Enseñando a tu perro a regresar a ti cuando se lo ordenes.

Algunos propietarios nunca sacan a su perro sin la correa, por temor a no poder colocársela de nuevo cuando hayan terminado de caminar. Francamente, es una pena. Enseñar a tu perro a regresar a ti evitará esta situación.

Sin embargo, lo más difícil parece ser lograr que el perro entienda lo que quieres. ¿Cómo puedes decirle a un perro que regrese a ti? Es una orden llena de ambigüedades.

Hacer que el perro te entienda.

A menudo, los perros fracasan por completo en entender la orden “ven”. Peor aún, podrían entenderla completamente al revés. Permíteme explicarme. Para llamar a un perro, la mayoría de los propietarios solo dicen (o gritan) el nombre del perro.

El perro levanta diligentemente sus orejas, mira a su propietario desde lejos y espera una orden específica, como: “Rex, siéntate”, pero nunca recibe dicha orden. Para el propietario, el simple hecho de decir el nombre del perro parece suficiente para hacer que regrese. Sin embargo, el animal espera algo más. Por lo tanto no hace nada, incluso a pesar de que estaba listo para escucharte. ¡Y eso te molesta! ¿Cómo puedes superar esta impotencia?

Dale al perro una orden específica.

Asegúrate, antes que todo, que tu perro te vea. ¡No pierdas el tiempo gesticulando en vano! Si ves que tu perro está ocupado conociendo a otros perros, no tiene sentido hablarle. Acércate a él para llamar su atención. Siempre di el nombre del perro seguido de una orden: “¡Rex, sentado!” o “¡Rex, aquí!”. Utiliza siempre el mismo término.

Más aún, los perros son muy sensibles al lenguaje corporal, y cuando este se contradice con tus palabras, el perro solo “escucha” tu lenguaje corporal. Cuando un perro no regresa al escuchar su nombre, el propietario a menudo responde con poderosos gestos de molestia. Y el perro solo entiende que el propietario no está feliz con algo, y por lo tanto no se atreve a acercarse a él o ella.

¿En dónde puedes enseñar a tu perro a regresar a ti?

Al igual que en el entrenamiento con la correa, puedes comenzar a practicar en casa. Aplaude un par de veces y llama a tu perro por su nombre, seguido del comando “¡Ven!” Toma ventaja de las situaciones naturales: si estás en la cocina y tu perro te mira desde el pasillo, llámalo. Si obedece, felicítalo. También puedes hacer que vaya a su cama o kennel 10 minutos antes de su comida, y luego llamarlo para que vaya a comer. Eso realmente no es “llamar” al perro, pero es un comienzo muy efectivo. Repite esto varias veces al día a modo de juego.

Más adelante, necesitarás que ambos salgan juntos. El primer día de entrenamiento es bastante delicado. De hecho, hasta ese momento no puedes estar seguro de que el perro vaya a responder al comando “Ven”, pero debes tomar el riesgo y quitarle la correa. Luego, deberás progresar poco a poco. Durante el primer intento, elige un lugar amplio pero cerrado, como un jardín grande y privado. Puedes dejar que el perro corra libre antes de pedirle que regrese desde el fondo del jardín. De esta forma no existe riesgo de que tu perro escape o se pierda.

El segundo paso es intentarlo en un espacio abierto y sin cercado en donde puedas observar a tu perro constantemente y sin perderle de vista: una pradera sin árboles, por ejemplo (evita en lo posible que hayan carreteras cercanas). El tercer paso es probar en un bosque en donde el perro pueda “desaparecer” detrás de los árboles, pero aún así regrese a ti cuando lo llames. ¡En este punto podríamos dar por finalizado el entrenamiento!

¿Cómo deberías entrenar a tu perro para que regrese a ti cuando lo llames?

Deja que tu perro corra libre en el espacio que hayas elegido. Luego agáchate, aplaudiendo para invitar a tu perro a que se acerque para jugar contigo. Al mismo tiempo, debes decir el nombre del perro, seguido de “¡Ven!” Abre tus brazos para recibirlo. Trata de hacer esto cuando el perro no esté demasiado lejos. Prémialo cuando “regrese”. Repite el proceso ahora con el perro más alejado. Aumenta progresivamente la distancia entre ustedes cuando lo llames.

Si a pesar de tus esfuerzos el perro no regresa, muévete en dirección opuesta a él, pretendiendo que no puedes verlo y que no tienes interés. El perro regresará, creyendo que estás a punto de irte. Por sobre todo, evita correr detrás del perro en un intento por atraparlo. El perro lo tomará como un juego y disfrutará escapando de ti. Si llamas a tu perro justo antes de que se marchen y le colocas la correa de inmediato, él se sentirá “decepcionado”.

Comenzará a asociar la orden “Ven” con una partida inminente. Por lo tanto, existe el riesgo de desobediencia. No le pongas la correa de inmediato, para que el perro no tenga la sensación de ser castigado por regresar. Camina con él un poco más, pidiéndole que se mantenga “cerca”. Ponle de nuevo la correa y continúa caminando por un rato. Ahora es momento de abordar la situación más delicada del entrenamiento: cuando el perro se encuentra muy lejos, con otros perros, y tú estás hablando con tus amigos.

Esta es una situación extremadamente estimulante. Un perro bien entrenado debería regresar a ti, a pesar de estas condiciones. Intenta llamar a perro frecuentemente desde lejos y prémialo por regresar. Provoca estas situaciones difíciles.

Consejo de nuestro entrenador: Nunca reprendas al perro mientras regresa.

Es extremadamente importante felicitar al perro mientras regresa, incluso si has tenido que esperar un rato a que lo haga. Deben evitarse los regaños, no importa cuán tentados nos sintamos a hacerlo.

Un ejemplo clásico: Luego de dos horas corriendo frenéticamente por el bosque, el propietario pensará que el perro debe estar cansado (al igual que el propietario) y que es normal que el perro quiera regresar a casa… ¡Error! El propietario lo llamará, incluso gritando con enojo y frustración (¿qué puede ser más frustrante que un perro que no quiere regresar?) Cuando el perro finalmente decide regresar con su propietario, este le da un manotazo, con la intención de hacerle entender que se tardó demasiado en obedecer y que debe volver tan pronto como se le dé la orden en la siguiente ocasión.

¿Qué ha entendido el animal? “Regresé y me golpearon; la próxima vez, no voy a regresar”. Efectivamente, el perro asocia el castigo con regresar y no con haberlo hecho tarde. En consecuencia, el perro responderá cada vez menos a los llamados de su propietario. Y el propietario querrá sacarlo siempre utilizando la correa. Todo este drama surge de un simple malentendido.

En resumen:

Cosas que debes hacer:

  • Asegúrate de que tu perro pueda verte cuando lo llames.
  • Dale una orden específica.
  • Prémialo por regresar.
  • Haz que se acostumbre a obedecer en casa llamándolo a modo de juego.
  • Sigue jugando con él antes de regresar a casa.

Cosas que no debes hacer:

  • Hacer gestos exagerados enseñándole cuán molesto estás.
  • Limitarte a llamarlo diciendo solo su nombre, sin una orden específica.
  • Reprender a tu perro por haberse tardado en obedecer tu orden.
  • Convertir los paseos sin correa y la orden “ven” en un tema tabú.
  • Volver a casa justo después de colocarle la correa al perro.

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