La torsión gástrica en los perros.

La Dilatación-Vólvulo Gástrica (DVG) es una condición médica muy grave en los perros, causada por la dilatación repentina del estómago y acompañada por la rotación del mismo sobre su propio eje. La DVG requiere de una intervención quirúrgica de emergencia. Sin embargo, puede ser prevenida en razas de alto riesgo mediante la adopción de ciertas medidas alimenticias.

La condición se manifiesta como una dilatación del estómago causada por la acumulación de gases, y puede aumentar su gravedad rápidamente debido a la torsión gástrica. Los perros son prácticamente los únicos animales susceptibles a este síndrome. Esto se debe al hecho de que sus estómagos poseen una gran motilidad, especialmente sobre su eje longitudinal. Afecta principalmente a las razas grandes, como por ejemplo, el pastor alemán, el briard francés, el beauceron, el gran danés, el doberman, el san bernardo, etc. Los animales ansiosos o nerviosos también sufren el riesgo de desarrollar esta condición.

© Flickr – Alwyn Ladell

Síntomas y signos clínicos.

El estómago se llena de gases. Si la respiración del perro se acelera (como cuando se ha estado ejercitando), esto es una indicación de que los pulmones están ejerciendo presión sobre el hígado, en primer lugar, y luego sobre el estómago, haciendo que este se tuerza hacia atrás y hacia adelante.

Este efecto de “péndulo” hace que uno de los ligamentos que sostiene el estómago y el bazo se rompa, y como resultado, estos órganos ya no logran mantenerse en su posición natural. El bazo termina por inflamarse, ya que la circulación de la sangre se ve interrumpida, y esto hace que el estómago se gire. El animal sufre una agonía considerable: se quejará, intentará vomitar y caminará en círculos. Es posible que el propietario sea capaz de detectar la distensión (inflamación) del abdomen. El perro debe recibir atención veterinaria de urgencia, ya que esta condición puede resultar fatal para el animal en muy poco tiempo.

Primero, se necesita una descompresión estomacal de emergencia. Luego, el órgano debe ser unido nuevamente a la pared abdominal de forma quirúrgica para evitar que el síndrome se repita. La cirugía consiste en abrir el abdomen, vaciar todo el contenido del estómago y colocarlo nuevamente en su posición natural. Es un procedimiento muy difícil y complicado de realizar, dado que el animal normalmente se encuentra en estado de shock.

Luego de recibir atención médica y un tratamiento integral, seguido de una intervención quirúrgica, la prognosis de recuperación del DVG es de un 90%.

Factores de riesgo para la torsión gástrica:

  • Una comida abundante ingerida rápidamente.
  • Actividad física inmediatamente después de una comida.
  • Beber cantidades copiosas de agua durante una comida: esto aumenta la probabilidad de que el contenido gástrico se dilate, y de que se produzca una carga excesiva de peso, lo que puede ser doloroso y causar espasmos en el cardias y el píloro.

Alimentos con ciertas características específicas que también pueden causar esta condición:

  • Alimentos con una alta capacidad de absorción, que crean una especie de “sopas” que se hinchan en el estómago al beber agua.
  • Alimentos que producen gas, como los bizcochos, que liberan el aire atrapado dentro de ellos en el estómago.
  • Alimentos fermentables: estos alimentos suelen ser ricos en azúcares o cereales sometidos a largos tiempos de cocción, que se pueden fermentar rápidamente en el estómago.

Previniendo la torsión gástrica.

Las medidas preventivas son muy sencillas:

  • Dividir la ración diaria de alimento en dos o tres comidas a lo largo del día.
  • Asegurarse de que el perro pueda tomar agua regularmente a lo largo del día.
  • Optar por alimentos de bajo volumen (y por lo tanto, muy concentrados en calorías), no fermentables, y que no sean propensos a absorber el agua.
  • Mantener una atmósfera tranquila mientras el perro está comiendo, para evitar que se ponga nervioso o ansioso.
  • No someter al perro a esfuerzos extenuantes o actividad física intensa luego de las comidas (esto puede causar que el estómago lleno del perro se balancee hacia adelante y hacia atrás).

Cirugía para la torsión gástrica.

Primero, al perro se le toman al menos dos vías intravenosas y se le transfunden líquidos y medicamentos (antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios) para aliviar el dolor, prevenir las infecciones y estabilizar sus signos vitales.

Luego se introduce una sonda gástrica para liberar el gas y limpiar el estómago. Si el estómago está demasiado retorcido como para introducir la sonda, se introduce un trocar (una especie de aguja de gran tamaño) por un costado del estómago, en su parte más hinchada. En dado caso, es riesgo de una infección abdominal es mucho mayor.

Tasa de éxito de la cirugía y tasa de reincidencia:

La tasa de supervivencia de los perros tras esta cirugía es del 50%. Si al perro solo se le introduce una sonda para vaciar el estómago y no es operado, la tasa de reincidencia es del 80%.

El perro será puesto bajo estricta supervisión veterinaria luego del procedimiento. Normalmente deben pasar al menos dos días para que el animal sea declarado como fuera de peligro.

Fotos tomadas durante una cirugía de torsión gástrica, llevada a cabo en el Centre Hospitalier Vétérinaire Frégis:

Vista perioperatoria de una dilatación gástrica con torsión.

La fijación preventiva del estómago (gastropexia) vía laparoscopia es una técnica poco invasiva que elimina el riesgo de sufrir una torsión gástrica.

Ver otros artículos