El origen del perro: 12.000 años de compañía

Los perros fueron domesticados hace más de 10.000 años, cuando la sociedad humana aún merodeaba por el planeta, cazando y recolectando. Los lobos, ancestros de los perros, se acercaron a las poblaciones humanas de la época, y gradualmente se convirtieron en los compañeros que son hoy en día. ¿Cómo es que las especies se juntaron? ¿Cuáles fueron las razones para que dos especies tan distintas formaran una relación única a lo largo de la historia?

Los orígenes de los perros han sido estudiados según criterios morfológicos, pero hoy en día, la genética ha confirmado las teorías: los perros sí descienden de los lobos. Aún conservan muchos puntos en común, e incluso pueden procrear unos con otros.

Perros y lobos

Según los más recientes estudios genéticos sobre perros y lobos, los científicos han identificado que las dos especies se separaron originalmente hace más de 100.000 años. Una serie de eventos genéticos ha hecho que sea posible identificar ese momento de la separación.

Entre 30.000 y 50.000 años atrás, comenzó una relación codependiente entre perros y humanos. Específicamente, los lobos sacaban beneficio de los recursos recolectados por humanos tomando ventaja de nuestro “desecho biológico”. Dado que la dieta humana era oportunista y carnívora, nuestros desechos eran una excelente fuente nutritiva para los caninos.

La relación entre lobos y humanos rápidamente evolucionó en una cooperación completa, pues los lobos brindaban seguridad a los grupos de humanos, además de ser compañeros de caza sumamente útiles. Las poblaciones de humanos y lobos cada vez fueron más cercanas, y el miedo que los separaba se redujo con el tiempo y fue reemplazado por confianza mutua.

Una relación desarrollada para cooperar

La domesticación es un proceso a través del cual un animal solo se reproduce en un ambiente humano, o un ambiente dirigido por humanos, donde estos generan el efecto de selección.

La domesticación de los perros tuvo lugar hace alrededor de 15.000 años, antes del asentamiento humano. Este proceso se dio en varios rincones del planeta antes de la revolución neolítica, aunque la variante asiática es la más común hoy en día.

Durante la antigüedad clásica (es decir, hace más de 2.000 años) cuatro tipos morfológicos importantes emergieron: lupoides parecidos a los lobos, en el sur; graioides, sabuesos rastreadores; lupoides del norte y molosos. Esta divergencia solo puede haber surgido como consecuencia de la selección, que es un fenómeno lento que empezó a manifestarse hace miles de años. Los seres humanos también han tenido un rol en el control de la evolución genética de los perros, adaptando la especie a las necesidades humanos de caza, protección y compañía.

La aparición de las razas de perro: un caso único entre especies animales

Entre el año 1000 a.C. y 1000 d.C., aparecieron varias razas caninas: sabuesos y perros de montaña, derivados de montañeros; mastines derivados de lupoides, spitzes y galgos de tipo and lupoide/graioide, y pointers, cuyo origen ha sido más difícil de determinar.

Hoy, en el tercer milenio d.C., existen cerca de 400 razas, si contamos las reconocidas por la Fédération Cynologique Internationale. Sin embargo, esta cantidad es insignificante, pues el término “raza” no está bien definido. Un zoólogo reconocería alrededor de 100 razas con importantes diferencias morfolóficas. El pastor belga es un buen ejemplo, pues es una raza con cuatro subtipos. Sin embargo, el problema es político, pues hay que lograr que varios clubes caninos se pongan de acuerdo en una definición de raza. Desde una perspectiva genética, no existen diferencias importantes entre perros, a pesar del inmenso rango de tipos de cuerpo que existen.

La mentalidad selectiva (es decir, tener un objetivo claro en cuanto a comportamiento o forma corporal) es algo reciente, y esto explica la evolución lenta de las razas caninas. Los cuatro tipos originales evolucionaron recientemente, en los últimos siglos. Sin embargo, dado que los nuevos descubrimientos nos han hecho capaces de controlar la evolución de los perros, ha habido una explosión perceptible en el número de razas.

Ninguna otra especie en el planeta ha evolucionado en este tipo de ambiente, creando tanta variabilidad en su aparición. La evolución es tan rápida que, hoy en día, algunas razas ya no pueden reproducirse juntas, lo cual es una condición clave para ser consideradas como una misma especie. Esta anomalía no es típica entre poblaciones animales, por lo que es difícil caracterizar a los perros como una sola especie.

Últimamente, los perros son una especie por derecho propio y, metafóricamente, una clase aparte: una que ha encontrado un ambiente rico y gratificante al compartir con humanos, a lo cual se ha adaptado increíblemente bien. Como especie, los perros se encuentran a lo largo del mundo y han evolucionado rápidamente para conseguir un nivel nunca antes visto de diversidad morfolófica y variabilidad del comportamiento.

Dr Stéphane Tardif
Veterinario y editor en para Wamiz

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