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Amor en tiempos de cuarentena en Pamplona: ¡dos perros se comen a besos a través de una rendija!

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Los perros juegan por debajo de la puerta

© Twitter

Argi es un cachorro un poco asustadizo al que, inesperadamente, le ha salido un amigo en este confinamiento.  

Por Lola Duarte , 8 may. 2020

Dicen que las cosas inesperadas son las que te cambian la vida, como un ladrido. Nadie se lo espera, ¿verdad? Argi tampoco. Aunque este cachorro de Pamplona sea un perro, cruce de yorkshire, todavía es un poco asustadizo. Quién le diría que lo que comenzó con un ladrido sería al final una historia de amor de cuarentena 😍😍😍.

La inesperada amistad de dos perros en Pamplona a través de una puerta

Todo fue en uno de los paseos, estos cortos que les tocaron a los perros durante el confinamiento por el coronavirus. “Un día pasando por una casa un perro le ladró por debajo de la puerta y se asustó, cuenta Natalia, la humana de Argi.

“Poco a poco se fueron conociendo y ahora se ha convertido en su parte favorita del paseo”, asegura la mamá.

A Natalia le llamó la atención que Argi, que significa luz en euskera, se hiciera amigo del otro perro. “Todavía es un cachorro. Ha tenido muchos problemas para socializar. Los dueños minimizan el contacto con otros perros y eso lo hace difícil”, relata la joven de 18 años para Wamiz.

Desde esos primeros días de cuarentena, el otro perro espera a Argi cada día. Asoma la cabeza bajo la puerta y cuando se olisquean, ¡a jugar! “El otro perro aún no sé como se llama. Casi siempre está en el jardín y me parece gracioso que espere a que pasemos con la cabeza asomada por la puerta”

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Y aquí la prueba del delito ©Natalia

Argi es un perro al que la familia de Natalia adoptó en diciembre de 2019 con dos meses de vida. Ahora ya tiene 7 meses. “Es el perro con más energía, se pasa el día corriendo y jugando pero cuando se calma es muy cariñoso, le encanta recibir a los miembros de la familia con saltos”, continúa. 

Como otros perros adoptados, Argi tenía sus miedos y no le gustaba estar solo. “Cuando era más pequeñito quería estar siempre en brazos y acabamos metiéndolo en nuestras capuchas para que se calmara”, asegura su madre. Y son cinco en casa, Natalia, sus padres y sus hermanos, así que había unas cuantas capuchas cual mamá canguro. ¡Mira!

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Ahí está Argi, ¡en la capucha! ©Natalia

Al parecer Argi no tiene queja de la cuarentena. “Le encanta dormirse cerca de alguien o incluso encima si le dejamos...”, confiesa Natalia. Y encima, de forma inesperada, está logrando relacionarse con otros perros. “Conocer a este perro le está ayudando a volverse más sociable”. ¡Y todo empezó dando un respingo!

¿Llegarán a saber el nombre del perro del jardín? ¿Habrá amistad entre él y Argi tras la cuarentena y sin puerta de por medio? ¡Ojalá!