Noticias :
wamiz-v3_1

Publicidad

Admitieron a este 'sintecho' en el hospital cuando se dieron cuenta de que no venía solo

perros esperan vagabundo puerta hospital Brasil
© Wamiz

Se trata de una escena conmovedora que sucedió hace unos meses en un hospital de Brasil y que compartimos contigo con la seguridad de que no la olvidarás.

Por Ismael G. Cabral Publicado el 23 abr. 2019

Una visita nocturna inesperada

Hace unos meses la enfermera Cris Mamprim y sus colegas del Hospital Regional Alto Vale de Rio do Sul (Brasil) fueron testigos de una escena realmente conmovedora que ni ellos ni quienes la vivieron olvidarán en mucho tiempo. Un momento que habla del amor en su forma más pura.

Eran alrededor de las tres de la madrugada del pasado domingo cuando un hombre sin hogar llamado César ingresó en el citado hospital para recibir tratamiento y medicamentos a causa de un problema de salud con el que lleva años batallando.

Acompañado por su manada

Normalmente se le atiende en otro centro hospitalario de la ciudad, por lo que Mamprim y los demás miembros del personal le preguntaron sobre su estado y su historial médico. Pero pronto se dieron cuenta de que el paciente no había venido solo

A pesar de su humildad y de sus innumerables carencias, la vida de César era (y es) muy rica en amistad. Justo en la puerta del hospital, aguardándole, contemplaron a un grupo de fieles compañeros caninos que esperaban ansiosamente que su compañero humana saliera curado del hospital.

Mamprim se enteró de que el vagabundo llevaba mucho tiempo cuidando a esos perros, porque estos eran sus únicos amigos en el mundo. De hecho, quienes conocen a César saben que, a menudo, renuncia a parte de su escasa comida para asegurarse que sus compañeros estén lo mejor alimentados posible.

perros hospital brasil aguardan dueño
Los perros de César aguardando la salida de su compañero humano del hospital en el ingresó. ©Wamiz

Todos sanos y bien cuidados

Todos estaban bien cuidados y con buena salud”, dijo Mamprim a la revista digital The Dodo. “Verlos esperar en la puerta mostró a todos cuánto le amaban y le cuidaban”. Los animales estaban ansiosos, pero también pacientes, acomodándose en la puerta esperando a su amigo. Afortunadamente, la espera fue corta.

Mientras que el personal médico recetó a César la medicación que necesitaba decidieron invitar a sus perros para que el tiempo les pasara más rápido. Así que varias personas del hospital decidieron ir a por comida y proporcionarles un gran festín. También hubo para César, por supuesto. Pero este decidió guardar una parte para dársela más tarde a sus amigos. 

Humildes pero leales

Después de aproximadamente una hora en el hospital, César se marchó. Y Mamprim lo observó desde la puerta mientras él desaparecía en la oscuridad de la madrugada acompañado por su grupo de perros, todos ellos muy felices agitando sus colas.

“Tiene los mejores amigos que se puede tener”, dijo la enfermera. “No sé cómo es su vida, o la razón por la que está en la calle, pero admiro el respeto y el amor que siente por sus compañeros. Ojalá les vaya a todos ellos muy bien”, expresó.