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La obligan a abandonar a sus gatos para ingresar en una residencia, nunca imaginó lo que pasaría después

gatito residencia
© Facebook

La dueña de Missy y Zipper, dos gatos birmanos de 16 años, tuvo que decirles adiós para ingresar en una residencia de ancianos. No permitieron a la pobre mujer a llevar a sus dos fieles compañeros de vida con ella. Pero la historia no hacía más que empezar...

Por Cristina Ridao, 24 may. 2019

Sin quedarle otra opción, la mujer intentó dejar a sus dos mininos con su familia. Desafortunadamente, nadie quiso quedarse con los dos gatos ancianos. Al final solo le quedó la opción de dejar a sus dos adorables amigos en la Anne Arundel County Animal Care & Control (AACAC), un refugio de Virginia, EEUU.

La residencia de ancianos no acepta a sus gatos

Devastada, la señora dejó instrucciones muy precisas sobre sus gatos, en un intento desesperado de los cuidasen tal y como ella lo había hecho durante tantos años. Explicó que los gatos nunca habían sido separados, indicó sus hábitos alimenticios y otras de sus costumbres. Algo que emocionó a todos los voluntarios del refugio.

Desde la Asociación compartieron un bonito anuncio para buscar un nuevo hogar para los dos gatitos, que obviamente no deben ser separados. No es tan fácil que alguien se haga cargo de dos gatos de 16 años. Sin embargo, una mujer de Oregón llamó a la Protectora.

Esta buena samaritana dijo que sus padres vivían al lado del refugio y que estarían encantados de cuidar a los dos gatitos mayores. Finalmente, la pareja fue al refugio a recoger a Missy y Zipper.

 

Hundreds of thousands of people read our post Sunday about Missy and Zipper, two 16-year-old Birman cats who were given...

Posted by Friends of Anne Arundel County Animal Care & Control, Inc. on Tuesday, April 2, 2019

Gracias a Dios, existen ángeles sin dos alas que dan una nueva oportunidad a animales que son “invisibles” en los refugios. Ya se por su edad, por una enfermedad, o por su físico. Gracias a la familia que adoptó a Missy y Zipper, otros gatos mayores del refugio fueron adoptaros.

Un millón de gracias a todos aquellos “Santos” y “Santas” que dan una segunda oportunidad a estos animales abandonados.