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Lo que descubrió debajo del felpudo al llegar a casa la dejó en estado de shock

cola de gato © Wamiz

Una ciudadana francesa encuentra la cola de su gato desaparecido en el patio de su casa. El responsable de semejante barbaridad sabía a quién pertenecía el animal y por eso la depositó allí. El caso está en manos de la gendarmería. 

Por Jose Manuel Cano, 28 mar. 2019

¡Encuentra la cola amputada de su gato junto a su casa!

Horrible, macabro y siniestro. Únicamente encontramos estos tres calificativos para describir la situación que tuvo que vivir una ciudadana francesa llamada Hélène Descamps, residente de la localidad gala de Mareuil-Caubert, el pasado miércoles 20 de marzo de 2019. Al llegar a casa, esta mujer se encontró con un descubrimiento aterrador a las puertas de su vivienda: ¡la cola cortada de uno de sus gatos! 

El descubrimiento lo hizo uno de sus dos perros. Al sacarlos al patio aledaño a su casa para hacer sus necesidades, uno de sus canes se quedó olfateando algo en el suelo. Su dueña lo llamaba pero el perro no se movía. Al acercarse, el perro le mostró el horrible trofeo. "No lo había visto al principio, pero el perro lo sintió. Es terrible, no solo por el hecho en sí mismo, también por haber depositado la cola cortada en casa. ¡Es muy extraño e inquietante!". 

Un acto terrible

Y es que no había dudas. La cola era de Mosquito, un gato castrado de 18 meses que había desaparecido una semana antes. "No era normal que saliese de casa. Si lo hacía regresaba tres veces al día para comer. Mis gatos salen pero vuelven muy pronto porque hay alguien en casa con regularidad", explicó ella al periódico francés Courrier Picard. Es evidente que quien le cortó la cola a Mosquito sabía a quién pertenecía.

Al observar el rabo se le amontonaron las incógnitas. "Es un corte limpio, por lo que no puede haber sido accidental -recientemente un gato quedó atrapado en una trampa de lobos no muy lejos de su casa-, tal vez sea un jardinero demasiado crecido que hizo eso con una pala... yo me llevo bien con mis vecinos. Vivo allí desde hace varios años sin problemas. Espero que Mosquito haya muerto antes de ser mutilado. Hasta ahora todavía creía que volvería, pero ahora se acabó y podemos imaginar lo peor cuando pensamos en las condiciones de su muerte. Es repugnante", lamentó.

Hélène es dueña de seis gatos y dos perros y todavía está temblando de miedo por lo que ha sucedido. Su relación con los residentes de la zona dice ser buena, por lo que no entiende quién puede haber cometido semejante atrocidad. Sorprendida e indignada, puso su caso en manos del Ayuntamiento de su comunidad. También se lo comunicó al refugio de Buigny-Saint-Maclou y, por supuesto, interpuso una denuncia en la gendarmería. Su única esperanza es que algo así "no vuelva a suceder y que el autor de este esté avergonzado" por lo que ha hecho.