Cuando nuestras bolas de pelo se quedan dormidas en una de sus numerosas siestas diarias, solemos pensar que simplemente se acomodan donde más cómodas están. Sin embargo, si observas con atención cómo se tumba un felino de lado, hay un detalle llamativo que termina saltando a la vista: la mayoría elige sistemáticamente el mismo lado.
Según recoge el medio francés Sciencepost, científicos de varias universidades internacionales han querido resolver este misterio estudiando el sueño de más de 400 gatos domésticos. El veredicto de su observación es contundente: cerca de dos tercios de los felinos analizados se tumban deliberadamente sobre el flanco izquierdo. Una preferencia demasiado marcada como para ser fruto del puro azar.
Una mecánica cerebral pensada para la seguridad
Para explicar esta curiosidad del comportamiento felino, los investigadores recurrieron a la neurología y al funcionamiento tan particular del cerebro de los mamíferos. En los gatos, la información captada por el campo visual izquierdo se procesa directamente en el hemisferio derecho. Y precisamente esta zona del cerebro es la encargada de la percepción espacial, el análisis rápido de amenazas y la coordinación de movimientos de emergencia.
Al dormir sobre el lado izquierdo, el gato coloca su cuerpo de manera natural para que, en el momento en que abra los ojos, su campo visual izquierdo pueda escanear inmediatamente la habitación. Así, el hemisferio derecho puede detectar cualquier presencia o peligro sin perder ni una fracción de segundo.
Un instinto salvaje muy vivo en nuestros salones
Con entre 12 y 16 horas diarias dedicadas a dormir, el felino sigue siendo un animal fundamentalmente prudente. Aunque viva calentito en un hogar cariñoso, conserva intactas las estrategias de defensa heredadas de sus antepasados salvajes. Elegir un rincón elevado o tumbarse sobre un flanco muy concreto forman parte de esos pequeños rituales invisibles que le garantizan una tranquilidad absoluta.
La próxima vez que sorprendas a tu compañero dormido sobre su lado favorito, sabrás que, bajo sus suaves ronroneos, se esconde una fascinante mecánica instintiva. Una prueba más de que nuestros pequeños protegidos no dejan de sorprendernos.
Traducido del sitio web de Wamiz FR utilizando inteligencia artificial