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Goku: perro en adopción

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    Edad: 2 años
    Raza: Mestizo de Pastor alemán.
    Tamaño: Mediano, 30 kg.
    Carácter: Es un perro activo, juguetón y brutote que está deseando ofrecer amor a una familia.
    Compatible con otros perros.
    Estado de salud: Bueno.
    Estado actual: Necesita acogida.
    Llegó a nosotras el 11 de Marzo de 2020

    Eres una persona joven e inquieta, con decenas de proyectos y mil sueños que esperas cumplir antes de ver aparecer las primeras sombras del ocaso de tu vida. No hay de qué preocuparse, hay tiempo; eres joven, y cien soles alumbran todavía el cielo de tu existencia.
    Pero entonces, un día, recibes una noticia que no esperabas. Sabes que esto, a veces, pasa; que hay personas que cada día tienen que lidiar con ello, pero nunca imaginas que te pueda pasar a ti. Nunca esperas que esas palabras que se antojan siempre tan lejanas puedan ser pronunciadas en tu presencia, y aún menos si van precedidas de tu nombre. Esos mareos que has venido sufriendo desde hace semanas, las migrañas insoportables y el malestar que creíste, en un principio, tonterías, tienen una explicación que no alcanzabas a imaginar ni en las peores pesadillas, porque nuestra mente nunca está preparada para concebirla.
    De todo el abanico de palabras que a duras penas puedes escuchar en una situación así, sólo eres capaz de retener varias: tumor cerebral, en fase terminal.
    De repente, el mundo se para y te invade un estruendoso silencio. Lo único que puedes oír es el angustioso tic tac de un reloj que hasta entonces sólo podías intuir. El reloj ha dejado de avanzar, y sientes el sonoro «clack» que hacen sus manecillas al cambiar el sentido del movimiento. Comienza una cuenta atrás que, ahora sí, resuena en tu cabeza como los latidos de un corazón que poco a poco se va apagando.
    Venimos al mundo con la promesa de que vamos a tener una vida plena; dura, sí, pero larga. Se nos promete que conoceremos todo aquello que nos cuentan cuando somos pequeños, que viviremos mil historias que podremos transmitir a los que sigan nuestros pasos, a una edad a la que ya, por ley natural, aceptamos que nuestro final está cerca. Pero nunca se está preparado para aceptar que aquella promesa no se cumplirá, y que todo lo que implica quedará a medias.

    No alcanzamos a imaginar el proceso mental por el que debe pasar una persona cuando sabe que su existencia tiene fecha de caducidad, y que esta expirará mucho antes de lo que tenía previsto.
    Amigos, familiares… intentar hacer realidad todos esos proyectos que habíamos planeado a largo plazo, dentro de las posibilidades que nos ofrecen los pocos días y los escasos medios de los que actualmente se disponen.
    Pero en este caso, además, había un problema.
    Al coprotagonista de esta historia le acompañaba un perro.
    Un perro al que dio hogar pensando que podría cuidar de él; creyendo, como todxs, que tendría tiempo para hacerlo. Por desgracia, nuestros amigos de cuatro patas viven menos que nosotrxs, y cuando tomamos la decisión de compartir nuestra vida con ellos aceptamos un compromiso a largo plazo para que puedan disfrutar a nuestro lado el bendito tiempo que nos regalen. Nadie es capaz de imaginar que ese tiempo del que disponemos ambas especies pueda intercambiarse.

    Y ante esto, resulta que estás más solo en el mundo de lo que jamás imaginaste. Tus amigos no pueden ayudaros y no has tenido tiempo para formar una familia. La única persona con la que contabas, una expareja que había compartido con vosotros los primeros meses de cuidados, no quiere hacerse cargo del animal y amenaza con llevarlo a la perrera cuando ya no puedas hacer nada.
    Sólo le tienes a él, a tu perro, y aunque no vas a poder ofrecerle la vida que querías y tu proyecto con él también quedará a medias, sabes que es lo único que tienes y que él sólo te tiene a ti. Si por el animal fuera, te acompañaría hasta el final y besaría tu mano durante el último suspiro, pero sabes que después a él no le quedará nada. Por eso dedicas esas últimas semanas de libertad que te quedan para procurar que él, al menos, pueda disfrutar de la vida que quisiste darle.

    Conocimos la historia de GOKU y su humano gracias a unas compañeras que la estaban viviendo de primera mano. Suplicaban ayuda para Goku, y para que su humano pudiera dejar este mundo sabiendo que su compañero de vida podría rehacer la suya cuando ya no estuviera.
    Nunca aceptamos casos de particulares. Para nosotras, cualquier excusa a la que el ser humano pueda aferrarse para deshacerse de un compañero se traduce siempre en abandono. Pero en este caso realmente sentimos que había amor, y que, ante la necesidad de buscar un nuevo hogar a un perro cuyo humano ha sido condenado por el azar de un tribunal para el que no existen alegaciones, no podíamos negarnos.

    Su humano se encuentra en un hospital, recibiendo las atenciones necesarias para que su partida sea lo más humana posible, y con la tranquilidad de saber que GOKU podrá rehacer su vida cuando tenga que dejar este mundo.

    Tiene dos añitos y es un precioso cruce de pastor alemán de tamaño grande, guapísimo, cariñosísimo, enérgico y sociable con todo ser vivo.
    Sabemos que este tipo de casos suelen quedar en el olvido demasiado rápido, pero haremos todo lo posible por despertar la empatía que esta historia necesita para que GOKU pueda volver a sentir el amor del que ha tenido que despedirse para siempre.

    Está en Córdoba, pero puede viajar a donde sea necesario.

    CONTACTO

    Adopta Mestizos


    Córdoba

    ADVERTENCIA: La información sobre los animales en adopción ha sido proporcionada por los refugios y las asociaciones que los acogen. No nos hacemos responsables de la exactitud de la misma. Toda esta información debe ser verificada con el refugio en cuestión.

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