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Día Internacional del Animal de Laboratorio: miles de perros de raza Beagle son cruelmente utilizados en los laboratorios

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© Shutterstock

En el Día Mundial del Animal de Laboratorio repasamos una práctica cruenta contra lo que el movimiento animalista lleva décadas luchando. Felizmente, el debate ya ha calado en el ámbito científico. Y la ética se acabará imponiendo...

Por Ismael G. Cabral Publicado el 24 abr. 2019

El movimiento por los derechos de los animales avanza sin pausa y sus conquistas, aunque todavía débiles, se van haciendo notar en la sociedad. Sin embargo, pese a que existen temas más mediáticos, populares y encarnizados como la lucha contra la tauromaquia, conviven otras realidades mucho más complejas de doblegar.

Cuando se celebra el Día Mundial del Animal de Laboratorio hemos de constatar que esta práctica, aunque también vive su propio debate, constituye una realidad de crueldad plenamente vigente. Si solo hablásemos de ratones, una estimación en el año 2002 de la organización RSPCA aseguraba que se emplearon alrededor de 75 millones de estos roedores. En 2017 esta cifra había descendido... a 65 millones. Y, en términos generales de animales vertebrados, hace dos años, y sin datos exactamente oficiales, la estimación fue del uso de entre 50 y 100 millones de animales vertebrados. La mayoría fueron sacrificados después de su uso.

Beagles, los perros más perjudicados

Si hablamos de perros en este contexto tenemos que referirnos a los desdichados Beagles, unos perros de finísimo olfato y sin apenas enfermedades congénitas. Esta curiosa característica constituye su condena; una virtud que les ha llevado a ser pasto de la caza y, sobre todo, de la experimentación.

Familiares y muy confiados, se adaptan muy bien a los espacios pequeños (como las jaulas a los que los confinan) y son sometidos a todo tipo de pruebas, desde tests de toxicidad a irritaciones provocadas en la piel y los ojos. La industria del tabaco lleva décadas obligándolos a inhalar humo concentrado para estudiar los efectos del mismo. Existen a nivel internacional diversas organizaciones temáticas que luchan por sacar a estos perros de estos contextos, una de ellas, quizá la más activa sea Beagle Freedom Project

Una historia cruenta que viene de lejos

La jornada que se celebra hoy, contra lo que pudiera pensarse, no tiene carácter abolicionista. Apoyada por las Naciones Unidas en 1979 y con estatus internacional fue impulsada por una organización de claro cariz bienestarista, la Asociación Internacional contra los Experimentos Dolorosos en los Animales. Esto no ha impedido que activistas de centenares de organizaciones usen este día como excusa para, mediante actos y manifestaciones, pedir la eliminación de este tipo de prácticas cruentas.

Argumentos de peso

El interés en no sufrir y seguir viviendo de todos los animales lleva al movimiento animalista a rechazar la experimentación animal. Pero no solo hablamos de una cuestión de sentimientos y empatía, también podemos poner sobre la mesa nuestros propios argumentos.

En Inglaterra, los laboratorios Pharmagene son la única compañía del mundo conocida que, desde 2015, usa exclusivamente tejidos humanos y modelos por ordenador en el desarrollo de medicamentos. Estudian cómo estos afectan a los genes humanos y sus proteínas mediante procedimientos relacionados con la bioquímica, la farmacología analítica y la biología molecular. 

Un invento revolucionario 

Incluso la gigantesca Avon Products, que asesinaba de media hasta junio de 1990 a 24.000 animales en pruebas de cosméticos, ha ido reduciendo paulatinamente su uso y sustituyendo estos experimentos por el sistema conocido como Irritation Assay System, un tipo de prueba in vitro para medir los niveles de irritación que pueden causar las sustancias. Se trata de la creación de un tejido sintético que imita la reacción de la piel humana al ser expuesto a sustancias cosméticas nuevas. Es capaz de determinar la toxicidad de 5.000 materiales diferentes.

Además, laboratorios norteamericanos ya han desarrollado una piel humana artificial para injertos que ha empezado a reemplazar pruebas con animales. Por otra parte, los modelos matemáticos permiten hoy predecir la toxicidad de las nuevas sustancias que se crean en base a sus propiedades y estructura molecular.

La mayor parte de las investigaciones biomédicas no requieren el empleo de animales de laboratorio y se basan en los resultados obtenidos a través de métodos alternativos como son los cultivos celulares y los modelos informáticos”, según Patricia Marín, del área de Microbiología, Parasitología e Inmunología Médicas de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. 

El calendario abolicionista

Gracias a la presión de los grupos animalistas los poderes fácticos han ido respondiendo, como siempre muy lentamente, al clamor social y, desde 2013, comenzó a cercarse la vivisección. Fue ese año cuando la Comisión Europea prohibió comercializar en la Unión Europea cualquier producto cosmético que hubiera sido testado en animales.

También en 2013 España prohibió la experimentación con grandes simios (gorilas, chimpancés, oranguntanes y bonobos). Fue una medida aprobada en un entorno de polémica gracias a la presión realizada por la organización Proyecto Gran Simio tras la constatación de que los seres humanos compartimos con estos seres el 99% de nuestro ADN.

Sin embargo, hoy solo los llamados mamíferos superiores están exentos de caer en las manos de los laboratorios. Miles de perros Beagles, de roedores, lagomorfos, anfibios e insectos continúan siendo utilizados. Es cierto que la cifra tiende a ir bajando, y que la brecha en el ámbito científico lleva años abierta, con posturas a favor y en contra. La presión debe continuar, no para que la ciencia médica deje de avanzar, sino para que lo haga en base a estudios con otros materiales que no conlleven el dolor y el padecimiento de seres vivos. Un mar de imágenes cruentas que todos tenemos en la retina y que, desgraciadamente, siguen produciéndose sin que el mundo sea testigo claro de ello.