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En plena boda, el novio mira a su perro y el pánico se apodera de él

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© Facebook

El que dicen que es el día más feliz de tu vida puede verse arruinado en un segundo. La boda de Sarah-Lee y Thorsten iba sobre ruedas hasta que su perro… les provocó un estrés inesperado.

Por Lola Duarte, 1 jun. 2019

Cuando tu perro asiste a tu boda

Dicen que casarse es uno de los momentos más importantes de tu vida, incluso de los más felices. Desde que se conoce la fecha todo se cuida con mimo hasta que llega por fin el día. Ahora bien, a veces las cosas, por mucho que organices no sale según lo planeado, como esta historia. En plena boda, el novio mira a su perro y el pánico se apoderó de él.

Los novios, Sarah-Lee y Thorsten Hencke se conocieron hace 10 años una noche en Lüneburg. Apasionados del mar, solo tenían un deseo: casarse en la playa del mar Báltico, rodeados de sus amigos y su querido perro Pepe ❤

Un perro que porta las alianzas

Durante la ceremonia, el perro Pepe tuvo un papel clave: llevar los anillos de boda hasta la feliz pareja. Desafortunadamente, no todo fue como estaba previsto… Cuando el novio se percató de lo que ocurría, entró en pánico en plena boda 👀… ¡el perro había perdido los anillos!

Todo el mundo se puso como loco a buscar en la arena de la playa, y la arena cuanto más la remueves, ¡peor! Así que cuando llegó el momento del intercambio de alianzas, la dama de honor y su marido dieron con la solución: le prestaron sus propios anillos de boda a Sarah-Lee y Thorsten Hencke. 

Todo respiraron tranquilos y la fiesta continuó en un restaurante. Por suerte este par de dos se pudo casar y no acabó la cosa en separación de pareja con custodia de perro compartida de por medio, como la historia de Cachas

Un verdadero golpe de suerte

Pero ahí no acaba este relato. Tres días más tarde después, un camarero que había visto al perro durante la boda comenzó a buscar alianzas con un detector de metales para poder darle buenas noticias a los recién casados. Y afortunadamente… ¡encontró los anillos! 

El buen hombre condujo luego más de 150 kilómetros para entregar los anillos de boda a los novios. Sarah-Lee y Thorsten Hencke estaban muy agradecidos por el gran gesto. Y no es para menos después del susto que supuso la trastada de su perro en plena boda. Eso sí, al menos tienen una simpática anécdota con final feliz que contar.