Hola,
Vengo a este foro para pediros consejo. Mi mujer y yo adoptamos a un perro de montaña de los Pirineos hace un año y medio.
Tenía 5 años cuando lo acogimos en casa. Más allá de querer un perro, queríamos darle una vida mejor a un animal, sobre todo porque vivo en una finca grande con mucho terreno. Después de mirar en algunos refugios, nos decidimos por un perro del que los antiguos vecinos de mi mujer se querían 'deshacer', este pirineo.
Nos tomamos el tiempo y la paciencia necesarios para enseñarle lo básico (sus antiguos dueños no lo habían educado para nada), pero con el tiempo nos hemos dado cuenta de que no tenemos la misma visión sobre su educación.
Mi objetivo era bastante sencillo: que tuviera un mínimo de llamada, que no viniera a pedir comida cuando estamos a la mesa, que no se hiciera sus cosas en casa y que no fuera agresivo con la gente que ve a menudo, aparte de mi mujer y yo.
A día de hoy, este perro se hace pis y caca cuando le da la gana dentro de casa, sin ni siquiera intentar pedir salir (y eso que sabe pedirlo perfectamente cuando quiere ir fuera, además de que está fuera casi todo el tiempo).
Ladra de forma agresiva a nuestros vecinos en cuanto los ve. Y eso que nos llevamos muy bien con ellos, que los conoce desde hace más de un año y que nos ve a menudo charlando juntos.
También es agresivo con mi hijo cuando viene a casa. En cuanto oye a mi hijo caminar por la casa, gruñe y ladra, incluso en plena noche. Y eso que ha visto a mi hijo muchísimas veces.
El caso es que es agresivo con todo el mundo que se acerca a la casa, menos con mi mujer, mis suegros y yo. Da igual que conozca a la gente o no.
Tiene una llamada regular; ya no se escapa, pero vuelve solo si le apetece, y ya no pide en la mesa.
Mi problema es que veo a mi mujer demasiado permisiva con él. Si escribo hoy es para pedir opiniones, porque me doy cuenta de que igual el que está equivocado soy yo.
Cuando el perro se hace sus necesidades en casa, ella no le riñe ni nada.
Está todo el tiempo a sus órdenes. El perro puede pedirle entrar y salir, y volver a entrar y salir en menos de 2 minutos, y ella lo hace. Al final, pide sin motivo y, después de varios viajes de entrar y salir, se mea en casa...
Con el tema de la agresividad, siempre me toca a mí buscar soluciones y hacer de mediador con la gente a la que ataca. Ella se limita a decir 'ay, ya se acostumbrará, si no es malo', y ya está. Cuando veo que mi vecina no puede ni podar su propio seto tranquila porque nuestro perro le ladra como un loco furioso y tira como un animal de la correa, me jode un poco, la verdad. La entiendo perfectamente, ella no sabe que 'no es malo'... así que me toca a mí encargarme del perro y tranquilizar a la vecina. ¡Y a la hora mi mujer vuelve a sacar al perro de su recinto para volver a atarlo delante de casa... y otra vez lo mismo!
Cuando lo acaricia, muchas veces se tira ella al suelo para estar a su altura. Total, que él se le sube encima, ella le dice que se baje (pesa 40 kg), pero no le hace ni caso. Tiene que ser ella la que se mueva para quitárselo de encima.
A menudo le prepara el cuenco poniéndolo sobre la mesa y usando utensilios de cocina que usamos nosotros. A nivel de higiene me parece un asco, pero más allá de eso, tengo la sensación de que mis preocupaciones pasan a un segundo plano después del perro.
De tanto mearse por todas partes, ya no quiero que duerma dentro. Su recinto tiene 600 m2 y tiene un secadero de nueces de 100 m2 para refugiarse, además de un porche de 50 m2. Además, es un perro que siempre ha vivido fuera. Pero mi mujer siempre tiene una excusa para meterlo igual, esta noche es por la lluvia...
En fin, siento que estoy aguantando a un perro que hace lo que quiere y que para mi mujer soy lo de menos. Soy consciente de que el perro no es responsable de lo que hace y que, sin límites claros, nunca sabrá qué comportamiento adoptar.
También sé que los pirineos no son los más fáciles de educar.
Paso la mayor parte del tiempo con él. Estoy siempre en el jardín con él, soy yo quien lo saca la mayoría de las veces y me empeñé pronto en pasarle a la dieta BARF.
Digo todo esto para que se entienda que no me quejo sin participar en su educación.
Cuando está solo conmigo todo va bien, pero en cuanto mi mujer llega del trabajo, se acabó... El perro hace lo que quiere y a mi mujer le importa un bledo mi opinión. Y cuando insisto, se pone de morros.
Ha sido largo, perdón por el tocho.
Si parece que el post está escrito solo para atacar, que sepáis que me doy cuenta y que estoy abierto a que me digáis mis fallos (el objetivo es que la cosa mejore con el perro, no que me deis la razón).
No tengo otra solución, mi mujer no quiere ir a un educador porque no se fía y prefiere ir por instinto...
Gracias por vuestras respuestas