Gatita enferma es encontrada con una infección en los ojos. Pero entonces, un extraño se ofreció a cubrir todos los gastos médicos.

En julio del 2016, Jackie Alves encontró a Ruby, una gatita enferma, llorando frente a una a casa en Union City, California. Presentaba una infección severa en ambos ojos, que estaban completamente cerrados y llenos de pus. Jackie sospechaba que la gatita le pertenecía a algunos de los gatos salvajes que viven en el vecindario.

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Rose Morales

Cuando Jackie llegó a casa, bañó a Ruby en el lavamanos, al igual que lo ha hecho con todos los gatos que ha rescatado en su vida. Pronto se dio cuenta de que la salud de Ruby estaba más deteriorada de lo que había pensado, por lo que llamó a una vieja amiga, Rose Morales, para pedirle su consejo. Como participantes activas del programa TNR (Atrapar-Esterilizar-Liberar), ellas habían trabajado juntas por muchos años.

Rose determinó junto a Jackie por teléfono que la gatita necesitaba atención médica de forma urgente. Dado que Jackie ya estaba ocupada cuidando a otros 3 gatos rescatados, Rose se ofreció a cuidar de Ruby. Ella le pidió ayuda a su hija, pidiéndole que trasladara a la gatita hasta la clínica veterinaria más cercana.

Rose Morales

Ya en la clínica, el doctor descubrió que la gatita no solo sufría de una infección en las vías aéreas superiores, sino que además parecía tener herpes. Tenía unas 5 o 6 semanas de edad, y dados su tamaño y su condición, supusieron que se trataba de la más pequeña de su camada. Solo pesaba unas 8 onzas (225 gramos). Ruby debe haber querido recuperar el tiempo perdido, pues rechazó la leche de su biberón, y en cambio devoró tanto alimento sólido como pudo.

Mientras se recuperaba en casa de Rose, Ruby se mostró juguetona y cariñosa a pesar de que no podía ver. Pero incluso con todos los medicamentos que le recetaron, sus ojos no mejoraban y comenzaron a opacarse. Cambiarle el medicamento para los ojos y aumentarle la dosis de antibióticos tampoco sirvió de nada. Los ojos de Ruby siguieron empeorando.

Rose Morales

Rose, su hija, Jackie, y otra cuidadora llamada Suellyn, todas aportaron para cubrir el costo de llevar a Ruby a un especialista de los ojos.

“A veces se necesita el esfuerzo de muchos”, dijo Rose.

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En el Animal Eye Care en Fremont, el Dr. Hamilton no solo descubrió úlceras en sus dos ojos; también pudo ver que la córnea de Ruby estaba perforada. Peor aún, ella sufría de simbléfaron, una condición en la que la membrana mucosa del ojo se encuentra adherida a la córnea. Además, una capa estaba cubriendo su orificio nasal izquierdo. Era muy probable que Ruby necesitase una cirugía para corregir todo ese desastre.

Rose Morales

Para ese entonces, las cuatro mujeres habían gastado un total de $750. La cirugía, en caso de ser necesaria, costaría otros $1500. A pesar del costo exorbitante, ella no estaban dispuestas a rendirse. El Dr. Hamilton le colocó a Ruby cuatro medicamentos distintos; tres para los ojos y un antiviral para el herpes.

“Desde el principio”, dijo Rose, “ella siempre estuvo llena de energía, pero dos semanas después, comencé a notar una diferencia muy clara en su forma de jugar. ¡Finalmente podía ver sus juguetes!”

Rose Morales

A pesar de su progreso, había un límite para lo que los medicamentos podían lograr por sí solos. Luego de otras dos citas con el Dr. Hamilton, se hizo claro que Rub iba a necesitar cirugía.

Cuando las mujeres llevaron a Ruby a ver a la Dra. Deborah Rue del Irvington Pet Hospital para recibir sus vacunas y desparasitantes, le preguntaron si ella podía hacer la cirugía a un costo menor. La respuesta fue no. La compleja cirugía requería de equipos con los que no contaba el hospital. En cambio, la Dra. Rue les sugirió abrir una página GoFundMe.

Esperando lo mejor, Jackie siguió su consejo. La información se regó rápidamente en toda la comunidad, para sorpresa de todos, Ruby recibió el dinero que necesitaba.

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Mejor aún, una de las amigas de Jackie se enteró de Ruby por correo. Luego de hacer una donación, Mónica se puso en contacto para informarles sobre su interés en adoptar a la gatita.

Ellas acordaron una cita para ver cómo se llevaba Ruby con la perra y los gatos de Mónica. A sus mascotas no les tomó mucho tiempo enamorarse de su nueva hermana.

Rose Morales

“Mónica realmente es una amante de los animales maravillosa y excepcional”, dijo Rose. “Para Gracie, su perra, fue amor a primera vista. A pesar de que era la primera vez que Ruby conocía a un perro, ella permitió que Gracie la bañara de besos”.

Rose Morales

Ruby, tan segura de sí misma como siempre, decidió en ese momento que este sería su hogar de por vida. Ella reclamó la cama del perro justo antes de pasar a formar parte de sus vidas.

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