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Gatito negro abandonado conoce a Labrador: su historia de amor es simplemente hermosa

Un diminuto gato negro rescatado de la calle se ha convertido, por sorpresa, en el mejor amigo de un hermoso labrador. ¡Conoce su historia de amor!

Por Vanessa Parapar

Publicado el 1/7/20 13:37

Rescatado en el último minuto

A veces la felicidad nos sonríe como por arte de magia. Eso fue exactamente lo que le pasó al gatito perdido e indefenso que hoy ocupa estas líneas. 

Un animalito color azabache, sin madre ni hermanos, que fue encontrado en una concurrida carretera de Mebane, Carolina del Norte. Un destino un tanto turbio para el felino puesto que las posibilidades de sobrevivir en esa zona eran excasas. Sin embargo... ¡salió airoso de esa situación tan complicada!

El gato fue rescatado por los voluntarios de la asociación Sparkle Cat Rescue y atendido por un veterinario que corroboró que gozaba de un buen estado de salud. 

Más tarde, el gatito fue llevado con una familia de acogida que lo bautizó como Bear (oso en inglés).

Un nuevo hogar y un gran amor

Bear no estuvo demasiado tiempo con su familia de acogida ya que los voluntarios de la asociación le encontraron una familia muy rápido. 

Una pareja de Carolina del Norte, llamados Kelsey y Kasey, se enamoraron del gatito tras ver sus fotos en un anuncio de Instagram e iniciaron los trámites de la adopción. Y... ¡en cuestión de semanas Bear se mudó a su nuevo hogar!

No obstante, Kelsey y Kasey no fueron los únicos que cayeron en las redes de esta panterita. Riley, el labrador de 10 años que vivía en la casa, también se fijó en él. 

Un sentimiento recíproco ya que al gatito le faltó tiempo de acercarse al perro y jugar con él. Lametones, carantoñas, besitos... 

Kelsey recuerda al gatito trepando sobre Riley para jugar sobre su lomo con sus orejas. ¡Qué ternura!

La pareja perfecta

Desde entonces, perro y gato se llevan a las mil maravillas. Bear sigue a Riley a todas partes, literalmente es su sombra. Adora jugar con su cola y con sus orejas pero cuando se cansa, se acurruca a su lado para dormirse en su regazo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Riley es una compañera muy paciente con Bear y viceversa ya que el gatito siempre está ahí para ella. Por ejemplo, cuando la perra tiene miedo de los truenos; el gato la cubre de mimos para tranquilizarla. No cabe duda, Riley y Bear son la pareja perfecta. 

Si este par te ha dado envidia de la sana, en nuestra sección de adopción puedes adoptar un perro y un gato para después contarnos su historia de amor