Este perro encontró un ave inconsciente y realiza un rescate heroico

Diamond no se dio por vencido hasta llamar la atención de su humano para ayudar a su amigo...

Los perros son criaturas asombrosas. Siempre están al tanto de lo que pasa a su alrededor. De hecho, sus sentidos los sitúan en una categoría única: pueden oler cáncer, sentir un ataque epiléptico antes de que ocurra, detectar hipoglicemia y mucho más. Podemos garantizar con confianza que los perros son los animales más sensibles del planeta. ¿No me crees? ¡Lee esto!

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Un adorable Jack Russel llamado Diamond, de Islandia, estaba en casa con su padre, Gunnar Kr Sigurjónsson. Mientras Gunnar trabajaba, Diamond se dirigió al balcón, gritó y volvió a salir. Gunnar no le dio mucha importancia y siguió trabajando, pero Diamond no se rindió: volvió una segunda vez, gritó de nuevo y guió a su humano hacia una pequeña criatura que necesitaba ayuda.

Diamond había encontrado un ave que parecía estar sin vida, en el suelo del balcón. Quería que su humano hiciera lo que él mismo no podía hacer con sus patas: tomar al ave y llevarla dentro de la casa para ayudarla. Pero Gunnar pensó que el pájaro estaba muerto… hasta que vio un pequeño parpadeo.

Fue entonces cuando Gunnar tomó al ave en una cesta y el pequeñín aleteó, manifestando que seguía con vida. ¡Ahora Diamond y Gunnar tenían una misión que cumplir! Llevaron al ave a la casa para que pudiera reposar. Gunnar explicó: “Le di un poco de agua y semillas de pájaros.”

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“Después de una hora, pensé en liberarlo, pero primero quería sacar unas fotografías, así que lo puse en la palma de mi mano para tomar las fotos”, explicó Gunnar. “Luego, voló en un gran círculo en mi sala de estar y aterrizó justo en la cabeza de Diamond.”

Parecía que el ave entendió que le debía su vida al perrito y quería mostrar su gratitud. Después de ese vuelo de entrenamiento alrededor de la casa, el pájaro regresó con Diamond para darle un poco más de cariño (más bien para permitir que el perro le diera besos de vuelta). Gunnar sintió que el ave merecía tener una identidad y lo bautizó Bíbí.

Más tarde ese mismo día, Gunnar llevó al ave de nuevo al balcón, con la intención de liberarlo, pero Bíbí se quedó allí. Aún no estaba listo para salir, así que Gunnar confeccionó una jaula improvisada para que su nuevo amigo se quedara una noche, con un guardián muy especial.

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Al día siguiente, intentaron liberar al ave nuevamente. Al principio Bíbí estaba desorientado, pero rápidamente se acostumbró al movimiento y voló por encima de sus amigos, como para hacerles saber que todo iba a estar bien.

Nadie sabe a ciencia cierta si el pájaro recordará a su héroe canino, pero cuando Gunnar mencionó su nombre en una ocasión, Diamond corrió hacia el sofá y saltó alto al brazo del mueble para mirar al cielo. Bíbí sigue siendo importante para Diamond.