Como enseñar a tu perro a caminar con la correa

Podrías pensar que caminar con la correa es una habilidad innata y natural para un perro, pero este no es el caso. Caminar con la correa requiere de entrenamiento y del equipo adecuado.

¡Los perros disfrutan enormemente la experiencia de salir a caminar! Sin embargo, para evitar que los paseos se vuelvan la peor pesadilla del propietario, es mejor asegurarse de elegir la correa adecuada para el perro y enseñarle a que no le tenga miedo.

¿En dónde puedes enseñarle a tu perro a caminar con una correa?

Para evitar comprometer el entrenamiento desde el principio, elige el lugar con mucho cuidado. Es perfectamente aceptable empezar dentro de tu apartamento a modo de juego. Si tienes niños, ellos pueden hacerse cargo de este proceso; los perros suelen aceptar mejor la autoridad de un niño cuando a estos últimos se les permite hacerse cargo de esta forma.

El entrenamiento a modo de juego ofrece la ventaja de que no se somete al animal a ningún estrés, aunque debe ser organizado apropiadamente. Luego prueba en el exterior. En la medida de lo posible, debes evitar las calles muy transitadas y bulliciosas la primera vez que salgas con tu cachorro. Es cierto que someter el animal a estímulos visuales y auditivos desde temprana edad es esencial para producir un adulto bien balanceado, pero debes evitar apilar una dificultad encima de otra, o asociar el entrenamiento con una experiencia desagradable.

El ruido de los autos podría asustar al perro. También debe ser capaz de concentrarse y enfocarse en tus órdenes. Los transeúntes, cuando reaccionan al ver a un lindo cachorro, a menudo distraerán al animal llamándolo o acariciándolo. Además, ellos no entienden que su actitud no es apreciada por ti en ese momento. Entrenar en una calle tranquila te permitirá evitar ese tipo de situaciones.

Luego podrás probar en calles transitadas en horas pico, para que el perro se acostumbre a pasear a cualquier hora del día sin sentirse ansioso. La intensidad del entrenamiento, con respecto a la estimulación sensorial (ruidos, transeúntes, etc.), solo debe ser incrementada de forma lenta y gradual.

¿Cómo enseñas a un perro a caminar con una correa?

Sostén siempre la cuerda sin tensarla sobre la espalda del perro: jamás debe ser halada ni tensada. Esto te permite darle pequeños tirones cuando quieras que el perro se acerque más a ti. El perro debe caminar cerca de tu pierna y nunca delante de ti.

Tampoco debe caminar en círculos rodeándote ni haciéndote girar, o llevarte constantemente en otra dirección. Caminar con la correa no es una “marcha forzada”, pero requiere de cierta disciplina al principio. Es recomendable hacer que el perro camine siempre del mismo lado. Esto le enseña en donde debe posicionarse en relación a ti, y a no moverse constantemente de un lado al otro.

También necesitas mantener el foco de su atención, pues de lo contrario se distraerá con todos los ruidos de la calle (incluso si no hay mucho ruido). Háblale, diciendo su nombre seguido del comando “¡Heel!”, el cual es utilizado de forma estándar por los entrenadores para indicarle al perro que debe caminar cerca y al ritmo de la persona. Si no se mantiene en posición e intenta rebasarte, dile “¡No!” y dale un pequeño tirón a la correa para hacerle volver a su lugar.

Si te obedece, elógialo. Si se queda atrás, tira ligeramente de la correa para ponerlo a tu lado. Pero no tires constantemente de la correa. Para evitar convertir el entrenamiento en un simple ejercicio, enséñale estas reglas cuando lo sacas a hacer sus necesidades. Todo debe ser hecho de forma natural.

Otra cosa que puedes hacer es darte una palmada en tu muslo para llamar la atención del perro y ubicarlo de nuevo en su lugar cuando se salga de control. Nunca te rindas: jamás termines la caminata cargando al cachorro en tus brazos. Entrénalo con suavidad y de forma gradual si es necesario. No te alejes mucho de casa durante los primeros paseos: esto te permitirá regresar rápidamente si alguno de los dos se cansa.

Paséalo de esta forma diariamente, dos o tres veces por día, siempre presentándole la caminata a tu perro como un juego.

Consejos del entrenador.

Es absolutamente imperativo que el perro tenga una relación amistosa y confidente con la correa desde muy temprana edad, y que no la perciba como un sometimiento. Para el perro, la correa debe representar una extensión de la mano del dueño, y por lo tanto, un lazo físico de amistad y confianza.

Si los primeros intentos resultan emocionalmente traumáticos para el perro, el entrenamiento se volverá cada vez más difícil: por lo tanto, debes asegurarte por completo de que el cachorro vea la correa como un objeto agradable y no como un enemigo o una amenaza… aunque tampoco debe llegar al punto de verlo como un juguete.

Errores a evitar cuando sacas al perro con una correa.

  • Halar y forzar a un cachorro que no quiere caminar con una correa.
  • Golpear al perro con la correa (incluso si es solo bromeando).
  • Dejar que el cachorro mastique la correa o juegue con este (¿o acaso le permitirías masticar tu brazo?).

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