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Su perro come algo en la calle: 5 horas después, el veterinario hace una radiografía y se enfada mucho

Nos detenemos en un peligro con el que hemos comenzado a convivir en los difíciles tiempos de la pandemia. Debemos estar especialmente atentos a esto.

Por José Manuel Cano

Publicado el 20/8/20 9:37

Una amenaza del coronavirus

El coronavirus se ha convertido en una realidad con la que estamos aprendiendo a convivir diariamente. Mientras no llegue la deseada vacuna, esta pandemia mundial está afectando a millones de personas en todo el mundo, y no solo a aquellos que se contagian, también a todos los que luchan por prevenir el contagio.

La consecuencia inmediata que ha traído la COVID-19 es el uso masivo de mascarillas. Las vemos de todo tipo, aunque las más comunes suelen ser las quirúrgicas de papel desechable, esas cuyo uso es efímero y que son prácticamente para usar y tirar.

Por desgracia, hay personas maleducadas que terminan tirando al suelo este tipo de mascarillas, ensuciando las calles y contaminando la naturaleza. Y lo peor es que aquí no termina el problema.

Y es que estas mascarillas que los incívicos arrojan al suelo muchas veces huelen a comida por el aliento constante de la persona que las ha usado y este olor las convierte en reclamo de mascotas o animales salvajes, que las ingieren sin vacilar. Es entonces cuando la situación puede tornarse realmente dramática...

perro gibbs
Gibbs tuvo que ser operado de urgencia por culpa de una mascarilla © Animal Rescue League of Boston

Un perro operado de urgencia 

El ejemplo de los peligros que entrañan este tipo de prácticas incívicas lo personalizamos en Gibbs, un perrito de lo más sano que vive en Boston y que, lamentablemente, se tragó una mascarilla de papel entera

El pobre animal comenzó a sentirse mal al poco tiempo y tuvo que ser trasladado de urgencia al veterinario, donde le hicieron una radiografía que reveló lo que tenía dentro. Nada más comprobarlo, el profesional tuvo que operarlo de urgencia

La Boston Animal Rescue League fue quien se ocupó del perro, que por suerte pudo salvarse de aquel trance pues fue operado apenas cinco horas después de ingerir la mascarilla. Posteriormente, esta asociación advirtió de los riesgos de estas mascarillas y de la importancia que tiene el depositarlas en la basura, como debe ser.

"Estas mascarillas pueden causar malestar estomacal, bloqueos masivos e intestinales, y el alambre nasal que tienen puede causar una variedad de problemas de salud, desde desgarros en el estómago y el esófago hasta sepsis, que puede ser fatal si el animal no es intervenido", subrayan.

Recuerda que, ante la más mínima sospecha, obviamente debes consultar a tu veterinario. En cuanto a Gibbs, ¡se ha recuperado y sigue tan simpático como siempre!