EL QUIZ DE WAMIZ

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El gobierno quiere envenenar a millones de gatos con salchichas

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© Shutterstock

El Gobierno de Australia ha declarado la guerra a los gatos salvajes y está a punto de ejecutar una política genocida que consiste en eliminar a dos millones de estos felinos antes de la finalización del año 2020.

Por José Manuel Cano

Publicado el 7/5/19 8:10, Actualizado el 19/12/19 16:37

Un exterminio programado de dos millones de gatos

Las autoridades australianas planean exterminar al menos a dos millones de gatos salvajes antes de la finalización del año 2020, toda vez que esta especie ha sido declarada como una amenaza al sistema ecológico del país. El plan está a punto de comenzar a implementarse...

Se trata de una controvertida iniciativa que nació en 2015 con el fin de proteger a 120 especies de animales y 27 de roedores que se encuentran en peligro de extinción. En su plan explicaron entonces que pretendían crear refugios para las especies de mayor riesgo, mejorar el hábitat y llevar a cabo 'intervenciones de emergencia' para evitar extinciones. Pues bien, esta es la intervención de emergencia: exterminar a una especie envenenándola.

La Estrategia de Conservación de Especies Amenazadas del gobierno australiano sostiene que "a través de nuestro compromiso de tomar medidas decisivas sobre los gatos salvajes y otras especies invasoras, reduciremos significativamente el impacto de los depredadores salvajes y aumentaremos la resistencia de nuestras especies nativas".

"No lo estamos haciendo porque odiamos a los gatos. Tenemos que tomar decisiones para salvar a los animales que amamos", aseguraron las autoridades. "Los gatos salvajes son la mayor amenaza para las especies nativas de Australia", subrayó el experto Gregory Andrews al diario Sydney Morning Herald.

Estos animales, según dicen, serían responsables de la muerte de 377 millones de aves y 649 millones de reptiles cada año

Quienes defienden esta práctica recuerdan que los gatos salvajes no son nativos de la isla y que llegaron al país oceánico introducidos por colonizadores europeos en el siglo XVII. Desde entonces, estos felinos se extendieron rápidamente por el continente y en algunas islas. Por ello, las autoridades australianas consideran que existe una auténtica plaga de esta especie pues se estima que conviven entre dos y seis millones de ejemplares en la isla. En ciertas áreas la densidad alcanzaría los 100 felinos por kilómetro cuadrado.

Un 'bombardeo' desde el aire con salchichas envenenadas

El plan consiste en alimentar a los gatos con salchichas envenenadas que se arrojarán en avionetas por las zonas en las que habitan grandes poblaciones de esta especie. Los científicos trabajan en la creación de salchichas que contendrán una composición de carne de canguro, grasa de pollo, hierbas, especias y también contendrá un veneno llamado 1080 -también conocido como ponzoña-, mortal para estos animales en especial.

El fabricante se mostró muy seguro de la 'efectividad' de estas salchichas ya que se ha optado por una mezcla que combina las comidas que más gustan a los gatos, salvo el veneno, evidentemente. Se trata de un producto que proviene de la extracción del fluoracetato de sodio acumulado en las plantas gastrolobium, una especie nativa de Australia que también puede ser mortífera para los zorros y otras especies similares. Tras la ingesta de estas salchichas, los gatos supuestamente tardarán unos 15 minutos máximo en morir.

El gobierno australiano también pretende capturar y disparar a los gatos salvajes, en algunos casos, además de practicar otras formas de envenenamiento

Indignados ante semejante plan genocida

La decisión del gobierno australiano ha enfrentado a la crítica nacional e internacional. La incomprensión ante esta matanza programada es generalizada. Ya se han recogido 160.000 firmas de protesta contra el asesinato de los gatos y algunas celebridades se están 'mojando' con este asunto. La asociación de Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) solo puede calificar como "crueldad" esta práctica. 

En este sentido, animalistas reconocidos y famosos como el cantante inglés Steven Morrissey o la actriz francesa Brigitte Bardot han lanzado durísimas críticas a las autoridades oceánicas por su plan, tildándolo de "idiotez" y "genocidio".

El caso es que en algunos sitios esta matanza de gatos se ha convertido en un negocio. Como ejemplo de la barbarie tenemos el del pueblo de Banana Shire, perteneciente al estado de Queensland (Australia), donde se ofrece una recompensa de siete dólares por cada cuero cabelludo de un gato salvaje. Una nueva crueldad animal, es como retroceder al salvaje oeste... una barbaridad.