Las 7 razones por las que adoptar un perro merece la pena

Chufa de parranda con sus amigos perrunos en la sierra. / L. DUARTE
Chufa de parranda con sus amigos perrunos en la sierra. / L. DUARTE

Hoy se celebra el Día mundial del perro adoptado y te contamos las 7 razones esenciales por las que adoptar un perro merece la pena

- Anuncio Publicitario -

Desde hace varios años, cada 23 de septiembre se celebra el Día mundial del perro adoptado. La fecha nace con la intención de concienciar a las personas de la cantidad de abandono animal que hay, así como de la importancia de adoptar perros y gatos en lugar de comprarlos. Las perreras y los refugios están hasta los topes de perros que buscan una familia que les brinde una segunda oportunidad. Lo que ignoran esos humanos es todo lo que recibirán a cambio: fidelidad, amor y confianza. Son los pilares fundamentales para entender las 7 razones por las que adoptar un perro merece la pena. Y te lo cuento desde mi experiencia personal, desde que mi perra Chufa y yo nos cruzamos en el camino.

1. Un perro adoptado es un perro único

Siempre quise tener perro, desde niña. Estaba enamorada del perro del anuncio de Scottex, ese cachorro con sus andares graciosos y torpes. Pero mis padres no querían un perro ni bendito en casa. “Cuando vivas sola, haz lo que quieras”, me decía mi madre. Y fue casi dicho y hecho. Eso sí, no fue de la manera que lo imaginé de pequeña. Creía que tendría perro cuando viviera en una casa con jardín, para que mi perro tuviera espacio para jugar y corretear. Y eso por el momento, con 31 años ya encima, no es así.

Chufa llegó a mi vida sin esperarlo, sin buscarlo. Dicen que las mejores cosas de tu vida ocurren justo de esa manera, de repente. Llevaba ya varios años viviendo sola y en piso, así que por mi cabeza no pasaba la idea de tener un perro. Aunque un par de amigos no pensaban lo mismo. “Oye, mira el evento de Facebook que te he pasado. Han encontrado una camada de cachorros abandonados. La llamada de mis amigos fue la mecha de mi aventura perruna.

Una de las cosas que más le gusta a Chufa es la naturaleza. / L. DUARTE
Una de las cosas que más le gusta a Chufa es la naturaleza. / L. DUARTE

2. Cambiarás el mundo de un ser vivo

Abrí el evento y… nada menos que 8 cachorros despeluchados y monííísimos. ¡Cómo no enamorarse! Mi cabeza era una montaña rusa de emociones. Por un lado me podían las ganas de tener a un petardo de esos en mi casa, pero por el otro me veía en un mar de dudas. ¿Cómo hago con mis horarios de trabajo? ¿Sabré cuidarlo? ¿Cuántas veces hay que pasearle? Aunque tenía la cabeza a punto de ebullición, le escribí a la chica que los encontró. Mientras hablábamos en mi mente ya le estaba comprando su cama, juguetes, el collar o arnés adecuado, los cuencos del pienso y del agua… ¡una locura!

3. Puedes evitar un sacrificio

Quedamos al día siguiente. De la camada de 8 cachorros ya solo le quedaban 3, por suerte. Cuando te metes en este mundo descubres verdaderamente la cantidad de abandono animal que hay en España. Los 3 perros estaban dentro de un transportín. Por las fotos a mí me había gustado ya uno de ellos, pero al abrirse esa reja… Dos de ellos estaban súper inquietos, pero mi bola de pelo rubia se quedó al fondo del transportín. Era la más chiquitita y estaba muy asustada. Me enamoré, y aquí seguimos 7 años después.

- Anuncio Publicitario -
Por suerte cuenta con muchos amigos de su especie. / L. DUARTE
Por suerte cuenta con muchos amigos de su especie. / L. DUARTE

4. No fomentarás la compraventa de animales

Mi ilusión de niña era tener un labrador color chocolate. ¿Y qué tengo? Una perra sin raza y rubia, tan rubia que tiene hasta las pestañas de ese tono. Y no sabéis cuánto me alegro que sea una perra adoptada. Probablemente el labrador lo hubiera tenido que comprar, y digo bien alto que tras adoptar a Chufa jamás compraré un perro. En general, los perros son amor puro, y en particular, Chufa es la petarda más sociable y agradecida del planeta.

