe ser acudir al veterinario”, recuerda Vázquez. Hoy repasamos las más habituales:

Calicivirus

Es la enfermedad respiratoria más común. Es una patología vírica que afecta principalmente a los ojos, la nariz y la boca del minino, donde el virus se multiplica. Suele afectar a cachorros, aunque los adultos también la sufren, sobre todo cuando viven en compañía de otros gatos. El contagio se produce cuando un felino entra en contacto con las secreciones de uno enfermo o si come del mismo plato.

El virus que puede vivir en el ambiente durante largos periodo de tiempo, por lo que los animales no vacunados están seriamente amenazados. Los síntomas más comunes son úlceras en la garganta y en la lengua, estornudos, secreciones de la nariz, fiebre, pulmonía y secreciones oculares. Hay que acudir al veterinario para que lo trate con medicamentos anti-virales. Los cuidados paliativos caseros se ciñen a la higiene ocular con gasas humedecidas en manzanilla.

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Rinotraqueítis infecciosa felina

Es una enfermedad respiratoria corriente en los gatos y muy contagiosa que a veces ocasiona la muerte. En muchos otros casos, deja secuelas permanentes. La mayor parte de los casos están provocados por dos tipos de virus. La enfermedad se manifiesta en síntomas respiratorios acompañados de lagrimeo y abundante mucosidad nasal.

Suele darse con más asiduidad en gatos cachorros. La mayoría se restablecen -siempre que reciban el tratamiento adecuado-, aunque muchos, sin embargo, pueden sufrir secuelas permanentes. Los síntomas se presentan en forma de catarros con fiebre, estornudos, mocos, tos, pérdida de apetito… El virus se transmite por las secreciones de animales enfermos y a través de comederos, bebederos y ropa. La mejor prevención para esta afección es la vacunación.

Lamentablemente, no existe una cura para la rinotraqueitis, pero con antivirales, el animal puede vivir durante muchos años.

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Para prevenir todas las enfermedades es vital que el gato esté al día con sus vacunas | Pixabay

Complejo respiratorio felino

Otra enfermedad vírica. Y ya van tres. En este caso, el virus ataca a las vías respiratorias altas -garganta, boca, lengua, nariz y ojos-, y provoca irritación y malestar general. Se podría asemejar a la gripe humana. Los síntomas se manifiestan en úlceras en la lengua, inflamaciones bucales, rinitis, conjuntivitis, afonías.. El gato enfermo fabrica más saliva, lagrimea, estornuda y moquea, infectando a otros posibles compañeros de casa.

Es muy frecuente, mayormente en cachorros que todavía no tienen el sistema inmunológico desarrollado.  Si no se trata, puede resultar fatal. Para que se recupere lo antes posible, el veterinario tratará la enfermedad con antibióticos y, si fuese necesario, hidratando al gato con suero.

Bronquitis aguda o crónica

La bronquitis felina, también conocida como asma bronquial, es una enfermedad que consiste en la inflamación de las vías respiratorias, lo cual se traduce en secreciones excesivas. A veces también implica una inflamación de la tráquea. Esta patología puede aparecer de manera repentina -se la conoce como bronquitis aguda-, o muy lentamente (bronquitis crónica), en cuyo caso puede ser causada por muchos factores como infecciones bacterianas, trastornos de hipersensibilidad, parásitos o inhalación crónica de irritantes de las vías respiratorias.

El síntoma habitual es la tos. Los gatos que la padecen tosen de forma seca y áspera, tanto que a veces los dueños confunden con náuseas o intentos de vómitos o expulsiones de bolas de pelo puntuales. Los gatos tienden a encorvarse hacia abajo y estirar sus cuellos cuando tosen. Otros síntomas de la bronquitis felina son la producción de saliva espumosa, letargo, estornudos, disminución del nivel de actividad nariz que moquea, falta de apetito, pérdida de peso fiebre ojos llorosos intolerancia al ejercicio dificultades para respirar

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Este proceso respiratorio, crónico, puede afectar a gatos de cualquier edad y raza, aunque parece que en los siameses y birmanos hay una incidencia mayor. La afección también puede manifestarse a través de estornudos, disnea e insuficiencia respiratoria. El gato respirará más rápido y generará más ruido al hacerlo, como si fuesen ronquidos, y también se manifestará en silbidos a la hora de exhalar el aire.

El proceso suele comenzar entre los dos y los ocho años de edad y afecta con más  frecuencia a las hembras. El veterinario puede prescribirle medicamentos para la alergia e inhaladores.

Derrame pleural

Es una enfermedad que normalmente aparece como consecuencia de otra más grave como la leucemia, el cáncer o cualquier tipo de problema cardíaco. Consiste en la acumulación de líquido en los pulmones del gato, lo cual puede resultar fatal ya que le hincha los órganos y puede provocarle la muerte por ahogamiento. Incluso si tu gato está sano y no tiene , hay que adelantarse a posibles debes de prestar mucha atención a los síntomas que puede ir teniendo a lo largo de su vida.

Los síntomas son evidentes: tos, jadeos, problemas para respirar y/o lengua azul. Además, el gato se mostrará muy inquieto. Su tratamiento suele ser quirúrgico. Mediante anestesia general, se le extrae el líquido de los pulmones, y después se le suministra un tratamiento con medicamentos que contribuirán a que el sistema respiratorio funcione.

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El asma bronquial felino afecta con más frecuencia a las hembras | Pixabay

El consejo definitivo

Quizás sonemos un tanto persistentes, pero acudir al veterinario cuando se manifieste cualquier síntoma aquí descrito es más que obligatorio. “Tos, estornudos, secreciones… hay que acudir al especialista para localizar el problema”, recuerda Vázquez Montoto.

Tenerle al día de las vacunas es especialmente importante. Las vacunas están ‘fabricadas’ con virus dormidos, las cuales sirven para que el cuerpo cree anticuerpos los que, a su vez, servirán para luchar contra los virus que haya en el ambiente o que puedan entrar dentro de su organismo.

Por lo demás, la salud de nuestro minino se basará en una alimentación de calidad en la que los valores proteicos deben tener una gran incidencia. Hay que procurarle al animal un crecimiento óptimo y un sistema inmunológico vigoroso. Un gato, como cualquier otro animal doméstico, requiere un esfuerzo diario, hay que darle de comer y beber, hay que hacerle compañía, jugar con él…

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Soy periodista y me gusta contar historias. Amigo, hermano y dueño de Lucky, un inquieto podenco andaluz que vive siempre a medio metro de mí. Cada día intento conocerlo un poco más.