¿Tu gato araña el sofá? ¡Evítalo con estos 5 consejos!

No te pierdas esta guía para conseguir que tu gato deje de arañar tu sofá. Desde la redacción de Wamiz te ofrecemos cinco valiosos consejos que mejorarán la convivencia y que incluso podrían acabar con tu problema.

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gato arana sofa consejos
Un gato muy feliz | Pixabay

Si tienes un gato rondando por casa sabrás perfectamente que uno de los principales problemas asociados a la convivencia con él es el de los arañazos en los muebles, concretamente en los sofás. A menudo nos gastamos auténticas fortunas en este elemento de la casa y lo último que queremos es que aparezca destrozado en las primeras semanas. Por eso desde Wamiz queremos ofrecerte cinco consejos para evitar que esto suceda y, por qué no, para que, de paso, te enfades un poco menos con tu amigo felino.

1. Uñas siempre cortadas.

Las uñas son el principal arma de defensa con el que cuenta nuestro amigo, por eso crecen hasta el punto de convertirse en auténticos aguijones. Por tanto, no es conveniente descuidar esta faceta si no queremos tener un disgusto. Hay gatos que no protestan demasiado cuando se someten a su sesión de manicura, pero sin embargo hay otros que nos lo ponen realmente complicado. Si este es el caso de tu mascota, no te desesperes. Intenta aprovechar un momento en el que esté tranquilo, si puede ser cuando se tumba sobre tus piernas en el sofá, mejor que mejor. Acaríciale en todo momento y comienza por cortarle solo las puntas para que no arañen demasiado. Si con el paso de las sesiones va siendo cada vez más permisivo, prueba a cortar un poquito más, pero sin llegar al hiponiquio (borde libre de la uña), que es donde tiene la carne. Si te pasas, lo notarás porque nuestro amigo se quejará y te lo hará saber. De esta manera conseguiremos que sus uñas sean menos eficaces a la hora de rascar nuestro sofá.

gato araña sofa uñas
Las patas de un gato | Roberto Herrero

2. Ofrécele una alternativa.

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, los gatos no arañan los sofás para afilarse las uñas, sino que lo hacen para marcar su territorio por medio de unas glándulas que tienen situadas justo debajo de las almohadillas de sus patas y también por las señales que dejan los arañazos. Por tanto, tienen una tendencia natural hacia esta práctica. Existen alfombras que son muy adecuadas para que nuestros gatos se estiren en ellas y las rasguen todo lo que quieran, ya que su diseño impide que se perciban los desperfectos. Una gran opción es esta alfombra de esparto, en la que tu gato se podrá estirar todo lo que quiera y nunca se verá deteriorada. Siempre que le veas haciéndolo, prémiale con una caricia y una palabra cariñosa, poco a poco verás cómo va olvidándose de tu apreciado sofá. ¡Lánzate al centro comercial y elige la que más te guste!

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Un gato andando sobre una alfombra | Roberto Herrero

3. Los típicos rascadores.

Sí, ya sabemos que a tu gato le has comprado varios y que ha pasado totalmente de ellos. Somos conscientes. Sin embargo, probarlo no es una mala opción, ya que hay gatos que sí suelen interactuar mucho con ellos. Los hay de muchos formatos. Están los típicos de cuerda y tela, aunque desde la redacción de Wamiz queremos recomendarte estos rascadores de cartón, que son mucho más ligeros y baratos. Además suelen venir con una bolsita de catnip (hierba gatera), que sirve como reclamo muy eficaz para los felinos, que se sienten muy atraídos por ello. Bastará con que esparzamos un poco sobre el rascador para que nuestro gato comience a sentir interés por su nuevo juguete. Puedes encontrarlos en cualquier tienda de animales o a través de internet.

rascador para gatos
Rascador para gatos | Roberto Herrero

4. Pon una funda a tu sofá

Si has llegado hasta este punto y tu gato no deja de arañar tu sofá, queremos ofrecerte una alternativa que, si bien no solucionará el problema radicalmente, sí que puede hacer que vivas algo más tranquilo. Actualmente en las tiendas de muebles puedes encontrar un gran número de fundas para tus sofás, que lo mantendrán a la última y que al mismo tiempo pueden ayudarte con tu problemilla. Intenta escoger una a la que no sea fácil sacarle los hilos. Si el gato comprueba que le resulta difícil engancharse, poco a poco irá pensando en otro sitio en el que desestresarse y es precisamente ahí donde podría entrar en juego la alfombra que te hemos mencionado antes. ¡Eres mucho más listo que él! Quién sabe, quizá dentro de algún tiempo puedas quitarle la funda al sofá y tu gato ni se acordará de que durante semanas fue su propio parque de atracciones.

gato durmiendo sofa
Un gato durmiendo relajadamente | Pixabay

5. No le regañes, quizá produzca el efecto contrario

Sabemos que es muy complicado no regañar al gato cuando le vemos arañando nuestro preciado sofá. Sin embargo, tenemos que ser fuertes. El estrés suele ser el causante de esta conducta, por eso un castigo excesivo podría estresar aún más al animal, lo que crearía un círculo vicioso que solo contribuiría a hacer más grave el problema, llegado incluso a la agresividad en momentos puntuales. Debemos corregir su comportamiento cogiendo al animal y colocándolo en el lugar donde esté su rascador. Estimúlale con caricias y premia su buen comportamiento con palabras de aliento. Poco a poco entenderá que ese, y no otro, es el lugar adecuado.

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gato feliz foto
Un gato muy feliz | Pixabay

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07/08/2018
Autor: Roberto Herrero
Foto: Roberto Herrero

Soy periodista y también tengo un gato. Como a ti, me encantan los animales y por eso busco historias que merecen ser contadas.