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5 señales de que tu gato no es feliz que no debes pasar por alto

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Las señales de infelicidad en los gatos pueden ser sutiles.

© Krzysztof Smejlis / Youtube

Las señales de felicidad e infelicidad en los gatos pueden no ser las más evidentes. Así que si quieres saber si tu gato lo está pasando mal, ¡esto es a lo que debes prestar atención!

Por Sindy Bustamante

Publicado el

 

Todo dueño de un gato quiere lo mejor para su minino, pero dado que los felinos no hablan precisamente el mismo idioma, a veces es difícil saber si son realmente felices.

¿Cómo saber su tu gato lo está pasando mal? Echa un vistazo a estas señales y verifica la salud mental de tu peludo.

El gato está siempre acostado

Parece normal en muchos mininos, pero no siempre lo es.

Los gatos pueden aburrirse en una casa o apartamento. Si lo único que hace el gato es quedarse acostado todo el día, quizás no está recibiendo suficiente estímulo.

Los felinos aburridos son inactivos y pueden volverse gatos obesos. Con esto, corren el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes y problemas en las articulaciones.

Asegúrate de que tu gato esté siempre activo y entretenido.

Obviamente, el nivel de actividad de un gato disminuye a medida que envejece, pero siempre hay que notificarle al veterinario si se observan cambios bruscos o muy drásticos en su comportamiento.

El gato es asustadizo

Algunos gatos tienen un mayor riesgo de sufrir de ansiedad.

Estos mininos tienden a percibir todo en su entorno como una amenaza: es el tipo de gato que se esconde cuando llega alguien desconocido, o que orina fuera de su caja de arena cuando ve a otros gatos cerca de casa.

Si se tiene un gato ansioso, es conveniente cerrar las cortinas cuando haya gatos extraños acechando, y proveer un lugar seguro en donde el gato pueda resguardarse cuando haya alguna conmoción en el hogar.

No es divertido vivir lleno de miedo, y la ansiedad puede ser una experiencia muy vívida para un gato ansioso.

El gato es muy llorón

Si el gato llora constantemente por comida, lo que en realidad podría estar buscando es que se le preste atención.

La gente hace bromas sobre los gatos que lloran por comida aun cuando su tazón está medio lleno o pensando que quizás el gato quiera un alimento más caro y sabroso, pero puede que lo que realmente quiera es a su familia.

En lugar de darle más comida, hay que intentar acariciarlo, halagarlo, o simplemente interactuar con él. El gato necesita que la persona más importante para él le dedique tiempo, para poder estar contento.

El aburrimiento es mal signo. © LittlePigPower / Shutterstock

El gato no cubre sus necesidades básicas

Los gatos felices comen, beben, duermen y juegan.

Por supuesto, cada gato es único y tiene sus particularidades, pero los gatos contentos y saludables siempre cubren sus propias necesidades básicas.

Si el gato no está comiendo, podría estar diciendo que no está satisfecho con el alimento que se le da. Por supuesto, un gato que muestra cambios repentinos en su apetito debe ser evaluado por un veterinario, ya que ello puede deberse a una condición médica.

Igualmente, un gato que no va correctamente al arenero o que no se acicala es muy probable que esté pasando por un problema de salud.

Señales sutiles: el cuerpo

El cuerpo de un gato puede decir muchas cosas si se le observa con cuidado. Si el gato mueve la cola bruscamente e inclina las orejas hacia atrás, significa que no se siente cómodo o relajado. Este gesto puede ser signo de que quiere pelea, y si es en el contexto de un juego, el gato debe relajarse cuando el juego termina.

Si el gato parece tenso y al acecho con mucha frecuencia, podría valer la pena evaluar el entorno a través de sus ojos. Hay que asegurarse de que todos los compañeros de cuatro patas del hogar tengan acceso a los recursos necesarios, y de que la paz prevalezca siempre en la familia.

Además, es fundamental tener en cuenta que los gatos sanos son gatos felices, por lo que deben ser examinados por un médico veterinario al menos una vez al año.

El cuidado preventivo debe adaptarse a sus necesidades y estilo de vida, pero no hay edad o situación en la que un gato no necesite cuidados preventivos.

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