Noticias :
wamiz-v3_1

Publicidad

Dejaron a su perra en el veterinario, cuando fueron a recogerla nada volvió a ser igual

perro eutanasia conflicto veterinario
© Agencias

Cuando la familia llevó a su perra de un año, Nya, a una clínica para que la esterilizaran no imaginaban que todo iba a salir tan mal...

Por Ismael G. Cabral Publicado el 14 jun. 2019

La historia ha sucedido en Austin (Texas, EEUU). Y lo que en principio debía ser una intervención normal, de las muchas que se realizan a diario, se torció enormemente. Tanto que cuando desde la clínica telefonearon a la familia de Briggs... fue para informarles de que se encontraba en el congelador, muerta.

Del quirófano al congelador

El veterinario “no ofreció ninguna explicación” por la muerte de la perra, según ha dicho su compañera humana, Lisa Briggs. “Llamó y dijo que podíamos recoger a Nya, que había muerto y estaba en el congelador”, según narró a una emisora local de noticias.

La tragedia fue todavía mayor cuando la familia recibió un inesperado correo electrónico que agrandó más la herida: “Uno de los empleados en el veterinario nos envió por error un correo destinado a otro trabajador”, explicó Briggs. En él se leía que ni los miembros de la clínica sabían que había ocurrido, pero que la perra había sido eutanasiada “por error”.

La versión de la clínica

La versión del centro es muy distinta. Desde el Hospital de Animales Crystal Mountain contrarrestan asegurando que Nya murió de una reacción severa a la anestesia. “La acusación de que eutanasiamos a la perra es totalmente falsa”, según el veterinario Charles Vandermause.

Llevo 40 años trabajando como veterinario y lo que ha sucedido es un riesgo real de toda intervención en la que se use anestesia. Hay muchas variables en cualquier intervención. Ese correo electrónico recibido por error no tiene nada que ver con Nya”, según ha dicho.

Una familia rota de dolor

En cualquier caso el asunto sigue siendo muy confuso. Y la pérdida de Nya ha devastado a la familia Briggs, especialmente a los más pequeños de la casa. “Ella era más que una mascota, un miembro de la familia. Y nos la han arrebatado”, lamentan.