Un hombre arriesgó su vida al saltar al océano para rescatar al perro de alguien más

Cuando Lisa Delong llevó a su perra, Nellie, al océano el domingo pasado, tenía la intención de refrescarse. Sin embargo, Nellie se adentró al agua más de lo que esperaban y no podía devolverse a la orilla. Esta historia pudo tener un final trágico, pero gracias a Adam Parker, todo salió bien.

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“Creo que Nellie pensó que estaba a su alcance y luego se confundió al verse tan lejos de la costa”, dijo Delong en una entrevista. “No sabía diferenciar a dónde debía nadar para devolverse”.

A este punto, se estima que Nellie estaba a 300 metros de la costa. La perra nadaba, lentamente, y podía escucharse llorar a la distancia. Todo lo que Delong podía hacer era observar, pues si ella nadaba para buscar a su mascota no hubiera habido manera de regresar sanas y salvas.

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“No soy muy grande y sé que no puedo nadar 300 metros de ida y de vuelta para regresar con ella. No sé qué hubiera podido hacer”.

Unos instantes después, un hombre llamado Adam Parker llegó al lugar y encontró a Delong muy agitada, una reunión de gente y una perra luchando por mantener la cabeza por encima del agua. Delong había llamado incluso al club de yate local, esperando que alguien con un bote llegaría para rescatar a Nellie.

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“Escuché a una persona decir que Nellie había estado nadando durante casi una hora y la gente estaba llamando al club de yates para que ayudaran”, comentó Parker, quien estaba paseando a su propio perro, llamado Otis.

Parker es un paramédico, por lo que está acostumbrado a entrar en acción sin aviso. Jamás lo dudó: corrió hacia el océano y empezó a nadar hacia donde estaba Nellie.

“Jamás me habría perdonado si solo me hubiese quedado ahí viendo a Nellie ahogarse”, confiesa. “Por eso elegí intentar buscarla”.

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Una vez que llegó hasta ella, estaba cansado y le costaba respirar, pero sabía que no podía darse por vencido. Tomó a Nellie de su collar y la dirigió hacia la costa. Tuvo que redirigirla varias veces porque tendía a desviarse, hasta que eventualmente la perra entendió que debía nadar en la dirección que su salvador le sugería y juntos intentaron escapar del agua.

Después de mucho trabajo, lograron llegar a tierra. No fue hasta ese momento cuando Nellie soltó la pelota que había estado sosteniendo todo ese tiempo y CUBRIÓ a Parker de besos. Además del evidente cansancio, ambos estaban bien y no necesitaron atención médica.

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