Sus dueños lo abandonaron por ser muy “agresivo”, pero en el refugio descubrieron su mentira

Existen muchas razones por las que alguien dejaría a su perro en un refugio. Muchas personas citan problemas de difícil solución, como una crisis financiera dentro de la familia, pero otros presentan excusas que podrían ser resultas fácilmente.

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Según expertos, 3% de las personas que llevan a sus perros a un refugio lo hacen porque el animal tiene el hábito de morder. La agresividad es una característica que se enseña, no es intrínseca de los perros, por lo que la mayoría de los incidentes podrían haberse evitado con entrenamiento adecuado. Aún así, quien quiera deshacerse de un animal encontrará la manera de hacerlo, ya sea con razones legítimas o no…

Quarter, un chihuahua de 5 años, llegó a un refugio en Los Ángeles con una reputación de “perro malo”, impuesta por su dueño. Cuando los cuidadores lo atendieron, se dieron cuenta de que eso no era tan cierto.

El personal del refugio animal quedó muy escéptico cuando recibió al perrito de manos de su dueño, quien les advirtió que su mascota era agresiva y había desarrollado el hábito de morder.

“El personal del refugio es naturalmente cuidadoso a la hora de trabajar con perros agresivos”, declaró Traci Jean Gallegos-Schuver, coordinadora de transporte y adopción de Little Diva Rescue en una entrevista. “A la hora de procesarlo, presuntamente intentó mordisquear a un miembro del equipo”.

Como resultado de esa mordida, Quarter fue puesto en cuarentena en el refugio, lo que significa que tendría poca interacción con humanos mientras estaba allí. Además que ser separado de los demás animales dificultaría mucho su traslado a otra organización de rescate.

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“Eso significa que la organización de rescate no hará responsable al refugio por daños a personas en caso de que alguien resulte mordido”, aclaró Traci.

Quarter recibió buenas noticias después de tres semanas en el refugio: Little Diva Rescue había decidido llevárselo. De inmediato lo llevaron al veterinario e incluso recibió un nuevo nombre: Teddy.

Traci llevó a Teddy a su casa para que durmiera allí. En seguida notó que no era tan agresivo como había sido reportado. “Tenía un poco de miedo, pero jamás mostró señal alguna de agresión. Nada”, menciónó. Traci aseguró que el veterinario pensó lo mismo.

Mientras Traci tuvo a Teddy en casa, tuvo que salir una noche y dejarlo con un amigo. SI bien ella sabía que el perro no era agresivo, temía que algo pasara cuando ella no estuviese para cuidarlo.

No fue sorprendente enterarse de que Teddy jamás demostró agresión durante esa noche.

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No pasó mucho tiempo para que todos empezaran a ver al perro con nuevos ojos. Todo el mundo estuvo de acuerdo en que describirlo como un perro “agresivo” fue algo injusto y poco certero. Se estaba convirtiendo en un perro claramente feliz.

No mucho después, Traci recibió una llamada de una pareja en Richmond, Virginia, interesada en adoptar a Teddy, así que viajó de California a Virginia, donde consiguió su hogar de por vida. La pareja declaró que el perrito fue muy amigable casi de inmediato.

Esta historia es un gran recordatorio de que siempre debemos darle una oportunidad a los animales en vez de darnos por vencidos cuando el primer problema se presente. Después de solo un poco de amor y cuidado, Teddy parece un perro totalmente distinto.

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