¿Cómo deberías reaccionar cuando tu perro ladra?

Esta es la visión del adiestrador de perros Antonio Ruiz.

En un apartamento…

…muchos perros no han aprendido aún a estar solos. Siendo animales sociales por naturaleza, la soledad no es algo natural para ellos. Por lo tanto necesitan aprender a quedarse solos durante buena parte del día sin destruir nada, sin hacer sus necesidades adentro, sin lastimarse a sí mismos, ¡y sin ladrar!

La solución es enseñarle a tu perro a quedarse solo de forma progresiva. Comienza con varias sesiones de cinco minutos durante los primeros días en casa. Durante la segunda sesión, extiende la duración en diez minutos y así sucesivamente, hasta que el perro pueda pasar el día solo en casa.

Si tú y tu perro viven en una casa…

…la situación es casi exactamente la misma, pero con una etapa adicional: los perros que aún no han aprendido a quedarse solos adentro encontrarán rápidamente la forma de escaparse al patio, en donde hay una multitud de razones extra para ladrar. Si el perro es capaz de mantener la calma cuando se queda solo dentro de casa, cualquier ladrido será mucho menos molesto para los vecinos.

Es posible permitirle al perro acceder al jardín, y de hecho, es más cómodo para el perro, pues podrá hacer sus necesidades cuando quiera, estirar sus patas y ver toda la actividad que ocurre afuera, aunque con un riesgo mayor de que ladre. El entrenamiento es fundamental para limitar esta actividad, porque los perros comienzan a ladrar rápidamente ante cosas que no entienden o los atemorizan.

En consecuencia, cuanta más experiencia tenga tu perro estando afuera, menos razones tendrá para ladrar. También debes entender que existen distintos tipos de ladridos: aquellos producto del aburrimiento (a menudo largos y lastimeros), los amenazantes (más sordos y acompañados de una postura que claramente comunica amenaza), ladridos de cacería (de un tono más agudo y que emite mientras corre) y ladridos juguetones que son más variables e inconsistentes en cuanto al tono.

Los perros que suelen ladrar mientras juegan pueden ser un poco más escandalosos, pero debo admitir que no tengo el corazón para intentar callarlos: el juego es y debe seguir siendo un momento de relajación para el perro, con la menor cantidad de limitaciones posibles, brindándole la oportunidad de hacer cosas que estarían prohibidas en otras circunstancias, ¡como ladrar!

¿Cómo puedes adiestrar a tu perro para que ladre menos?

La consistencia es uno de los conceptos más importantes en el campo del adiestramiento canino, junto con la sociabilidad, la obediencia y la recompensa. Hemos visto que, mientras más alto es el grado de sociabilidad del perro, menos probabilidades existen de que reaccione a un estímulo externo. Mientras más obediente sea, es más fácil lograr que haga silencio al darle la orden. Mientras más rápido haga silencio, y mientras más tiempo se mantenga callado, mayor será la recompensa; finalmente, existe una condición primordial e incluso esencial: cuando le digas “silencio” a tu perro, debe estar de hecho en silencio.

Lo que podría parecer algo obvio es en realidad un punto vital a recordar. Demasiados propietarios les gritan a sus perros cuando ladran con la esperanza de hacer que se callen, mientras que el perro lo toma en realidad como la siguiente conversación:

– ¡Silencio!
– Woof woof (¡Qué bueno! Alguien quiere conversar conmigo).
– ¡Silencio!
– Woof woof (¿Qué es lo que quieres en realidad?).
– ¡Dije silencio, perro tonto!
– Woof woof (¡No te entiendo, habla bien!).
– ¡Cállate!
– Woof woof (¿Que ladre más alto? ¡NO HAY PROBLEMA!).
Y así sucesivamente.

Pedirle tranquilamente que haga silencio, o darle cualquier otra orden susurrando, es una buena idea por tres razones: primeramente, tu perro probablemente no es sordo, segundo, lo obligas a prestar atención (concentrarse), y finalmente, tienes la opción de subir el tono de voz si es necesario.

Regresemos al tema de la consistencia, que significa que recibirás de tu perro exactamente lo que le pidas; en este caso, silencio.

“¡Silencio!” y entonces puedes actuar, eligiendo entre una de estas opciones:

1. Tocar la oreja de tu perro para llamar su atención (no es recomendable, pues no lo merece).

2. Ignorarlo (altamente efectivo, y desarrollaremos esta técnica más abajo).

3. Crear una acción o un comportamiento disruptivo (lanzar algo cerca del perro, silbar, ofrecerle un bocadillo), lo que callará al perro pues lo sorprenderá o distraerá.

Los bocadillos funcionan muy bien, y esta es la razón: ¿Puedes ladrar? Por favor, haz un esfuerzo, muy bien, de nuevo, perfecto, ahora inhala profundamente por la nariz, gracias de nuevo. ¡Ahora haz ambas cosas al mismo tiempo! ¿No puedes? No te preocupes, nadie puede, y tampoco tu perro.

Conclusión: cuando tu perro ladra y le ofreces un bocadillo, sucederá una de dos cosas posibles: puede seguir ladrando y no recibir su recompensa, o puede elegir el bocadillo y dejar de ladrar, y entonces lo habrás premiado por lo último que hizo. Es decir, ¡por dejar de ladrar! Simple, ¿no?

Ignorar a tu perro es muy efectivo si lo haces bien. No debes mirarlo, ni tocarlo, ni hablarle, como si no existiera o como si fuera invisible. Esta técnica funciona muy bien con perros que constantemente quieren llamar la atención, si se practica correctamente. Lo peor que puedes hacer es ignorarlo por 5, 10 o incluso por 20 minutos antes de ceder y simplemente reaccionar, ya sea de forma callada con un escueto “silencio” o violentamente con un estruendoso “¡Cállate, o seré yo quien te calle!”.

En este caso, lejos de oprimir el botón de APAGADO en tu perro, lo que harás es subirle el volumen al máximo. Lo que habrás hecho es “decirle” a tu perro “¡OK! Para que yo reaccione, tienes que ladrar como loco durante 20 minutos – ¿crees que puedas hacerlo siempre?”. Y puedes tener la certeza de que su respuesta será “No hay problema, noté que te estás quedando un poco sordo y tuve que ladrar más fuerte y por más tiempo para que me escucharas”.

Cuando quieras (o necesites) interrumpir a tu perro mientras ladra, debes hacerlo tan pronto como sea posible. En algunos casos, incluso puedes anticipar sus ladridos y evitarlos del todo. De otra forma, apenas comiencen, es mejor tomar la primera opción. Mientras más veces ladre el perro, más alterado se pondrá y será más difícil detenerlo. Como regla general, y a diferencia de lo que ocurre con la comida por ejemplo, ladrar no es una fuente de satisfacción para el perro.

Por lo tanto, el perro seguirá ladrando durante tanto tiempo como te tardes en darle la atención que tanto ansía, o durante tanto tiempo como alguien pase por el frente de su casa, o simplemente mientras se sienta asustado. A menos que sea simplemente para llamar la atención (ver arriba), no tiene sentido esperar a que tu perro se calme por sí solo. Es mejor buscar algo que lo mantenga ocupado.

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