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Un trabajador de una gasolinera recibe al 'cliente' que nunca habría querido conocer

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Las puertas de una gasolinera se abren y entra alguien que realmente necesitaba ayuda

© 89stocker / Shutterstock

Se abren las puertas de una estación de servicio de carretera y entra alguien que no necesitaba repostar. El empleado levanta el teléfono inmediatamente.

Por José Manuel Cano

Publicado el 14/4/21 7:28

Ya sabemos que dentro de los perros olvidados hay ciertas razas que son más propensas al abandono y el maltrato. 

Hay muchísimos casos parecidos. Hablamos de podencos y galgos que corren una suerte parecida, utilizados primero por cazadores sin escrúpulos que después los desechan vilmente cuando ya no les sirven. 

Twenty aparece en una gasolinera

En esta ocasión nos trasladamos a Málaga, concretamente a una gasolinera de carretera. Allí, el empleado cubría su jornada con normalidad hasta que entró por la puerta un pobre podenco abandonado.

Twenty solo estaba buscando algo para comer pues llevaba semanas viviendo en la calle tras ser dejado atrás por su anterior dueño. 

Su caso ejemplifica la realidad de muchos perros abandonados que sobreviven en la calle comiendo desperdicios de los contenedores de basura huyendo siempre de la gente que pretende ayudarlos. Ya no se fían del ser humano.

Por suerte, este podenquito entró en la gasolinera y allí fue mucho más sencillo ganarse su confianza por parte de la persona que estaba de turno, quien contactó con la Sociedad Protectora de Animales de Málaga.

Un perro especial

Los voluntarios pudieron por fin cogerlo para trasladarlo al refugio, donde constataron que es un perro muy sociable y noble, además de curioso y despierto. 

A Twenty parece que todo le llama la atención y se ha destacado como un 'chico' muy activo, atlético, alegre, cariñoso y, sobre todo, tremendamente simpático. 

Sus cuidadores aseguran que le encanta jugar y dar carreras por el patio, además de recibir su dosis diaria de caricias. Es un perro que se adapta con facilidad a cualquier situación y no tiene problemas con nadie, ni con humanos ni con sus semejantes ni tampoco con gatos. Además, es muy listo pues aprende todo a una velocidad de vértigo. 

Así que ya solo queda dar el último paso y encontrarle una familia que le quiera de verdad para que su próximo paso por una gasolinera sea solo una parada en el viaje de su siguiente aventura con sus nuevos dueños.

Si estás interesad@ en la adopción de Twenty, aquí puedes ponerte en contacto con la protectora malagueña en la que te espera.
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