Una mujer y su gata
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Recupera a su gata ocho años después de que desapareciera: vivía en el mismo pueblo

Por Elise Petter•

En Montroy (Francia), una vecina ha reencontrado a su gata Lana, desaparecida en 2018. Todo este tiempo había vivido en el mismo pueblo.

En Montroy, un pequeño municipio francés de la región de Nueva Aquitania, Lana desapareció un día de 2018 y nunca volvió a casa. Su dueña lo intentó todo: llamamientos a los vecinos, carteles pegados por las calles. Sin ningún resultado. Pasaron los años sin ninguna noticia de la gata.

Sin embargo, durante todo ese tiempo, la gata no había salido del pueblo. Un hombre mayor de Montroy la había adoptado, sin saber que alguien la estaba buscando, según cuenta el medio local francés ici La Rochelle.

Un traslado a una residencia que lo cambia todo

La historia podría haber quedado así para siempre. Pero cuando ese hombre tuvo que irse a vivir a una residencia de mayores, Lana se quedó sin hogar. La gata fue entregada a una familia de acogida, y la protectora de animales de Châtelaillon (ASPAC) empezó entonces a investigar su pasado: su tatuaje de identificación estaba parcialmente borrado y no había forma de saber de dónde venía. Tras algunas pesquisas, los voluntarios consiguieron localizar su hogar de origen.

Un reencuentro ocho años después

A principios de octubre, la dueña de Lana fue a verla a casa de la familia de acogida. «La reconocí al instante», confesó al medio ici La Rochelle. La reacción de la gata estuvo a la altura del momento: ella, que siempre había rechazado los peluches que le ofrecían, se lanzó sobre el que tenía antes de desaparecer. Desde entonces, Lana ha retomado su vida junto a su dueña de siempre.

Un tatuaje que se borra: un recordatorio necesario

La historia de Lana pone de manifiesto la importancia de la identificación animal. En España, desde 2023 es obligatorio identificar a perros y gatos mediante microchip, un sistema que permite localizar al propietario si el animal se pierde o es encontrado. Los tatuajes, en cambio, pueden desvanecerse con el paso del tiempo, como le ocurrió a Lana: por eso, un gato ya tatuado también puede recibir un microchip, lo que refuerza y garantiza su identificación de por vida.

Traducido del sitio web de Wamiz FR utilizando inteligencia artificial

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