5. No te abandonará nunca

Los primeros meses con ella, cuando la recogí solo tenía un par de meses, fueron muy duros. Sabe Dios lo que sufrió esos dos meses abandonada en la carretera de montaña. Es más, la chica que los encontró tuvo que meterse en un contenedor de basura para sacar a mi rubia y a otro de los cachorros. Al principio prácticamente no se movía de su cama y lloraba mucho. Si yo cambiaba de habitación, la tenía que cambiar también a ella. En el momento que me perdía de vista comenzaba el llanto. Le tenía que dar de comer y beber de mi mano. Por no hablar de la bendita paciencia que hay echar parar enseñarle a hacer pipí y caca en la calle.

Chufa con uno de sus juguetes favoritos. / L. DUARTE
Chufa con uno de sus juguetes favoritos. / L. DUARTE

6. Recibes un amigo agradecido

Fueron pasando las semanas, el bicho cogió confianza y se espabiló… ¡ya lo creo que se espabiló! Descubrió que era eso de jugar, de salir a calle, al campo, de conocer gente, de corretear con otros perros y se convirtió en el culo inquieto que es. Ya tiene 7 años y sigue igual, de hecho la gente por la calle todavía me pregunta si es un cachorro y… ¡no! Solo es una perra con mucha energía y un poco loca. Y esa energía, y esa locura, aunque a veces son las que me vuelven loca a mí, son las que hacen especial a Chufa.

He tenido momentos con ellas de… ¡¿qué hago contigo?! Cuando te encuentras parte del sofá destrozado; comida que desaparece; pelos en el sofá cuando no tendría que haberse subido; que te pote en el sillón del coche; que el perro del vecino le caiga mal y ladre hasta que lo pierde de vista; la odisea de bañarla en casa; o sus desapariciones en la sierra porque se ha ido detrás de las cabras o de un conejo corriendo como si no hubiera un mañana. Aquí entran la educación, la paciencia y el aprendizaje mutuo.

Dormida es un ángel. / L. DUARTE
Dormida es un ángel. / L. DUARTE

7. Serás mucho más feliz

Llámame loca, pero Chufa es el amor de mi vida. Me aporta más que muchas personas. Con ella he aprendido a perder el miedo a expresar mis sentimientos. Si a ella le va bien así, ¿por qué no a mí? Es una perra muy cariñosa, muere por una caricia. También me ha enseñado que no hacen falta las palabras para saber que alguien está junto a ti, que te quiere, que te apoya. Me ha lamido muchas lágrimas, hasta se ha comido los pañuelos con mocos incluidos… Pero sobre todo nos lo pasamos muy bien juntas. Ya puedes tener el día más mierda que cuando entras por la puerta de casa, ahí está la alegría de la huerta para montarte una fiesta de bienvenida.

- Anuncio Publicitario -

Por las mañanas, me atusa con su hocico para levantarme de la cama. Con Chufa es imposible aburrirse, ya se encarga ella de recordarte que le tienes que hacer caso, jugar o salir a la calle. Verla corretear por la naturaleza es una gozada. Ella se lo pasa pipa explorando y juntas descubrimos nuevos lugares. Y siempre que puedo me la llevo a mis viajes. ¡Ah! ¡Y cómo mola dormir con ella! Sinceramente, no la cambiaría por nada del mundo. Ojalá dure muuuchos años.

En en Día mundial del perro adoptado, te he dado 7 razones fundamentales por las que adoptar un perro merece la pena, aunque personalmente tengo tropecientas. Como dije al principio, si adoptas a un perro te dará fidelidad, amor y confianza durante toda su vida, valores que interiorizas cuando un trasto de estos te roba el alma. ¿De cuántas personas puedes decir esto?

La reina de la montaña. / L. DUARTE
La reina de la montaña. / L. DUARTE

“Se puede vivir sin perro, pero no merece la pena” (Heinz Rühmann).

Lee también: La salvajada de la que todos hablan: un gato con los ojos y la nariz cortados con un cuchillo

 

Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.