EL QUIZ DE WAMIZ

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Rescatan a un rottweiller en apuros con un helado y mucho amor

El perro estaba petrificado de miedo y la policía y los vecinos idearon un plan infalible para poder sacarlo de su prisión sin secuelas. 

Por José Manuel Cano

Publicado el 17/11/20 13:37

Cuando la situación pinta mal, quizás lo mejor sea pensar en algo agradable. Eso es lo que pensaron las personas que rescataron al perro que hoy conocemos. ¿Cómo lo hicieron? Pues dándole algo para espantar sus malos pensamientos.

El suceso que hoy relatamos tuvo lugar en Denver (Estados Unidos) a finales del pasado mes de octubre. Alguien se encontró con un pobre perro atrapado en un minúsculo espacio entre el acerado de la calle y un muro.

Rescate complicado

Por alguna extraña razón, este Rottweiler había caído en un hueco de lo más estrecho y era evidente que necesitaba mucha ayuda para salir. 

El problema era que se trataba de una operación complicada pues se presumía que el perro no iba a pasarlo precisamente bien durante la dolorosa y estresante extracción, por lo que había que barajar soluciones alternativas.

Finalmente, alguien pensó que la mejor idea era un regalo inesperado...

Un hueco estrecho y profundo

Como se aprecia en la imagen, el perro estaba atrapado entre una valla de madera y un escalón de hormigón. No podía liberarse. El pobre aninal estaba petrificado de miedo y necesitaba consuelo. 

Además de acariciarlo y abrazarlo diciéndole dulces palabras, sus rescatadores -los agentes de policía Humphreys y Ettinger así como varios vecinos del barrio-, optaron por darle una golosina para que pasara un poco mejor el mal rato de su extracción. 

La mejor solución fue ofrecer al perrito un cono de helado que comenzó a lamer con placer mientras los humanos a su alrededor intentaban sacarlo de su prisión sin hacerle daño. 

¡Un final casi feliz! 

Tras unos tensos minutos de maniobras de extracción, el perro fue finalmente liberado. Todo salió bien, aunque lo cierto es que aún tenía algunas heridas leves que fueron tratadas por el veterinario del refugio que lo sigue cuidando, el Denver Animal Shelter.

Los voluntarios lo han bautizado con el nombre de Frederick y siguen esperando que su dueño acuda a recogerlo, aunque después de varios días sin noticias parece que se temen lo peor y que nadie aparezca, sobre todo porque, desgraciadamente, el perro no está identificado.

Si todo sigue así, Frederick será ofrecido en adopción a la espera de una familia le brinde la vida que necesita... ¡y le den helado de vez en cuando!