“A ti que mataste a la perrita de mi nieta”, la carta de un abuelo que da la vuelta a España

Una de las fotos que ha subido la madre de Celia tras el trágico suceso a Facebook.
Una de las fotos que ha subido la madre de Celia tras el trágico suceso a Facebook.

Un abuelo de 73 años escribe una carta abierta al “envenenador” de la perrita de su nieta y se hace viral

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¿Qué niño no ha soñado con crecer junto a un perro? Casi todos los críos adoran a los animales, cómo es el caso de una pequeña de Aznalcóllar, en Sevilla. Una niña que se ha quedado con el corazón roto tras la barbaridad que le han hecho a su perra. Su abuelo ha escrito una carta dirigiéndose al “animal de dos patas” que mató a la perrita de su nieta hace unos días.

El mensaje al envenenador

“Soy Francisco Mateos Caballero, de 73 años, abuelo de Celia, la niña a cuya perrita envenenaste. Tu objetivo lo has alcanzado, matar a un perro, pobre animal. Pero no voy a describirte este, sino el daño colateral que has causado”. Así arranca el abuelo de Celia el mensaje al “envenenador” del cachorro de su nieta que falleció en tan solo una hora.

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Varios perros muertos

La misiva, de la que todo el mundo habla, se hace pública después de que varios perros murieran a causa de cebos envenenados en Aznalcóllar en las últimas semanas. Y es que, por desgracia, más de un desalmado se dedica a poner comida con agujas, clavos o veneno porque los perros no son santo de su devoción. Solo por hacer daño.

La cachorra de ojos azules

La perrita de Celia, de 11 años, se llamaba Nuka, una preciosa cachorra de ojos azules. La mató un pedazo de chorizo cargado de Aldicarb, un potente pesticida que le costó la vida. El veneno no solo supone un peligro para los animales, sino también para las personas y, en especial, para los niños. Al respecto también reflexiona el abuelo en su carta: “Mi nieta ha paseado su perrita algunas veces con su prima, cuando esta tenía tres años. ¿Tú has pensado que un niño pequeño manipule ese veneno y se lleve las manitas a la boca, con la toxicidad que debes haber puesto para fulminar en una hora a un perro? No solo pones en peligro la vida de los animales y los sentimientos de sus propietarios, estás poniendo en riesgo la vida de algún niño pequeño que accidentalmente manipule tu veneno”.

Difusión en redes sociales

Francisco sabe del poder de las redes sociales, pero no las maneja. Por eso le pidió a su hija que difundiera la carta con el fin de llegar a quienes se esconden tras estas barbaridades, para que al menos les reconcoma la mala conciencia.  En pocas horas la publicación obtuvo miles de reacciones y tres semanas después se ha compartido más de 700 veces y cuenta con más de 300 ‘me gusta’.

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“Ojalá la muerte de Nuka sirva para concienciar al envenenador que la mató. Qué pena de ser noticia Aznalcóllar por estos asuntos, no hay derecho que esto suela pasar por una pequeña minoría de mala gente, porque Aznalcóllar no es así (…) Espero que por lo menos sirva para parar al sinvergüenza que lo hace y que las autoridades estén más pendientes de esta práctica, no tan aislada. Es un peligro para todos”, prosigue la misiva.

Un paseo con triste final

El trágico suceso tuvo lugar la primera semana de octubre. José, el padre de Celia, salió a pasear con Nuka, por una zona bastante transitada alejada del casco urbano del pueblo. Cuando José se percató de lo que pasaba, no pudo hacer nada debido a la potencia del veneno, identificado por agentes de Medio Ambiente de Andalucía.

Más de un año juntas

Desde bien pequeña Celia quiso tener un perro. Sus padres le fueron enseñando la responsabilidad que supone y le dijeron que cuando fuera más grandecita podría cuidar de un animal. Hace un año y pico Celia hizo la Comunión y con ella llegó Nuka a su vida, una perrita la mar de juguetona, su amiga de cuatro patas.

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La entereza de Celia

Tal es el amor que siente Celia por Nuka que sus padres no sabían cómo darle la mala noticia, según relata el abuelo en su escrito. Incluso, cuenta, hizo por no llorar delante de su padre para no causarle más dolor a él. Por supuesto que luego lloró… y a moco tendido. “Le dolía el estómago, tenía náuseas y le ha costado dormir”.

“Eres un cobarde”

El abuelo Francisco se despide en su carta: No eres más que un cobarde y una mala persona que amparándote en el anonimato haces este daño a animales y a las personas que quieren a esos animales. Por último, te pido un favor: antes de hacer una cosa así, piensa el daño que causa”.

No se puede permitir que se normalicen estos envenenamientos, por eso es importante la colaboración ciudadana. Si sabes de algún caso similar, o encuentras el cadáver de un animal, no lo toques, por seguridad, y llama al 062.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.