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La comida de su gato desaparecía: una noche, decide quedarse al lado del comedero y no da crédito a lo que presencia

Descubre por qué el cuenco de comida amanecía todos los días vacío.

Por José Manuel Cano

Publicado el 18/5/20 19:33

Un misterio nocturno

"¿Quién se come tu comida?" Hoy asistimos a un fenómeno 'paranormal' que tuvo lugar hace un par de años y que se hizo viral en redes sociales, concretamente en Twitter, donde una usuaria contó la divertida historia que vivió en su propia casa con el cuenco de comida de su gato como protagonista. 

Esta mujer, cuyo nombre en Twitter es @katfarr1, comenzó a extrañarse sobremanera al comprobar que, día tras día, la comida de su minino desaparecía durante la noche sin que el felino probase bocado. 

Tras varios días de incógnita, finalmente se animó a comprobar qué estaba ocurriendo por las noches en su apartamento, por lo que decidió quedarse a observar el tazón de la comida durante horas por la noche. 

Su objetivo estaba claro: tenía que sorprender al ladrón o averiguar si su gato se estaba escapando por la noche para 'atacar' su plato y darse un atracón insólito, lo cual tenía prácticamente descartado. 

Un invitado completamente inesperado

Tras un largo rato de espera en la oscuridad de la noche, la dueña por fin descubrió al auténtico ladrón de la comida. Y no era su gato. Eso sí, jamás habría podido imaginar que pudiese asistir a una escena igual. Para su estupor, la verdadera identidad del 'caco' era un sapo. No se lo pierdan, un sapo enorme entraba todas las noches en su casa y se dirigía silenciosamente al cuenco para devorar su contenido con una naturalidad absolutamente desconcertante. 

La mujer grabó un vídeo para presentar a su visitante nocturno:

Una sabia decisión

Sorprendida, pero también divertida, la dueña se conformó con descubrir el misterio, pero no tomó ningún tipo de represalia contra el anfibio. De hecho, continuó dejando la comida del gato en el mismo sitio para que su escurridizo amigo pudiese seguir alimentándose por las noches. ¡Una decisión generosa, sin duda! Lo que no sabemos es lo que pensó el gato de todo esto.