Hola, os escribo por un gato (macho, no sé cuándo nació pero tiene unos 3 años) que recogí a finales del verano de 2023. Llevaba unas horas en la calle y lo acogí esa noche para llevarlo al veterinario: no tenía chip, así que al final nos lo quedamos y, a pesar de que la convivencia con mis otros dos perros es un poco movida, la cosa va bastante bien.
Ya está castrado y no sale a la calle, excepto al patio unos minutillos (le encanta que le dé el aire ^^).
Creo que desde hace unos dos meses su comportamiento ha cambiado un poco:
Se queja / lloriquea mucho, ya sea a nuestro lado o en cualquier otra parte de la casa.
Nos sigue a todas partes prácticamente.
Duerme sobre nuestras piernas y busca el contacto físico todo el rato.
Pero nunca quiere quedarse quieto en un sitio si se lo "imponemos" porque sea más cómodo para todos (por ejemplo, si lo movemos un poco).
Uno de mis perros lo sigue y busca jugar con él a menudo; a veces el gato le sigue el rollo, pero otras veces me pregunto si no se frustrará porque lo que quiere es pasear sin que el perro le venga a incordiar.
Al principio era mono y tierno, pero el problema es que lo hace en bucle. En una hora puede subir al sofá 15 veces para estar solo unos segundos y luego irse, o se pone a lloriquear varias veces seguidas en poco tiempo, se nos acerca, llora otra vez y se va.
Y confieso que ya empieza a ser un poco pesado, porque no le falta de nada (el arenero está limpio, tiene su comida y su agua).
He leído que podría ser "dependencia afectiva". Es verdad que, como nunca había tenido gato, fui muy cariñoso con él los primeros meses.
Pero ahora, en el día a día, se hace difícil porque no sé qué hacer. Altera a los perros, busca el contacto y no me deja usar el portátil para trabajar... También cuesta concentrarse en nuestras tareas por culpa de sus "quejas".
Muchas gracias de antemano por vuestros consejos y trucos.