¿Por qué mi gato juega con su caca?

mi gato juega con su caca
Gato escondido l Mikhail Vasilyev

El gato es un animal travieso, malicioso y juguetón: un trozo de cuerda o un corcho a menudo es suficiente para tenerlo entretenido durante un rato. Pero, a veces, algunos dueños se sorprenden: el juguete que vuelve loco al gato es su propia caca. ¿Es normal que a un animal no le den asco los excrementos? ¿Por qué hace eso? ¿Qué podemos hacer para que deje de jugar con su caca?

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El comportamiento eliminativo del gato es una pregunta frecuente entre los propietarios de gatos. En este artículo vamos a explicar por qué el gato juega con sus propios excrementos: cuáles son los comportamientos normales y cómo este tipo de comportamiento puede aparecer.

El comportamiento eliminativo del gato

Se sabe que el gato puede ser muy cuidadoso con su inodoro. Su comportamiento eliminativo es muy estructurado, y aparece muy pronto en el gatito. De hecho, recién destetado, el gatito desarrolla de forma espontánea los comportamientos ligados a sus necesidades.

El gato va a buscar seguramente zonas tranquilas y en las que se sienta en seguridad, con algunas características que los gatos adoran: tienen que ser absorbentes y que después pueda cubrir con sus patas. Esto hace que el gato vaya a menudo, incluso sin que le enseñemos, hacía su caja de arena (cuando no sale al exterior). Pero a veces, la cosa cambia (una maceta, el sofá, los zapatos…), aunque normalmente el gato es bastante limpio, según nuestros criterios.

Sin embargo, no todos los gatos dominan el “recubrimiento” de manera eficaz. El comportamiento innato consiste en escarbar alrededor de sus necesidades, pero también sucede que no escarba en el lugar adecuado y que las heces queden a la vista.

Excepto en esos momentos, el gato tiene tendencia a evitar las zonas en las que hace sus necesidades. No tiene el mismo “asco” que nosotros a los excrementos, pero tampoco es como el perro, que tiene tendencia a sentirse atraído por el olor (al punto de llegar a comérselo…).

El gato es, por tanto, más delicado que el perro, pero sigue siendo un animal y no va a identificar el excremento como una cosa sucia. Una vez que la caca se seca y pierde su olor, puede verla como una piedra y usarla para jugar sin experimentar ningún disgusto.

El gato: un jugador oportunista que nunca pierde una ocasión

Cuando queremos comprender al gato, saber qué nos quiere “decir, es necesario tener en cuenta una idea preconcebida y errónea sobre ellos: no son animales perezosos. Aunque presenten a menudo un comportamiento tranquilo y, en apariencia, poco activo, en realidad el gato es activo durante todo el día.

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Esto se debe a su modo de alimentarse: en la naturaleza, son las pequeñas presas las que componen su dieta. Y hace falta el equivalente de 12 ratones para alimentar a un gato en un día. Esto hace que se pase el día buscando, desde que se despierta. La caza es, en efecto, el comportamiento principal del gato.

En casa, el gato encuentra la comiza en su tazón, casi siempre sin haberla buscado. Es el juego que ocupa al gato y, por tanto, no va a perder la oportunidad de saltar sobre un pequeño objeto que se mueve.

De ahí la expresión de jugador oportunista: al contrario que el perro, que caza en manada y es capaz de rastrear a su presa, el gato va a cazar más bien al acecho. Espera que una presa se manifieste cerca de él para salta de golpe, y las persecuciones, si tienen lugar, no duran mucho. Y, sobre todo, el más mínimo objeto que pasa por su campo de visión puede rápidamente volverse atractivo para él.

Una pluma, una bola de papel, juguetes para el gato, un trozo de cuerda: todo puede ser un juguete para él aunque cada gato desarrolla rápidamente sus hábitos y preferencias.

Pero como hemos dicho antes, una caca imita a la perfección una pelota (ligera, sólida, que rueda) y que no produce rechazo en el gato, representará para él las características de un juguete.

La limpieza del gato: cómo una caca se convierte en un juguete

El gato va rápidamente a seleccionar los juguetes con los que más se divierte, y tendrá tendencia a ignorar el resto. Para disgusto de los dueños que compran muchos juguetes, el gato tiene tendencia a ignorar una gran parte.

Pero jugar con sus excrementos es un hábito que puede comenzar desde el principio. Un gato adulto que ya tiene sus juguetes favoritos, tiene poco riesgo de empezar a jugar con sus cacas.

Por el contrario, es muy frecuente ver a los gatitos jugar con sus excrementos. Cuando son pequeños, curiosos y exploradores, y todos los comportamientos relacionados con la caza descritos anteriormente se intensifican cuando el gato es pequeño. Todo lo que es pequeño y se mueve va a apasionarle durante largos momentos.

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La mayoría de los gatos abandonarán este juguete en favor de otros, pero algunos prolongan este comportamiento a lo largo de su vida adulta.

¿Qué hacer para que mi gato no juegue con su caca?

Es complicado limitar el acceso de tu gato a su caja de arena (no sería muy bueno para él y corremos el riesgo de que haga sus necesidades fuera). Tampoco es recomendable regañarle, porque asociará la reprimenda a tu presencia, y el gato sabe identificar los momentos en los que no estás para hacer lo que quiere y evitar el castigo. Esto sólo empeorará la relación entre ambos.

La mejor solución consiste simplemente en hacer que no pueda sacar la caca de la caja de arena. Existen cajas con paredes más altas o de las que el gato puede salir por una apertura en la parte superior. Por el contrario, es imposible para él sacar la caca de ahí.

No te olvides de darle, a cambio, juguetes que sean equivalentes y que pueda utilizar. Es importante proporcionar actividad a tu gato, que corresponda a sus necesidades.

Escrito por: Dr Stéphane Tardif

Veterinario y redactor para Wamiz

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Periodista, apasionada del arte, enganchada a las redes sociales y enamorada de los animales. ¡Puedo pasar horas viendo vídeos de gatetes en internet!