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TEST: ¿Cuál es tu perro ideal? 🐶

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Viajar con tu perro en coche no es una buena idea, la polémica carta que da la vuelta a España

viajar con perro coche pareja furgoneta
© Shutterstock

Dicen que un perro te limita mucho a la hora de viajar: alojamientos, coche, dónde comer… Pero, ¿es el perro el que limita o las personas y las normas que cuelgan el cartel de “no se admiten mascotas”

Por Lola Duarte, 12 jul. 2019

Con las ganas de playa y de viajar siempre surge un dilema en torno a las mascotas, ¿qué hago con mi perro? ¿Qué hago con mi gato? Y esta pregunta va más allá de si cuentas o no con ellos en tus vacaciones (¡deseamos que sí! 😍😍😍). Hay dos opciones, o te llevas al perro o lo dejas con alguien de confianza o en una guardería. Ahora bien, si decides viajar con él, darás con otro obstáculo: el alojamiento, el viajar con perro en coche o las playas que admiten mascotas

Viajar con perro no es buena idea

En los últimos días está circulando de nuevo una carta que habla de la mala idea que supone viajar con perro en coche, encontrar una estancia verdaderamente 'dogfriendly' y organizarlo todo sin morir en el intento. Solo tienes que hacer la prueba: cuando pones el filtro en el buscador de “admiten mascotas” las opciones de alojamiento se reducen a menos de la mitad. Nada que ver con aquel famoso cartel de Asturias que dice: "Si su perro responde por usted, usted también es bienvenido".

La carta que da la vuelta a España se sirve de la ironía para criticar la mentalidad tan cerrada que limita que puedas moverte mejor con tu perro de viaje. Pasa y lee, no tiene desperdicio 👀: 

«Viajar con perros no suele ser buena idea, como tampoco lo es vivir o enamorarse. Por eso, lo hacemos igual. No es un buena idea viajar con un perro. Viajar, escribe Paul Theroux, es otra cosa: “Deja tu casa. Ve solo. Viaja ligero. Lleva un mapa. Ve por tierra. Cruza a pie la frontera. Escribe un diario. Lee una novela sin relación con el lugar en el que estés. Evita usar el móvil. Haz algún amigo". Un perro -tu perro- es una carga, una molestia, un lastre de plomo en los calcetines de tu calidad de vida.

viajar perro coche asiento delantero
Un perro viaja en coche feliz.©Shutterstock

Viajar con un perro no puede ser una buena idea. No lo es. Y menos en este país atestado de paletos e indeseables; de hosteleros con borlas y restaurantes mediocres donde tratan a mi perro como a un criminal. Atado en el puerta, y gracias. No es buena idea planificar unas placenteras vacaciones con un can que lo hará todo más difícil, más incómodo, menos “disfruta de unos días inolvidables” que es el eslogan de las vacaciones de El Corte Inglés. Donde, por cierto, no puedo entrar con mi perro.

No es buena idea pagar un suplemento de treinta (¡treinta!) pavos por un plato con agua y una manta en el suelo. No es buena idea tragar con las caras de los imbéciles de turno a la hora del desayuno ni esa actitud de que me estás haciendo un favor desde que cruzo la puerta de tu “hotel con encanto” con mi perro. No es buena idea (no puede serlo) levantarme cada mañana a pasear al chucho de turno, planificar cada ruta en torno a él y hablar solo por los pasillos: “¿Vienes o qué? ¿Qué te pasa hoy, Mario?”

No es buena idea pisar un aeropuerto con tu chucho, y quizá aún peor idea es enjaularlo en una caja de 50 x 40 x 25 cm (las medidas oficiales) a la vera de los bártulos y las Samsonites. No es buena idea ir de bares asomando la cabeza como un presidiario “¿Puede entrar?” en un país (este, el vuestro) en el que la legislación al respecto parece la de una república bananera. Un ejemplo: mientras que Madrid, Barcelona y Gijón dejan la decisión en manos del dueño del local, otros municipios, como es el caso de Cádiz o Valencia, tienen prohibida por norma la entrada de canes en sus restaurantes.

No es buena idea, me dicen -me insisten- tener que limpiar vómitos en el coche, recoger mierdas en la calle ni pagar la Visa Oro de la tintorería, de tantos pelos que suelta. No es buena idea, dicen. Pero ya ven, cuando llego a casa tras un día de mierda y cuatro reuniones con gente estresada y sus “buenas ideas” es mi perro quien se alegra como si hubieran pasado mil años desde nuestra último encuentro -nos vimos esta mañana-, es él quien no se esconde, quien me come a besos, quien da calor a la estúpida palabra “hogar”.

Es él a quien nunca le dura un cabreo más que dos achuchones, quien da sentido al despertador y las decepciones. Tú sabes cuáles. No es una buena idea, en fin, vivir. Estar vivo. Llevar una carga. Pagar la cuenta. Ser fiel. Darlo todo por otro ser vivo. Sufrir ante cada despedida. Vivir desarmado. Querer hasta que duela. No puede serlo».

Fuente: Traveler.es

Escrito por: Lola Duarte, periodista especializada en comportamiento canino y legislación animal.