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Lobo paseando por la calle: lo atrapa, le da un baño y... ¡se de cuenta del gran error que cometió!

Cuando lo vio... ¡se quedó de piedra! ¡Era un lobo!

Por Vanessa Parapar , 3 jul. 2020

Julia, así se llama el lobo (mejor dicho, la loba) que vagó por las calles de Los Ángeles durante mucho tiempo mientras ponía la piel de gallina a más de uno. 

Fueron muchas las personas que aseguraron haberse cruzado con Julia por la ciudad. No obstante y tras varios años encontrándose con el animal, un vecino llamó a la asociación Hope for Paws para pedir ayuda. Y los voluntarios no tardaron en llegar al lugar de los hechos para encontrarse cara a cara con esa temida loba. 

La primera escena de 'terror' la protagonizó Lisa Chiarelli. Esta voluntaria se acercó al animal lentamente cuando, de repente, se percató de algo que la dejó de piedra. ¡La loba tenía un collar alrededor del cuello! Pero no solo eso, Julia presumía lamentablemente de un sucio pelaje cubierto de infecciones. 

El lobo no tenía nada de lobo

Lisa no estaba sola. La acompañaban varios de sus compañeros que estuvieron de acuerdo, tras ver de cerca al animal, que no era realmente un lobo; sino un cruce entre lobo y perro. 

Después de camelar al animal con muchas golosinas, Lisa se las arregló para ganarse su confianza, cogerlo y llevarlo al veterinario. 

Julia tenía muchas heridas, su cuerpo estaba hinchado, tenía sarna... ¿Sobrevivió?

Tras el diagnóstico del doctor, Lisa llevó a la medio loba a su casa para bañarla y proporcionarle los cuidados necesarios para, al menos, intentar salvarle la vida. 

Sorpresa... ¡es un adorable perro!

lobo husky los angeles
El antes y el después de Julia ©Youtube

Después de darle el baño a Julia, Lisa comprueba que el animal no tiene nada de lobo. Julia es en realidad un adorable cruce de pastor alemán y husky que, con tan solo dos años de edad, sufrió en sus carnes las secuelas del abandono. 

La buena de Lisa comprendió en cuestión de segundos que el aspecto de la perrita se debía exclusivamente a la vida callejera que llevaba. 

Sin pensarlo, la buena samaritana publicó un anuncio en Facebook para intentar encontrarle una familia cuanto antes. Según comentó Lisa en sus redes, su perfil se llenó de mensajes de personas dispuestas a cuidar de la pequeña loba. 

Finalmente, Julia ha terminado en brazos de un matrimonio de San Diego. Allí está segura y feliz rodeada de humanos que, desde hace años, dan todo por ella y por sus hermanos, una hermosa camada de husky. 

Una historia de superación que hoy rescatamos para subrayar, de nuevo, que la adopción salva vidas