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Encerrado solo con su hermana durante años, el mundo se le hace grande

perro encerrado jaula dog-sad

Este es Sam, a la derecha en su casa de acogida. Ahora, en una jaula otra vez

© Facebook

Cinco años permaneció en una jaula y ahora, en buenas manos, todavía sigue esperando encontrar la felicidad. Sam necesita ayuda urgente. Vamos a intentar que salga adelante...

Por Ismael G. Cabral

Publicado el 19/2/20 13:03

En la protectora Huellas Animales, como en cualquier otra, saben de sobra que todos los animales que llegan hasta ellos tienen historias a menudo trágicas y sus vidas cuentan por igual.

Toda una vida de sufrimiento 

Pero hay ocasiones en las que el pasado es tan cruel que los voluntarios han de empeñarse todo lo que pueden en cambiar por fin el rumbo de la vida del perro que tienen delante. Es el caso de Sam. Te adelantamos que, si no puedes adoptarlo ni acogerlo, ellos necesitan que compartas la petición de ayuda en tus redes sociales. ¡Es muy, muy urgente!

Todo lo que debes saber si quieres adoptar un cachorro

Sam es un perro cariñoso y de gran corazón con un pasado que es una losa para él. Lo encontraron en medio de ninguna parte con su hermanita. Dos cachorritos aterrorizados en mitad del campo. La mujer que dio con ellos no puedo dejarlos ahí, sin comida ni agua. 

Sin embargo esta persona apenas pudo hacer mucho más que proporcionarles alimento. Cinco años estuvieron encerrados. Ella cuenta que llamó a todas las puertas posibles pero nadie le brindo ayuda. Así que, debido a sus dificultades, le acondicionó una jaula en un lugar al que solo ella tenía acceso.

Se convirtió en un secuestro 

Y allí pasaron la mitad de una década. Hasta que un día al fin fue consciente de que su ayuda se había convertido más bien en un tormento, en una especie involuntario y triste secuestro. Fue en ese instante cuando la mujer contactó con Huellas Animales.

Poco tiempo después Sara, la hermana de Sam, fue adoptada. Pero este no corrió su misma suerte. Después de dos acogidas que acabaron por motivos personales, Sam ha vuelto a otro encierro, tal y como paso con esta otra perra, esta vez en una residencia.

Asustado frente al mundo 

Él no merece seguir viviendo en un lugar así. Necesita el contacto humano. Sin embargo los voluntarios no saben cómo se llevará con otros animales. “Su mundo durante lo que lleva de vida ha sido una jaula junto a su hermana. Ahora Sam es un perro de 12 kilos que se siente diminuto ante todo lo que le rodea”, cuentan desde la protectora.

Precisa paciencia, pero también algo de disciplina para aprender a convivir. “No es un perro fácil al principio pero rápidamente se gana tu corazón. Porque lo único que le ocurre es que se siente terriblemente inseguro”.

Una acogida en Alicante 

Está en Elche (Alicante). Y sus rescatadores quieren que la acogida sea más o menos cerca para poder ayudar y asesorar en el progreso del bueno y sufrido Sam. ¿Les echamos una mano?

Escribe un email a Huellas Animales o ponte en contacto con ellos a través de Facebook

 

Toda ayuda es poca para intentar darle una segunda oportunidad a Sam.