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Un matrimonio decide separarse destapando una irresponsabilidad indignante

pareja discutiendo en la cama divorcio dog-sad

Un matrimonio se separa y toma una decisión muy difícil de entender 

© True Touch Lifestyle / Shutterstock

Una protectora de Málaga denuncia un caso realmente dramático que conocieron de primera mano a consecuencia de una separación de pareja. 

Por José Manuel Cano

Publicado el 2/4/21 8:28

Las estadísticas son claras en este sentido. En España se producen 32 divorcios por cada 100 matrimonios, es decir, prácticamente uno de cada tres matrimonios termina en divorcio. Es una realidad con la que hemos aprendido a convivir y normalizar durante las últimas dos décadas.

El problema es que los refugios de nuestro país reciben cada día más mascotas procedentes de divorcios y separaciones. El abandono animal camina demasiadas veces en paralelo con matrimonios que se rompen, familias que deciden separar sus caminos o parejas que no calcularon la responsabilidad de sus actos cuando adoptaron.

Un divorcio, un abandono

La Sociedad Protectora de Animales de Málaga ha dado a conocer el caso de Edith, una cachorra de apenas nueve meses que ha dado con sus huesos en el refugio a consecuencia de un divorcio.

Esta joven perrita llegó a las instalaciones de la protectora junto a sus dos hermanas en el verano de 2020 y, aunque no tardaron en encontrar nuevos caminos, ella ha regresado al poco tiempo porque sus dueños han decidido separarse...

Las mismas personas que le aseguraron la felicidad y una dedicación plena en el contexto de su amor son quienes ahora la dejan atrás porque su relación no funciona. 

Las verdaderas víctimas de matrimonios rotos son ellos, esos perros que muchas personas abandonan para romper con recuerdos de un pasado asociado a un amor que se torció, por las razones que sean.

Las personas tienen que ser responsables en consecuencia y asumir que la adopción de un perro es un acto de bondad que trasciende del sentimiento hacia otra persona o de una determinada situación de vida. 

"Ya se le pasará el mal rato", decían los exdueños de Edith cuando se despidieron de ella sin el menor sentimiento de dolor ni arrepentimiento. La verdadera víctima se quedaba entre los barrotes de una jaula y quizás deberían saber que lo primero que hizo fue romper a llorar desconsoladamente cuando vio que no podía irse con ellos. 

Se busca una nueva familia

Los voluntarios del refugio se afanan ahora por borrar la tristeza (a punto de sumergirse en una depresión) de Edith y lo están haciendo con muchísimo cariño. 

"No hay derecho... esa manera de desprenderse de un ser vivo en cuanto las cosas se ponen difíciles debería ser ilegal. Estamos hartos de promesas sin cumplir", dicen sus cuidadores 

El caso es que hay que mirar hacia delante para buscarle una nueva vida a Edith. Los voluntarios la definen como una perra tranquila, obediente, cariñosa, sociable y juguetona que se quedarán en un tamaño pequeño/mediano. "Es todo un amor, una perrita de 'diez'", aseguran. 

Si estás interesad@ en la adopción de Edith, aquí puedes ponerte en contacto con la protectora malagueña en la que te espera