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Estos dos perros se negaban a abandonar a un bebé en su lecho de muerte

voluntarios con foto bebé
© Facebook - Nora Hall, Miracle Baby

Los perros de la familia acompañaron a la pequeña bebé en el hospital en todo momento hasta que falleció. Sus padres la recuerdan ahora y aseguran que los perritos se negaron siempre a dejarla.

Por Jose Manuel Cano, 21 abr. 2019

Una niña de cinco meses sufrió un derrame cerebral

Ocurrió en 2016. Nora Hall, una bebé de apenas cinco meses, sufrió un derrame cerebral masivo que la dejó paralizada y en coma. Su pronóstico era tan grave que los médicos pronto se dieron cuenta de que sería misión imposible luchar por su vida. 

Inducida al coma, los efectos del derrame cerebral hacían muy difícil pensar que la pequeña pudiese salir del estado de inconsciencia. A pesar de los esfuerzos, no se produjeron cambios en su estado durante las semanas siguientes al fatídico momento. 

Como podéis imaginar, el panorama en el hospital era desolador. Su familia estaba destrozada, pero hicieron una última petición al Hospital de Niños de Minneapolis: preguntaron si los dos perritos de su pequeña, Gracie y Gumpy, podían estar junto a ella en los difíciles momentos que le estaba tocando vivir. Desde la dirección del centro hospitalario dieron luz verde a que los dos perros pudiesen estar junto a la niña. Fue un pequeño consuelo para todos. 

Aunque el pronóstico era desalentador, los perros dieron cierta paz a la familia, sobre todo porque no se separaron de la pequeña en ningún momento. Desgraciadamente, Nora no se daba cuenta de nada, pero los perros, dos pequeños de la raza basset hound, fueron incapaces de dejarla. Estuvieron a los pies de su cama todo el tiempo.

Con los perros a su lado, la familia finalmente aceptó que no se podía hacer nada para salvar la vida de Nora. Los médicos ya habían advertido a los padres, Mary y John Hall, que su bebé pronto sufriría una parada cardíaca, por lo que el desenlace era irreversible.

Una vigilia continua hasta un amargo e irremediable final

Los perros se negaron a dejar a Nora y aguantaron a su lado hasta el amargo final. A buen seguro que los dos pequeños caninos eran conscientes de la situación. El amargo trance que la familia también les afectó a ellos. Nadie podía escapar del panorama tan sombrío. Ellos tampoco.

Finalmente, la pequeña Nora falleció a las 3:45 horas de la madrugada tras varias semanas de lucha después de sufrir el derrame cerebral. "Murió con sus perros a sus pies", recuerda la madre de la niña, Mary Hall, poco después de decir adiós a su bebé. "Mientras la abrazábamos, le cantábamos canciones, la acariciábamos y le decíamos cuánto la queríamos". Sin duda, una historia durísima.

"No es justo que un alma tan maravillosa y hermosa como tú tuviera una vida tan corta. Estamos muy felices de que nos hayas elegido para ser tu mamá y tu papá y nos aferraremos a los muchos, muchos recuerdos felices que tuvimos contigo", comenta su madre

Sus padres se despidieron de ella. Completamente rotos de dolor, pero con el consuelo de haberlo intentado todo y de haber estado acompañada en todo momento por sus perritos. "Adiós, mi niña. Te amamos tanto, es demasiado. Las palabras nunca podrán explicar cuánto te extrañamos. Lamentamos todas las cosas por las que tuviste que pasar y habríamos hecho cualquier cosa para salvarte".

Nora luchó hasta el final y, quizás gracias a la fuerza de sus perros, aguantó mucho más de lo esperado, pero su situación era irreversible.  "Nora es nuestro milagro. Después de revisar sus constantes vitales, su equipo de médicos nos dijo que estaban absolutamente sorprendidos de que ella llegara tan lejos sin sufrir ninguna complicación grave de su condición genética subyacente".

Todos los 6 de noviembre, la familia de Nora ha hecho tradición servir comida en el hospital en honor al cumpleaños de su pequeña. "Siempre es un día muy difícil para nosotros al volver a un lugar que nos trae tantos recuerdos desgarradores, pero queremos hacer algo bueno en su honor", recuerdan sus padres en la página conmemorativa de Facebook

Nora tendría ahora tres años y sus perros aún la añoran.