¿Por qué mi perro ladra tanto por la noche?

Un perro en la noche. Imagen del proyecto 'Black dogs'. / Fred Levy
Un perro en la noche. Imagen del proyecto ‘Black dogs’. / Fred Levy

Existen diferentes motivos por los que tu perro ladra por la noche. Acudimos a un educador canino para explique qué le ocurre a tu perro

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Estás en el silencio de la noche tumbado en tu cama, ese momento tan deseado al final del día. Y todavía no has cogido el sueño cuando escuchas al perro del vecino ladra que te ladra. Incluso puedes tener la mala suerte de que ese ladrido contagie a otros perros y acabe medio vecindario con la banda sonora del “guau, guau, guau, guau”. Es inevitable irritarse ante esta situación, pero quizás te ayude saber que existen diferentes razones, relacionadas con el comportamiento, que hacen que un perro ladre tanto por la noche. Igual que te puede ayudar entender qué son los ladridos para ellos.

Diferentes factores

Al mudarnos Chufa y yo a nuestra última casa, la perreta ladraba casi ante cualquier ruido nuevo, especialmente por la noche. Al sentir el crujido de la puerta, cuando pasaba alguien por la calle, un coche aparcando en la puerta o al pasar oler a un gato o un perro por nuestra fachada. Eso duró poco y se corrigió rápido. Porque para ella eran situaciones nuevas, desde la propia casa hasta todos esos ruidos, y me tenía que avisar de alguna forma.

Que tu perro ladre por la noche tiene está un poco relacionado con eso último: necesita captar tu atención de alguna forma para comunicarte algo. Y esta necesidad, que para él es urgente, puede ser síntoma de algunos problemas o déficits en la rutina de tu querido perrete. Puede ser señales de falta de ejercicio o aburrimiento, a malos hábitos por parte tuya que acaban por influir en su educación.

Lo normal vs. Lo patológico

Lo primero para comprender por qué tu perro ladra tanto por la noche es diferenciar entre lo que se considera normal y lo patológico. Por ejemplo, si un perro está acostumbrado a un horario, a una rutina y un día ocurre algo al azar que rompe con ello, el perro reaccionará, el perro ladra. Por ejemplo, “suena el timbre a las 3 de la mañana. Es normal que el perro reaccione ante un estímulo fuera de lo común. Si eso ocurre un par de veces al año, entra dentro de lo normal porque es algo ante lo que cualquiera reaccionaría: ponernos tensos ante algo fuera de lo habitual”, explica el educador Sergio Tallón, de Senda Canina.

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Ahora bien, una circunstancia bien distinta es que tu perro ladre todas las benditas noches. De ser así, salimos de lo que se considera normal y se puede deber a otras razones: asume el rol de perro guardián, porque es inseguro o miedoso, porque es un perro muy frustrado o el perro ladra por puro contagio emocional, entre otras.

El aburrimiento puede ser una de las causas de los ladridos.
El aburrimiento puede ser una de las causas de los ladridos.

Perro guardián

¿Cómo adquiere tu perro el rol de perro guardián? “Es un perro que sale poco, tiene poca vida fuera de casa y acaba por convertirse en ese perro guardián. Hay personas que buscan eso, y otras que no pero sin darse cuenta lo está creando –afirma el educador canino–. Este perro reacciona ante cualquier tipo de estímulo que pueda considerar raro y por la noche aumenta. Al haber más silencio, percibe más estímulos que durante el día pasan desapercibidos y ladra ante ellos”.

Un perro inseguro

Otro de los motivos que explicarían los ladridos de tu perro pasa porque se trate de un perro inseguro, un perro miedoso. Ante la mudez de la noche, tu perro siente más ruidos que cogen más relevancia para él por la noche. “El perro reacciona y ladra. Muchas de esas reacciones del perro no dejan de ser un “oye, desaparece de ahí ya, vete”, señala el de Senda Canina.

Según la experiencia de Sergio Tallón, tanto el perro guardián como el miedoso “han aprendido a que ladrando las cosas desaparecen. Esto se traduce en que si yo estoy en el patio de mi casa –desde la mente del perro–, pasa un perro por mi puerta y me pongo a ladrar, el perro intruso ‘desaparece’ porque sigue su camino, pero nuestro perro piensa que ha sido él quien lo ha echado, se crece y ladra”.

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Los perros pueden ladrar también por contagio emocional.
Los perros pueden ladrar también por contagio emocional.

Perros frustrados

El tercer porqué serían perros los perros frustrados. “No son perros guardianes, pero al no recibir la estimulación necesaria están más tensos de la cuenta, situación que provoca que salten a la mínima. Puede ser con algo que escuche fuera de casa; o simplemente que yo me levante para ir al baño de madrugada y el perro se reactiva el escuchar esa situación. El perro está tan tenso que reacciona ante cualquier cosa”, expone el educador canino consultado por Wamiz.

Por contagio emocional

Tu perro también puede ladrar por las noches por lo que se conoce como contagio emocional. O sea, “cuando hay varios perros que ejecutan un comportamiento, un perro cercano empatiza con ese comportamiento, lo hace también. A veces es como mecanismo de defensa o como una forma de enfrentar estímulos generales –dice Sergio– . Por ejemplo, tú sales a pasear con tu perro y de repente sale un conejo. Solo lo ve él, se excita mucho, corre y ladra tras él, los demás ‘se contagian’ y harán lo mismo”. Esto trasladado a la noche, puede pasar por lo comentado al principio. Empieza el “guau, guau” de un perro y contagia a medio vecindario.

Cómo evitarlo

Nuestros perros son seres sociales, les gusta relacionarse con otros animales y con los humanos. Tienen dificultades para gestionar la soledad que puede venir de esa ruptura con su rutina habitual, del aburrimiento o que no recibe el estímulo necesario. Es muy importante que tu perro queme energía mediante el ejercicio físico y tenga la mente activa para contar con un comportamiento equilibrado. Algo de lo que te hablaremos en un próximo artículo, cómo hacer que tu perro ladre menos por la noche.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.