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Dia del abuelo 2021: las mejores razas de perro para convivir con un abuelo/a

abuela abrazando a un perro dog-happy

Una abuela abrazando a su amado peludo

© Shutterstock

Dicen que quien tiene un abuelo tiene un tesoro. ¡Qué gran verdad! Cierro los ojos y en décimas de segundo se me vienen a la cabeza una ráfaga de recuerdos (todos buenos, faltaría más) capaces de hacerme un nudo en la garganta porque mis abuelitos no están todo lo cerca que quisiese. 

Por suerte, sé que están bien acompañados y eso me tranquiliza. De un lado, mis padres; del otro, sus perros. ¡Sí, sus queridos peludos se han convertido en su sombra desde hace años!

Por Vanessa Parapar

Publicado el 26/7/20 9:44, Actualizado el 25/7/21 21:04

¡Feliz Día del Abuelo 👴👵! Lo celebramos presentando a los perros más tiernos, adorables, fáciles de educar, cero hiperactivos y afables para que pienses en adoptar uno para tu abuelo, abuela o abuelos. ¿Te animas? 

Razas de perro perfectas para convivir con un abuelo

1. Caniche

©Shutterstock

Los perros caniche son muy populares entre las personas mayores debido a su reducido tamaño, su afable carácter -siempre dispuestos a robarte una sonrisa- y su fácil educación y mantenimiento, según un estudio de la Fundación Affinity. 

2. Yorkshire

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Tan leales como inteligentes a la par que vivaces. Además, su tamaño los convierte en el perro ideal para vivir en un apartamento. Muy apegados a su amo. 

3. Pomerania

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Estos perros son perfectos para personas mayores que no salgan demasiado de casa puesto que no necesitan hacer demasiado ejercicio. 

4. Pug

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Hocico chato y ojos saltones. Su belleza, su carácter simpático y su tamaño lo posicionan como un perro tranquilo e ideal para vivir en un apartamento. 

5. Chihuahua

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El chihuahua es un perro muy inteligente pero también nervioso y rebelde. Estos perros tienen un lado guardián que, según subrayan algunos estudios y expertos en comportamiento animal, tranquilizan a los abuelos que viven solos.

¿Por qué tu abuelo debe vivir con un perro?

Según numerosos estudios científicos, un perro puede ayudar a una persona mayor de muchas maneras. 

  • Un perro aumenta la vitalidad y el bienestar.
  • Un perro le ayudará a sentirse querido y a dejar a un lado la soledad. 
  • Un perro le motivará a relacionarse con otras personas. 
  • Un perro disminuye la ansiedad y la depresión.
  • Un perro le hará estar de buen humor porque todos son un poco payasos. Mejor dicho, simpáticos y traviesos.
  • Un perro le incitará a cumplir rutinas y asumir responsabilidades. 
  • Un perro mejorará, en definitiva, su estado de ánimo y su vida diaria.

Los perros de mis abuelos

El amor no entiende de razas

Aún recuerdo la primera vez que Xana y Linda llegaron a nuestras vidas. La primera, una atrevida pastor alemán. La segunda, un cruce de malinois que destrozaba algo a cada paso. Ambas fueron un regalo para mis abuelos.

  • ¿La excusa? Necesitaba a alguien que cuidase su casa
  • ¿Su respuesta? ''Vosotros sabéis lo que implica tener un perro''.

Después de alguna que otra disputa familiar, mis abuelitos aceptaron a sus 'guardias' de seguridad sin rechistar porque no pudieron resistirse a sus profundas miradas. ¡Eran más listas que el hambre! (Eso decían ellos).  

Esta pareja de la Guardia Civil no fue la única que acompañó a mis abuelos desde que tengo uso de razón. Un boxer, un podenco, un chow chow, una galga y varios mastines españoles hicieron las delicias de mis yayos y de la familia al completo. Su casa parecía el Arca de Noé. 

Con la perspectiva que dan los años y la responsabilidad que otorga tener un perro -o varios- debo decir que ¡olé! por mi abuelo y mi abuela. Ellos supieron mantener el tipo ante mis caprichos, muchas veces era servidora la que quería un peludo u otro, y enseñarme lo que significa compartir la vida con un animal. ¡Gracias por darme esa valiosa lección, otra más!

Y desde el plano más ímtimo y personal; abro mi corazón para gritar a los cuatro vientos que todos y cada uno de los perros que pasaron por la vida de mis abuelos les han ayudado a superar todos los antojos que le vida les tenía preparados que fueron muchos y bastante difíciles. 

En cada disgusto, en cada enfermedad, en cada partida... y, por supuesto, en cada momento de júbilo -que también han sido muchos- estaba alguno de sus perros.

Aún recuerdo, con los ojos empapados de lágrimas, cuando mi abuela dejó de caminar y su amada mastina llamada Heidi se le acercaba a la silla en busca de las caricias que ella le daba cuando podía andar. O cuando mi abuelo pasaba horas y horas en la más profunda soledad con su mastín Oso que sabía solamente con mirarlo lo triste que se sentía. ¿Qué más se le puede pedir a un perro? Sinceramente, nada. 

Fue en esos momentos de tristeza, soledad, ansiedad, estrés cuando sus amados peludos se convirtieron más que nunca en sus incondicionales amigos con un único objetivo: subirles la moral haciéndoles creer que la vida no se termina ahí. Únicamente por eso todos los abuelos deberían tener un perro.

Palabras que me incitan a pensar en todas las veces que me caí, lloré, reí, enloquecí o amé y tenía a mis abuelos a mi lado, animándome cogidos de la mano. Diciéndome que vendrán tiempos mejores, que todo pasará, que siempre estarán ahí. ¡Ay! Ojalá todos los abuelos del mundo fuesen eternos (al igual que todos los perros)! 

Si estás pensando en cambiar la vida de tu abuelo/a, ¡entra en nuestra sección de adopción y regálale uno de nuestros hermosos perros!