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¿Juegan los perros al póquer?

pintor perros póquer Coolidge © Cassius Marcellus Coolidge

Cassius Coolidge o ‘Cash’, como sus amigos le llamaban, nació en el año 1844. Y pasó buena parte de su vida pintando cuadros llenos de perros que jugaban al poquer. Conoce más de este curioso personaje.

Por Ismael G. Cabral, 19 feb. 2019

Un excéntrico artista

En Wamiz ya te hemos hablado de la relación entre el cine y los perros. Hoy sin embargo nos iremos al museo. De acuerdo, es cierto que su obra no ha pasado a la historia, al menos no de momento. Sin embargo, el excéntrico legado pictórico del neoyorkino Cassius Marcellus Coolidge (1844-1934) bien merece ser conocido por todos los amantes de los perros. Porque él fue uno de los nuestros, solo que tenía la singular afición de imaginarlos (y retratarlos) en una situación tan humana como es una partida de póquer.

Hablamos de un artista popular, que no tuvo acceso a una formación académica pero que desde pequeño destacó por sus cualidades para el dibujo. Cuando tenía 18 años empezó a trabajar como ilustrador para numerosas revistas pintando, casi siempre, imágenes cómicas y surreales al mismo tiempo. 

Con los años también ilustraría libros infantiles y obtuvo unas razonables ganancias aceptando encargos publicitarios. Tuvo tiempo además de componer una ópera, de dejar escritas dos obras de teatro y hasta de hacer negocios como empresario siendo propietario de dos farmacias.

El pintor de perros

Sin embargo a él lo que verdaderamente le gustó pintar durante toda su vida eran perros. No es que pintara muchos, pero curiosamente, las obras con ellos acabarían siendo las más famosas, las que hoy lo hacen reconocible.

Nunca habló Coolidge de su ocurrencia, de la de pintar a perros jugando al póquer. Porque ni tan siquiera él era especialmente aficionado a este juego de mesa. Por iniciativa de la editorial Brown & Bigelow pintó 16 grandes ilustraciones en total. En ellos, según los especialistas, puede rastrearse la huella de Paul Cézanne y Georges de La Tour en el hábil manejo de los contrastes de luz y en el estilo.

De acuerdo, Coolidge no tuvo un estilo muy propio, pero ¡a nadie se le había ocurrido pintar lo que a él! 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El destino


El destino de aquellas imágenes fueron, en un primer momento, acompañar todo tipo de campañas publicitarias. Y cuando el propio autor intentó mover sus obras en estamentos más puramente artísticos se topó con la fiereza de los críticos de arte y de los responsables de museos, que tacharon aquellas obras de ‘arte menor’. 
 
Sin embargo, el tiempo tenía otros planes. Una obra como A friend in need (que retrata a siete perros jugando al póquer en una mesa redonda) alcanza hoy un valor de varios millones de dólares. 

Su influencia


Los cuadros de Coolidge fueron imitados por muchos artistas de talento muy menor. Otro ilustrador americano, Arthur Sarnoff, alcanzaría décadas después una pequeña notoriedad por su ¿homenaje? Perros jugando al billar.
 
Además, y más recientemente, en la película Up de la productora Disney/Pixar se homenajeó al artista con una escena en la que vemos a unos perrillos jugando al póquer. En series como Cheers y Los Simpsons también se han incluido guiños directos a las curiosas ilustraciones con las que este artista pasó a la posteridad.