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Una dolorosa tragedia se esconde entre la gente de Málaga hasta que alguien decide detenerse

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Una tragedia andante se esconde en las calles de Málaga hasta que alguien repara en ello

© Shutterstock

Solo una persona fue capaz de captar la imagen de la desolación en mitad de la rutina diaria. Se tardaron varios días en encontrar una 'solución'.

Por José Manuel Cano

Publicado el 12/8/20 10:18

Máxima crueldad a la vista de todos

La crueldad del abandono animal se esconde a veces incluso del propio ojo humano. Hay quien no repara en ello y también quien no lo quiere ver. Ocurre con demasiada frecuencia y las historias que hay detrás nos encogen demasiado el corazón. 

Desgraciadamente, las noticias de abandono siguen llegando por decenas, aunque siempre hay algunas que nos entristecen con más intensidad porque ocurren a simple vista y se enmascaran en la rutina diaria de cualquier ciudad. 

En esta ocasión nos trasladamos a Málaga, donde una protectora local, ha reportado el caso de Miliki, un precioso perro que se estaba dejando morir en las calles de la capital costasoleña.  

Según cuentan los voluntarios de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, este mestizo de Podenco fue encontrado vagando completamente solo por las calles de la ciudad. Era un perro completamente abatido. Caminaba triste y era evidente que lo habían abandonado, sin más. Podía decirse que era un perro vagabundo.

Alguien repara en su presencia

Por suerte, una persona con corazón se detuvo a observarlo y no tardó en darse cuenta de que nadie le reclamaba, por lo que decidió ayudarle poniendo su mejor empeño en ello. Al acercarse, el perro no se fiaba de él. Evidentemente, a estas alturas de la vida le era muy difícil confiar en los humanos.

Por ello, la única solución para atraparlo fue poner una pequeña trampa en forma de comida dentro de una jaula. Solo así, y después de varios días de vanos intentos, consiguió que entrarse y por fin pudo rescatarlo.

Una operación y todo el cariño del mundo para regalar

Ya en la protectora, los voluntarios se dieron cuenta de que el perro tenía rota la cabeza del fémur de su pata trasera izquierda, por lo que tuvieron que operarle y, por suerte, se recuperó sin que le haya quedado ningún tipo de secuela física.

Superados todos estos obstáculos, Miliki ha comenzado a dejarse conocer y se está destacando como un perro muy tranquilo y cariñoso que parece encantado con los mimos que está recibiendo. Su problema es que tiene que pasar encerrado demasiadas horas al día, por lo que necesita un último favor humano y es evidente que se lo debemos.

"Solo quiere ser feliz porque ya sí confía en la mano humana que una vez le daba pánico", aseguran en la protectora

Y es que ahora ya solo le queda dar un último paso que es ser adoptado por una familia que le quiera de verdad para comenzar a vivir perruna auténtica siendo el rey de la casa. 

Si estás interesad@ en la adopción de Miliki, aquí puedes ponerte en contacto con la protectora malagueña